viernes, 25 de mayo de 2018

EL 25 DE MAYO DE HÉCTOR J. CAMPORA



El 25 de mayo de 1973, la asunción de un gobierno democrático, y el retorno al poder del peronismo tras casi dos décadas de proscripción, marcó uno de los periodos más caóticos y anárquicos de la historia argentina. Durante los 1.035 días que duraría esta nueva experiencia democrática se alternarían en el poder cuatro presidentes de la nación y ochenta ministros.

LA CASA MONTONERA

El clima de anarquía, que imperó entre el 25 de mayo de 1973 y el 24 de marzo de 1976, comenzó en el mismo acto de traspaso del gobierno a las autoridades electas. En la Casa Rosada -bautizada por los manifestantes como “Casa Montonera”-, donde la ceremonia de asunción del presidente Héctor J. Cámpora se realizó en un marco cargado de tensión. En la Plaza de Mayo se produjeron incidentes entre las autoridades militares salientes y los manifestantes peronistas que arrojaron varios muertos, cinco automóviles particulares, una motocicleta y un camión celular de la Policía Federal volcados e incendiados.
Desde el día anterior grupos de manifestantes juveniles acamparon y encendieron fogatas en la Plaza de Mayo. Enormes banderas y las fotos de los terroristas muertos en Trelew anunciaban la presencia de las “formaciones especiales”: FAP, FAR y Montoneros. Los manifestantes alborozados entonaban cánticos contra los militares: “Se van, se van y nunca volverán”. Otras consignas anunciaban la llegada de la utopía al poder: “Que lindo, que lindo, que lindo que va a ser, el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel”

Héctor J. Cámpora era un dirigente histórico del peronismo que había sido presidente de la Cámara de Diputados durante la primera presidencia de Juan D. Perón. Su principal mérito, además del hecho de haber sido compañero de salidas nocturnas del malogrado hermano de Evita, Juan Duarte, era la fidelidad perruna que sentía por Perón. Muchos recordaban la frase desafortunada con que Cámpora respondió a Perón cuando en una ocasión le preguntó la hora. “La que usted quiera general, la que usted quiera” fue la respuesta del odontólogo devenido en político.

En 1971, Perón lo designó “Delegado Personal” para representarlo en las negociaciones con la Junta Militar. Cámpora reemplazó a Daniel Paladino que había caído bajo la influencia del general Alejandro A. Lanusse. Luego lo convirtió en candidato presidencial del FREJULI pese a la oposición de la dirigencia sindical y de la mayoría del sector político del movimiento peronista. Sólo los sectores juveniles veían con simpatía al antiguo odontólogo al que denominaban cariñosamente: “El tío”.

El día de la asunción del nuevo gobierno, una verdadera alfombra humana cubría la Plaza de Mayo y la avenida homónima, desde la casa Rosada hasta el edificio del Congreso Nacional. Para muchos esta era la posibilidad de ver un verdadero acto peronista, el primero desde agosto de 1955. Un acontecimiento que sólo conocían por referencias de sus mayores. La euforia popular y la curiosidad fueron más convocantes que la ideología política. Todos querían sumarse a la fiesta ciudadana y saludar al nuevo gobierno democrático. Parejas jóvenes concurrían con sus hijos de corta edad esgrimiendo banderas argentinas. Hombres maduros, que habían acompañado a Perón en los días de 1945, volvían al escenario de tantas convocatorias populares anhelando que la magia hiciera resurgir la prosperidad de antaño.

Entre la multitud, ese día en la Plaza, no faltaron personalidades de la farándula como los actores Soledad Silveyra, Juan Carlos Gené –nombrado pocos días después director general del Canal 7 de televisión-, la modelo Chunchuna Villafañe, Irma Roy y su marido el periodista Osvaldo Papaleo, el cantante Piero, mezclados con intelectuales como Arturo Jauretche, sacerdotes tercermundistas como Carlos Múgica, o incluso el cardiocirujano Miguel Ángel Bellizi. Pero, poco faltó para que la fiesta terminara en tragedia.

CÁMPORA EN EL CONGRESO

Siguiendo la tradición, Cámpora concurrió al Congreso Nacional para jurar su cargo ante la Asamblea Legislativa formada por ambas cámaras de legislatura. El odontólogo de San Andrés de Giles leyó un extenso y tedioso discurso durante tres horas y media. En el cual propuso un ambicioso programa de gobierno que no lograría cumplir en los escasos 49 días que duraría su presidencia.

En la alocución no faltaron los reiterados elogios a Perón y Evita y un encendido tributo a “una juventud maravillosa [que] supo responder a la violencia con la violencia”, pero dio la seguridad a los asistentes de que “la violencia decaerá. La paz prevalecerá”.

Cámpora, para remarcar la orientación que seguiría su gobierno dijo: “No vacilo en proclamarlo: ¡es la hora de Perón! Y sé que interpreto el sentimiento que anida en los hombres y mujeres de Patria”. [...] “¡Por decreto del 31 de octubre de 1955 quienes utilizaban sus armas contra el pueblo privaban de su grado al Teniente General don Juan Perón!” [...] “Como Presidente de los argentinos e interpretando su asentimiento prácticamente unánime he de hacer todo lo que sea necesario para el reintegro formal del grado al General don Juan Perón.”                   

La extensa alocución concluía diciendo: “La Revolución pacífica que vamos a realizar mediante un conjunto de medidas de gobierno que irán directamente a la raíz de nuestros males, exige también su desarme de los ánimos, que ha estado siempre en nuestro temperamento y en nuestra intención”.

“La Revolución no es para nosotros una gimnasia ni una profesión. Es una conducta. Desde hace treinta años, desde 1943, los hombres que hoy tenemos la responsabilidad de gobernar vivimos en Revolución”.

“Quienes se suman hoy a nuestra marcha tienen que aceptar que el ritmo, el procedimiento y los objetivos, los fijamos nosotros, los que conocemos el punto de partida y las acechanzas del camino. Los que hemos recorrido este largo sendero que, si en algunos momentos fue de gloria y alegría, también supo ser de negación, de sangre y de dolor. Y lo hemos transitado sin perder nunca el rumbo y sin traicionar jamás la fe depositada en nuestras manos”.

“Nuestra posición doctrinaría es la que ha definido el general Perón. Ni más acá ni más allá de nuestra doctrina”.
“Con total acatamiento a lo que el pueblo quiere, porque el pueblo identificó una conducta y un programa en nosotros, a través de la figura de Perón y de la doctrina justicialista que levantamos como bandera”.

“Esta es la lealtad esencial que el pueblo espera de quienes fuimos elegidos por sus votos: No alterar. No adulterar. No traicionar. Ser esencialmente fieles a la voluntad popular”.

VIOLENCIA EN LA PLAZA

Terminada la ceremonia en Congreso de la Nación el presidente intentó trasladarse en automóvil a la Casa Rosada. La gran multitud y el fervor de la gente impido que Cámpora hiciera el trayecto en automóvil tal como estaba previsto. Debió trasladarse en helicóptero.

Tampoco pudo realizarse el desfile militar. En la zona de Plaza de Mayo, en especial en la intersección de la Avenida de Mayo con la calle Perú, se produjeron una serie de incidentes violentos entre manifestantes y militares. En especial con el destacamento perteneciente a la Escuela de Mecánica de la Armada. La Armada concitaba, especialmente, el odio de los manifestantes, los peronistas ortodoxos la responsabilizaban por los bombardeos de la Plaza de Mayo en junio de 1955, en tanto que la Juventud Peronista los culpaba de la ejecución de dieciséis guerrilleros, presos en una base naval, durante la llamada “Masacre de Trelew”, ocurrida el 22 de agosto de 1972.

Otros manifestantes habían impedido a las ocho de la mañana que el intendente municipal Saturnino Montero Ruiz, acompañado de tres oficiales de las fuerzas armadas cumpliera con la tradicional ceremonia de izar el pabellón nacional en el mástil de la Plaza de Mayo.

En general, los militares eran hostigados con la consigna: “Se van, se van / y ya nunca volverán”, “Ya van a ver / ya van a ver / cuando venguemos / los muertos de Trelew o la más truculenta de “Duro, Duro, Duro / Aquí están los Montoneros / que mataron a Aramburu”.

A las diez y media de la mañana, la Plaza de Mayo resultaba chica para la multitud que presionaban, en oleadas sucesivas, sobre el palco oficial y la propia Casa Rosada. Los manifestantes invadieron también el palco oficial que pasó a convertirse en “Palco del Pueblo”. Había gente en los balcones del Cabildo, en la terraza de la vieja Curia, quemada en junio de 1955, sobre el techo de la Catedral formando un gigantesco símbolo de “Perón Vuelve” para que los vieran desde el aire. La gente se había subido a los árboles, las columnas del alumbrado público e incluso a fachada de la Casa Rosada que por ese entonces carecía de vallado protector.
Las puertas de la Casa Rosada debieron ser fuertemente cerradas para impedir que grupos de exaltados manifestantes ingresaran al recinto donde debía efectuarse la transición del mando presidencial. Los insultos y escupitajos empezaron a llover sobre oficiales del Ejército y el cardenal arzobispo de Buenos Aires cuando se aproximaron al edificio. Algunos jefes militares debieron apelar a las armas para preservar su integridad de la furia de los manifestantes, tal lo ocurrido con los custodios del Comandante en Jefe de la Armada, Almirante Carlos Guido Natal Coda, que dispararon contra la multitud para impedir que agredieran a su jefe provocando una decena de heridos. El personal policial que custodiaba la zona era agredido, algunos perdieron sus gorras y sus armas, otros debieron de aceptar pasivamente que grupos de la Juventud Peronista pintaran con aerosoles la “V” y la “P” sobre sus uniformes.
Por momentos, los efectivos policiales de la Guardia de Infantería reprimían a la multitud para contenerla, el aire se tornaba irrespirable por los gases lacrimógenos, los proyectiles de goma y las corridas provocaban heridos y desmayados. Finalmente, grupos de activistas de la Juventud Peronista tomaron el control del acto y comenzaron a establecer cierto orden. A lo largo de la Avenida de Mayo se rompieron vidrieras y algunos negocios fueron saqueados por los manifestantes, entre ellos el local de la emblemática sastrería Modart, sito en la esquina de Avenida de Mayo y Perú. Se incendiaron varios vehículos que no pudieron ser retirados a tiempo por la policía. El saldo de víctimas de la jornada nunca se dio a conocer, pero un centenar de personas recibieron heridas de armas de fuego, pisotones y apretujones. 

LOS COMPAÑEROS PRESIDENTES

Dentro de la Casa Rosada, los militares trataban de sobrellevar con estoicismo las diversas humillaciones a que eran sometidos. No parecían poder creer lo que sucedía. Los asistentes entonaban las estrofas de la marcha peronista y levantaba los brazos haciendo la “V” de la victoria mientras el presidente Cámpora recibía la banda y el bastón presidenciales. El presidente de facto saliente, Alejandro A. Lanusse escuchó los cánticos, firme como una estaca, con una sonrisa apenas insinuada y desafiante.

A su lado, en un lugar de preferencia, fueron ubicados los invitados especiales: el presidente socialista de Chile, Salvador Allende y el presidente comunista de Cuba, Osvaldo Dorticós Torrado, a quienes la izquierda peronista saludaba alborozada como “compañeros presidentes”.

Según lo planeado, Héctor J. Cámpora juró como primer presidente peronista, dieciocho años después del derrocamiento de Perón. En un hecho inédito, el acta de asunción del flamante presidente democrático fue rubricada por los presidentes Allende y Dorticós, más tarde también lo haría el presidente del Uruguay Juan María Bordaberry a quien los manifestantes impidieron su ingreso a la Casa Rosada. También estuvo presente el primer ministro del Perú, Edgardo Mercado Jarrin.

Los miembros de la saliente Junta Militar debieron retirarse del edificio en helicóptero para evitar nuevos incidentes con los exaltados manifestantes. El único que partió en automóvil fue el Teniente General Lanusse, quien con un gesto personal de indudable coraje y ánimo provocador dijo: “Yo no me ando escapando de nadie. Me iré por donde vine”. Contra todas las previsiones, pudo salir en su vehículo sin ser molestado mayormente por la multitud.

Después de asumir el cargo, Cámpora habló al pueblo desde el histórico balcón de la Casa Rosada en el cual tantas veces había acompañado a Perón, instando a la calma. Junto a él se encontraban además de sus ministros los siete delegados de las Regionales de la Juventud Peronista. El nuevo presidente hizo referencia a grupos que “han querido provocar y distorsionar esta fiesta” y terminó solicitando “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Luego, en un mensaje difundido por radio y televisión, reiteró sus recomendaciones ante el cariz violento que asumían los hechos, exhortando a la calma “a los compañeros y a las fuerzas de seguridad”

EL DEVOTAZO

Pero, el 25 de mayo de 1973 no ha terminado aún.  Finalizados los festejos por el traspaso del mando en la Casa Rosada y los incidentes en la Plaza de Mayo, tanto la Juventud Peronista como las distintas organizaciones terroristas convocaron a trasladarse a la cárcel de Devoto para “liberar a los compañeros presos” bajo una de las consignas más coreadas en los actos peronistas: “El Tío Presidente libertad a los combatientes”.

Al anochecer, varias columnas de manifestantes provenientes del centro de la ciudad convergían hacia el barrio de Villa Devoto. Unas treinta mil personas se congregaron rodeando los muros exteriores de la cárcel, exigiendo la libertad de los presos políticos, muchos de ellos terroristas condenados. “Minuto a minuto –relata Bonasso- llegaba más camiones y ómnibus y más caravanas a pie, con una consigna muy clara: ‘No moverse hasta que salga el último compañero’.”

Dentro del penal, desde las primeras horas del día 25 de mayo, los miembros de las organizaciones terroristas allí detenidos habían tomado los pabellones donde estaban alojados, protagonizando episodios de violencia con el personal del Servicio Penitenciario Federal que, sin embargo, retuvo el control de los patios internos y del perímetro de seguridad. Los reclusos respondían al comando de Fred Ernest, por parte de los Montoneros y Pedro Cazes Camarero por el PRT – ERP y controlaban también la central telefónica.

En el Congreso Nacional, la flamante Cámara de Diputados, presidida por Raúl Lastiri, había formado una comisión integrada por una docena de legisladores para conocer la situación de los detenidos políticos en las cárceles porteñas. Los miembros de esta comisión se trasladaron de inmediato a los penales porque existían versiones de que se encontraban tomados por los presos.

El Secretario General del Partido Justicialista, Juan Manuel Abal Medina, a pedido del diputado Julio Mera Figueroa, se trasladó al penal de Devoto donde después de varias horas cargadas de tensión se encargó de gestionar la liberación de los presos políticos.

EL 25 EN LA CALLE, EL 26 EN LA TRINCHERA

Debemos recordar que cuando comenzó a generalizarse la violencia terrorista, durante el gobierno de la llamada “Revolución Argentina”, el presidente Lanusse y su ministro de Justicia, el doctor Jaime Perraiaux, crearon, el 15 de julio de 1971, la Cámara Federal en lo Penal.

Un tribunal con jurisdicción en todo el país para combatir con la ley los hechos de terrorismo. Al 25 de mayo de 1973 –según señala el doctor Jaime Smart-, la Cámara había dictado 600 sentencias condenatorias y se encontraban a la espera de su juzgamiento otros 500 terroristas.

Muchos de estos terroristas se encontraban detenidos en la Unidad Nº 2 del Servicio Penitenciario Federal, cita en el barrio porteño de Villa Devoto. Entre ellos Rodolfo Alsina Bea, Manuel Ponce de León y Sigfrido De Benedetti, todos ellos procesados por el secuestro y posterior muerte del presidente de la Fiat, Oberdán Sallustro; Roberto Montoya y Julio Roqué, por el asesinato del General Juan Carlos Sánchez; Alberto Carlos Maguid, por el asesinato del Teniente General Pedro Eugenio Aramburu, y María Antonia Berger, Ricardo René Haidar, y Alberto Camps, sobrevivientes de la Masacre de Trelew.

Apelaremos al testimonio de Juan Manuel Abal Medina –recogido por Ernesto Jauretche- para obtener una versión de cómo se desarrollaron los hechos en el penal de Devoto: “Yo no ocupaba ningún cargo público, era Secretario del Movimiento. Ese 25 de mayo todo se precipitó a un ritmo imposible. Sobre ese asunto yo le comenté al doctor Cámpora, que veía difícil demorar las definiciones hasta el momento en que se aprobara la ley de amnistía, como estaba previsto. Me parecía un imposible político: era muy peligros. Estábamos hablando de miles de presos por todo el país en una situación política terriblemente fluida... Y allí perdimos contacto con el doctor Cámpora durante las tres o cuatro horas siguientes porque el protocolo lo bloqueó. Teníamos la visita de muchos jefes de Estado extranjeros y había toda una secuencia de hechos a los que prestar atención. Entonces tuve que definirme ahí mismo, definir las cosas un poco por mi cuenta”.

“Sabíamos que en Devoto este tema se vivía de una manera explosiva. Julio Mera estaba informándome, y me dijo que la situación era insostenible, que podía haber violencia en cualquier momento. Por ese motivo me fui hasta allí. Cuando llegué a Villa Devoto ya el problema se había extendido, porque había más de 300 presos comunes fuera de sus celdas y de sus zonas. Incluso muchos de ellos estaban bastante drogados y alcoholizados. Indudablemente que eso amenazaba convertirse en un desastre en el primer día de gobierno. Y allí realmente... bajo mi responsabilidad, acompañado de tres diputados (Julio Mera, Santiago Díaz Ortiz y creo Diego Muñiz Barreto), ordené al director de la cárcel que abriera las puertas y soltara a la gente.”

“Esto no tenía, obviamente, legalidad, pero sí teníamos poder político para hacerlo, y creo que en el momento con esa decisión se evitó un hecho más grave. Esto ha sido muy criticado después; pero yo no veo qué otra solución podría haber tenido la situación que se había creado. Se llegaba a la violencia en cualquier momento. Sobre todo, porque había una columna del ERP, sumamente agresiva y armada, justo en la puerta del penal. En ese sentido esto no tenía otra solución. Pero, por otra parte, nosotros habíamos hecho una consigna de campaña aprobada por el General que decía ‘Ni un solo día de gobierno peronista con presos políticos’. Y bueno, debíamos cumplir.”

“El doctor Cámpora actuó a la altura de las circunstancias. Podría haberse sentido molesto de que yo hubiera adoptado esa actitud. No hubo absolutamente nada de eso. Al contrario. En la noche, ya muy tarde, se instrumentó el indulto que firmó el Presidente, para que al día siguiente salieran los presos de las demás cárceles.”

La amnistía del 25 de mayo de 1973 liberó a unos 1.500 terroristas junto con presos políticos y delincuentes comunes sin que se exigiera a las organizaciones terroristas ninguna contrapartida. Ni un alto el fuego, ni la entrega del armamento que habían robado de diversas instalaciones militares, ni siquiera que liberaran al contralmirante Alemán secuestrado por un comando del PRT-ERP.

Del penal de Devoto fueron liberados 371 detenidos. Otros 173 detenidos llegaron por vía aérea a Buenos Aires, desde Rawson, el día 26 de mayo. En el aeropuerto de Ezeiza se produjeron nuevos incidentes, ataques a las autoridades y depredaciones. Las paredes de la estación aérea y hasta algunos aviones quedaron cubiertos por leyendas de las organizaciones terroristas pintadas por jóvenes encapuchados que recibieron con euforia la llegada de los liberados.

En alguna pared olvidada de la ciudad de Buenos Aires, una pintada, mezcla de consigna política y programa político, advertía premonitoriamente: “el 25 en la calle, el 26 en la trinchera”. Pronto, la sociedad argentina comprendería que el gobierno constitucional no generaría automáticamente la pacificación de los espíritus ni la tan ansiada paz social. 

Muchos de los liberados morirán años después en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad o en el monte tucumano, otros integrarán las listas de desparecidos, solo los más afortunados lograrían huir al extranjero. Los exilados retornaron al país en 1983 y se reciclarán como políticos democráticos.

Pocos días después de la asunción de las autoridades constitucionales, los miembros de la Cámara Federal comenzaron a sufrir amenazas de muerte. Al mismo tiempo, recibieron presiones desde diversas instancias gubernamentales. Cuando el cadáver del terrorista, del “ERP - 22 de Agosto”, Víctor J. Fernández Palmeiro, asesino del contralmirante Hermes Quijada ingresó a la morgue, el coronel Alberto Cáceres informó a la Cámara Federal que “por orden de Cámpora debía suspenderse la autopsia”. La situación se hizo insostenible para los camaristas que retiraron sus efectos antes de la disolución del Cuerpo. Días antes del cambio de gobierno, los miembros de la Cámara Federal, enviaron a la Armada el armamento secuestrado a los terroristas y fotocopia de los expedientes elaborados por el cuerpo.

Posteriormente, cuatro de los miembros de ese tribunal sufrieron atentados, entre ellos el que costó la vida al doctor Quiroga. Los que no murieron debieron exilarse y todos los empleados fueron dejados cesantes sin indemnización alguna, degradados y perseguidos.

Este fue el comienzo de una época trágica que algunos vivimos, otros han convertido en un “relato” y los más jóvenes sólo conocen por referencias interesadas que pretenden presentar unos tiempos trágicos como si de una epopeya se tratara.


martes, 22 de mayo de 2018

PODEMOS DECIDE SOBRE LA CONTINUIDAD DE PABLO IGLESIAS



El incendio provocado por la adquisición de una lujosa vivienda por parte de la diarquía formada por Pablo Iglesias y su pareja la diputada Irene Montero, lleva a la realización de una consulta popular en el partido anticapitalista español Unidos Podemos.

La semana pasada se hizo público que la pareja directiva de la formación radical anticapitalista Unidos Podemos, formada por el Secretario General Pablo Iglesias y la diputada y vocera parlamentaria Irene Montero, habían comprado un lujoso chalé para vivienda familiar por 660.000 euros.

La noticia abrió un intenso debate, tanto dentro como fuera del Partido, sobre la ética de los políticos y como deben vivir los dirigentes de la izquierda.

Recordemos que Unidos Podemos irrumpió, en 2014, en la política española con abundante verborragia antisistema, proponiendo una brusca redistribución de la riqueza, demonizando a los ricos, a los banqueros y a los políticos tradicionales del Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, a quienes en conjunto denostaba denominándolos despectivamente como “la casta”.

Para diferenciarse de la clase política tradicional, Unidos Podemos adoptó un estricto código ético. Sus dirigentes, cuando se convertían en funcionarios electivos, no podían cobrar salarios superiores a tres salarios mínimos. El excedente debían donarlo al Partido o a entidades de bien público o humanitarias. Se entendía también, que debían mantener sus viviendas en barrios populares.

Los izquierdistas de Podemos incluso renegaban del uso de saco y corbata. “la forma en que se viste una persona dice mucho de él”, afirmaba Pablo Iglesias quien suele usar un uniforme de jeen y camisa arremangada, que complementa con una curiosa coleta por peinado.

Sin embargo, después de consolidar su liderazgo en el congreso de Vistalegre II, realizado en junio de 2017, Pablo Iglesias comenzó a realizar un notable viraje ideológico mostrando tendencias autoritarias e incurriendo en prácticas de claro nepotismo. Es decir, a las mismas tendencias populistas usualmente empleadas por algunos autócratas latinoamericanos como Hugo Chávez, Nicolás Maduro o Cristina Kirchner.

Primero purgó a la oposición interna de Íñigo Errejón y Carolina Bescansa. Luego promocionó a importantes posiciones partidarias a su pareja la diputada Irene Montero.
Hace un mes, como si fueran parte del mundillo de ricos y famosos retratados frecuentemente en las páginas de la revista “Hola”, la pareja Iglesias – Montero anunció su próxima maternidad de mellizos.

Pero, lo que colmó la tolerancia de propios y ajenos fue la noticia de que la pareja había adquirido un lujoso chalé, en la localidad de Galapagar, con 268 metros edificados construidos sobre un lote 2.352 metros cuadrados. El costo total de la vivienda fue de 660.000 euros, lo que obligó al binomio de Podemos a contraer una abultada hipoteca a treinta años por 540.000 euros.

El tema no hubiera tenido mayor importancia de no ser por las reiteradas críticas que el dirigente de Podemos había formulado a los políticos ricos y a “la casta”. Ahora, era él que presumía de revolucionario y austero quien daba señales de marcado aburguesamiento.

La noticia despertó las burlas de los opositores por el discurso de quienes afirmaban renegar de la riqueza y la ostentación y luego incurrían en las mismas conductas que censuraban. “Bienvenidos a la casta”, fue la burla más habitual expresada por este sector.

Dentro de Podemos la crítica fue que se había violado el “código ético” del Partido y, especialmente, el compromiso de vivir como la gente común para poder representarla.

Al arreciar las críticas de los sectores errejonistas y anticapitalistas de Podemos, Pablo Iglesias apeló a una de sus tácticas preferidas: pasó a la ofensiva. El sábado en una rueda de prensa convocada de urgencia Iglesias y Montero anunciaron que someterían su conducta como dirigentes al juicio de las bases del partido.

La consulta a la militancia de Podemos, en la que se decidirá si Pablo Iglesias e Irene Montero revalidan su liderazgo o deberán renunciar a sus cargos partidarios e institucionales, se realizará desde el martes 22 de mayo a las cinco de la tarde hasta el domingo 27 a las dos de la tarde. Los resultados se conocerán el lunes 28.

El padrón electoral para la consulta se cerró el viernes 18 y registra a 484.772 inscriptos en condiciones de votar.

La consulta a los militantes de Podemos constará de una única pregunta: “Consideras que Pablo Iglesias e Irene Montero deben seguir al frente de la Secretaría General y la portavocía parlamentaria de Podemos.” Las respuestas posibles serán dos: “Sí o No, deben dimitir a la Secretaría General y de la portavocía y dejar el acta de diputados”.

La opción de devolver la causa de la polémica, el cuestionado chalé, no se contempla. Tampoco se ha fijado un mínimo de participación, ni una barrera respecto del número de votos que se considera suficiente para que los resultados de la consulta se interpreten como un respaldo a ambos dirigentes.

Por último, una empresa externa auditará el resultado de la votación.

Si Iglesias y Montero resultaran destituidos por las bases se produciría un gran vacío de poder dentro de Podemos en un año de elecciones autonómicas y municipales.

No obstante, la mayoría de los observadores coinciden en que Iglesias y Montero saldrán ratificados de la consulta popular y que sólo resta conocer el verdadero daño que la cuestión del autoritarismo, nepotismo y aburguesamiento del liderazgo ha provocado en la cohesión interna de Unidos Podemos.

Si resulta ampliamente triunfador, Iglesias probablemente se sienta tentado de avanzar en su proyecto de ser sucedido en la Secretaría General, al término de su mandato en 2020, por su pareja Irene Montero. Iglesias no puede aspirar a una nueva reelección en el cargo.
Recurriendo así a una treta para sortear los requisitos de alternancia democrática en los cargos directivos que dio muy buen resultado a Vladimir Putin y Dmitri Medvédev en la Federación de Rusia y que, en Argentina, tenían pensada Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner antes de la muerte del primero y que también intentaron Daniel Ortega y su esposa y vicepresidente Rosario Murillo.

De lograr su cometido, Pablo Iglesias y su pareja Irene Montero se alternarían en la secretaría general de Unidos Podemos en forma indefinida.

No obstante, la telenovela de Podemos no ha concluido.



domingo, 20 de mayo de 2018

LA IZQUIERDA ANTICAPITALISTA ESPAÑOLA EN CRISIS



Podemos, el partido antisistema y anticapitalista más importante de España atraviesa por una crisis de confianza debido a las enconadas luchas intestinas y el aburguesamiento de sus cuadros dirigentes.

Unidos Podemos es un partido político español enrolado en la izquierda anticapitalista. Irrumpió en la política peninsular en enero de 2014, rompiendo, junto con el partido neoliberal Ciudadanos, el bipartidismo de que gozaba hasta entonces España. Sus promotores eran dos plataformas. Por un lado, la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) dedicada a proporcionar servicios de consultoría política, jurídica y económica a partidos políticos y gobiernos populistas de América Latina. Entre sus clientes se contaban los gobiernos de la Comunidad Valenciana, Venezuela, Ecuador, El Salvador y Bolivia.

Los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, por ejemplo, habrían pagado unos cuatro millones de euros a la Fundación CEPS en concepto de consultorías.
Por otro lado, los fondos provenientes del entramado audiovisual montado por el politólogo Pablo Iglesias para difundir propaganda iraní, especialmente a través del programa “Fort Apache” emitido por la televisión pública de Irán, Hispan TV y financiado por la productora 360 Global Media S. L., propiedad del iraní Azimi Mahmoud Alizadeh.

Irán habría aportado 9,5 millones de euros a los dirigentes de Podemos. Pablo Iglesias, Secretario General del partido, ha reconocido el financiamiento iraní en un discurso a las bases de su movimiento.

Iglesias comenzó mencionando el tren precintado que los alemanes proporcionaron a Vladimir Lenin para retornar a Rusia desde su exilio en Suiza, en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. “A los alemanes -recordó Iglesias- les interesaba poner un tren a Lenin para que desestabilizara a Rusia. A los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y en España un discurso de izquierdas porque afecta a sus adversarios. ¿Lo aprovechamos o no lo aprovechamos?”. En esta forma, sin ningún pudor, Iglesias, el líder de un movimiento que se reputa de progresista reconoció su asociación con un régimen teocrático y oscurantista que no duda en lapidar a mujeres y homosexuales.

Es por ello qué, Unidos Podemos adoptó el programa y la retórica de los regímenes populistas latinoamericanos que tenían los peores registros en materia de prácticas democráticas y respeto por los derechos humanos. Entre los que destacaban la Cuba de los Castro, la Venezuela de Chávez y Maduro, Ecuador bajo el gobierno de Rafael Correa, Argentina bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, etc. Incluso recientemente, Pablo Iglesias encabezó junto al ex jefe de Gobierno socialista, José Luis Zapatero, la ilegal tercera candidatura consecutiva de Evo Morales a la presidencia de Bolivia.

LA AUSTERIDAD REVOLUCIONARIA

Los fundadores de Unidos Podemos fueron un grupo de politólogos, en su mayoría docentes universitarios, entre los que se contaban Pablo Iglesias, Luis Alegre, Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón, Carolina Bescansa, José Manuel López e Irene Montero.

El nuevo partido pretendía representar a los indignados que expresaban su descontento por la crisis económica y el desempleo que empobrecía a la clase media española.

El discurso inicial de Unidos Podemos ponía énfasis en presentar una alternativa frente a la clase política, económica y cultural, a la que despectivamente denominaba “la casta”. En especial censuraban los privilegios y la corrupción de los gobernantes españoles. Podemos pretendía proponer nuevos dirigentes más parecidos a sus representados.

Los dirigentes surgidos de Unidos Podemos afirmaban renunciar a los privilegios de gozaban los miembros de la casta. Comenzando por los generosos salarios que se asignan a los políticos electos. Los miembros de Podemos acordaron voluntariamente limitar sus honorarios a tres salarios mínimos, donando el excedente de sus dietas al Partido o a la organización humanitaria de su preferencia.

También renunciaban a todo tipo de formalidad u ostentación en la vestimenta. Para los jóvenes dirigentes de Podemos, la Revolución parecía consistir en desterrar el saco y la tradicional corbata de su atuendo. Pablo Iglesias, por ejemplo, se caracteriza por el peinado con coleta y por vestir un uniforme compuesto de pantalón de jeen y camisa arremangada.

El discurso de Podemos se complementaba con una abundante verborragia anticapitalista, proponiendo la distribución de la riqueza, demonizando a los ricos y banqueros a quienes responsabilizaban por la crisis.

Pablo Iglesias, en especial, construyó su imagen pública como un talibán del igualitarismo extremo censurando todo signo de exhibición de riqueza por parte de los políticos. En 2012, escribió un mensaje en que se refería a la compra de un inmueble por parte del ministro Luis de Guindos. “¿Entregarías -sentenció Iglesias- la política económica del país a quien gasta 600.000 euros en un ático de lujo?”. Agregando: “Que la política económica la dirija un millonario es como entregar a un pirómano el ministerio de Medio Ambiente.”

En otra ocasión, Iglesias, al ser entrevistado por la periodista Ana Rosa Quintana, defendió la convivencia de que un político viviera en vecindario de clase obrera y no en un chalé de la periferia. En esa ocasión, el Secretario General de Podemos reflexionó: “Es peligroso aislar a alguien porque entonces no saben lo que pasa afuera. Este rollo de los políticos que viven en Somosaguas, que viven en chalés, que no saben, lo que es coger el transporte público…”

Pronto toda esta parafernalia moralista comenzó a ser puesta a prueba.

AUTORITARISMO, NEPOTISMO Y ABURGUESAMIENTO

En primer término, se hizo evidente que Pablo Iglesias comenzaba a acumular poder interno aplicando la conocida técnica soviética de la “purga permanente” para eliminar toda disidencia y desplazar a los posibles rivales dentro de Podemos.

En febrero de 2017, Iglesias aprovechó su ventaja en la “Asamblea Ciudadana de Vistalegre II”, para suprimir a la facción que respondía la número dos del Partido, Iñigo Errejón, quien perdió la Secretaría Política del Partido y el cargo de portavoz en el Congreso de Diputados, posición que pasó a ocupar Irene Montero, una dirigente que también era la pareja de Iglesias. Errejón quedo recluido como dirigente de Podemos tan sólo en la comunidad de Madrid.

Otros partidarios de Errejón resultaron también “purgados” de sus posiciones de poder dentro del Partido como ser: José Manuel López, quien perdió su posición de portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid o Sergio Pascual hasta entonces Secretario de Organización de Podemos.

Luego le llegó el turno a la dirigente gallega Carolina Bescansa, una de las fundadoras de Podemos. Bescansa, una experta en derecho constitucional ocupaba como vocal la representación de Podemos en la Comisión Constitucional de la Cámara de Diputados. Ese cargo también pasó a ser ocupado por la diputada Irene Montero.

En una reunión del Grupo Parlamentario de Unidos Podemos, la diputada Bescansa había expresado su preocupación por que la estrategia de su partido en Cataluña pudiera restarle apoyos en el resto de España.

Bescansa cuestionaba que Pablo Iglesias llevaba a Podemos a secundar la línea “comprensiva” con el separatismo catalán, lideraba por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

“Declarar mañana la independencia de Cataluña es ilegitimo y una gran irresponsabilidad, no justificable ni con la ominosa actitud de Rajoy”, sentenció Bescansa hace unos días, por medio de las redes sociales.

La réplica de Iglesias no se hizo esperar, siguiendo las directivas del grupo parlamentario Unidos Podemos-En Comú Podemos. En Marea, desplazó a la dirigente disidente de su principal posición parlamentaria.

Bescansa parece haber asimilado el castigo y se muestra pronta a dar la batalla interna contra la dirección autocrática ejercida por Iglesias. Replicó declarando: “A mí me gustaría un Podemos que le hablase más a España y a los españoles y no sólo a los independentistas”.

Pero no dejó el tema allí, también se lamentó del hecho que Podemos carezca de “un proyecto político para España.”

El comportamiento de Iglesias era un claro abuso de autoridad, al recurrir al nepotismo para tratar de controlar los principales puestos de poder dentro de su partido promocionando para ello a su esposa. Una práctica a la que en su momento apelaron Daniel Ortega en Nicaragua, Juan D. Perón y Néstor Kirchner en Argentina entre otros.

Pero, allí no terminó la cosa. Todavía no se habían acallado totalmente los ecos de la confrontación interna en Cambiemos cuando Iglesias conmocionó a propios y ajenos anunciando la compra de un lujoso inmueble para vivienda familiar.

Pablo Iglesias, quien espera mellizos con su pareja la diputada Irene Montero, anunció la adquisición de un chalé en la localidad madrileña de Galapagar por 660.000 euros. El inmueble, que tiene una superficie de 268 metros cuadrados y esta construido sobre una parcela de 2.352 metros cuadrados, también cuenta con piscina y una zona parquizada.

La parte edificada de la vivienda consta de una planta principal que gira alrededor de un amplio hall que divide en dos alas la vivienda. Dispone de tres dormitorios, donde destaca una suite principal con amplio vestidor y baño completo en mármol travertino. Amplio salón comedor con cocina abierta con barra americana perfectamente integrada en el conjunto y estilo rústico de la vivienda, cuarto de lavado, baño completo, despensa y garaje para dos coches con dos accesos a la vivienda.

El inmueble excede las posibilidades de una familia de clase media acomodada y se aproxima al tipo de vivienda que ocupa el 1% más rico de España.

Para colmo, Iglesias y Montero para adquirirlo han contraído una hipoteca de 540.000 euros, cuando la hipoteca media en la Comunidad de Madrid es de 161.400 euros. Para colmo de males la hipoteca fue contraída con una entidad bancaria catalana, la Caja de Ingenieros, conocida por efectuar donativos y propaganda en favor del movimiento separatista.

El tema no hubiera tenido mayor importancia de no ser por las reiteradas críticas que el dirigente de Podemos había formulado a los políticos ricos y a “la casta”. Ahora, era él que presumía de revolucionario y austero quien daba señales de marcado aburguesamiento.

Así lo entendieron no solo en la oposición sino especialmente dentro de su propio partido. Ha sido, entre otros, el alcalde de Cádiz, José María González Kichi, quien ha encabezado estas críticas diciendo: “El código ético de Podemos no es una formalidad” sino que constituye “el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones y supone renunciar a privilegios como el exceso de sueldo.” “Ni lo he pensado ni quiero dejar de vivir y criar a mis hijos en un piso currante en el piso gaditano de La Viña”, añade el líder de la corriente anticapitalista de Podemos en un escrito.

Ya es bastante privilegio vivir en La Viña, en Cádiz y con Teresa (Rodríguez, la líder de Podemos en Andalucía), por eso no recibo otros ingresos y por eso no genero más ahorro que el que dono cada mes” explica el dirigente.

La pregunta del millón es hasta cuándo podrá Iglesias manejar autocráticamente desplazando dirigentes, combinando el nepotismo con claros signos de aburguesamiento sin que su electorado comience a pasarle facturas en los comicios o los dirigentes purgados organicen un eficaz movimiento interno de resistencia.

Pero, por ahora, parece que el Secretario General Pablo Iglesias puede seguir abusando de su poder y de la dialéctica sin sufrir mayores consecuencias, pero el tiempo corre.