miércoles, 28 de febrero de 2018

CRECE EL NEGOCIO DE LA DIPLOMACIA PÚBLICA




Ex mandatarios y políticos progresistas se enriquecen con operaciones de propaganda y lobby encubierto en favor de empresas multinacionales y gobiernos dictatoriales.

AQUELLOS JARRONES CHINOS

El socialista Felipe González, luego de dejar su cargo de presidente de Gobierno, definió la condición de los ex mandatarios españoles diciendo: “Somos como grandes jarrones chinos en apartamentos pequeños. No se retiran del mobiliario porque se supone que son valiosos, pero están todo el rato estorbando.”

Sin embargo, nada más alejado de ello en la realidad. En las últimas décadas, los políticos jubilados en todo el mundo se han convertido en “celebrities” e “influencers” al servicio de la diplomacia pública.

Muy lejos han quedado los tiempos -antes de que se crearan las pensiones para ex presidentes- en que Harry Truman, al dejar la Casa Blanca en 1953, debió ir a vivir con su suegra porque no tenía residencia propia y sus únicos ingresos provenían de una pensión militar de escasos cien dólares. Algo similar ocurrió con el ex presidente radical Elpidio González (1922 – 1928), quien después de una larga trayectoria política como jefe de Policía, ministro y legislador, en la vejez debió ganarse el sustento como vendedor de anilinas.

Hoy los políticos, después de abandonar sus cargos, obtienen importantes beneficios económicos, no sólo escribiendo libros de memorias sino también ingresando en el circuito de conferenciantes internacionales y cobrando por posar en fotos con empresarios y políticos en ascenso, necesitados de forjarse una imagen internacional. También suelen cobrar por trabajos de “asesoría” y lobby en favor de empresas multinacionales y, lo que es mucho más grave, ayudando a mejorar la imagen internacional de gobiernos dictatoriales.

KISSINGER: EL PRECURSOR

Esta práctica no es nueva, aunque actualmente ha crecido exponencialmente. En 1977 llegó a la Casa Blanca el demócrata Jimmy Carter. El nuevo presidente hizo de la defensa de los derechos humanos en todo el mundo el paradigma central de su política internacional.

La dictadura militar del general Jorge R. Videla, que gobernaba en Argentina, desde el 24 de marzo de 1976, se convirtió en uno de los blancos principales de esta política.
Fue entonces cuando los militares argentinos decidieron contratar los servicios del ex Secretario de Estado y premio Nobel de la Paz, Henry Kissinger para mejorar la imagen internacional del régimen.

Henry Kissinger, que recién fundaría su firma de consultoría geopolítica internacional “Kissinger Associates” en 1982, brindó un importante asesoramiento que coronó con una visita de respaldo en Buenos Aires, con la excusa de presenciar el Mundial de Futbol en 1978.

Entre las recomendaciones formuladas por el ex Secretario de Estado cabe destacar, en especial, la creación del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)

Una ONG constituida por diplomáticos, ex legisladores y ex ministros argentinos para impulsar la inserción argentina en el mundo. Inmediatamente el CARI se transformó en entidad corresponsal del Council on Foreign Relations y el Consejo de las Américas, entre otros foros internacionales.

En 1978, Henry Kissinger visitó la Argentina donde fue recibido con un trato diplomático similar al de un jefe de Estado en ejercicio. Pronunció conferencias con el recién constituido CARI y en la Universidad de Belgrano. Concurrió al programa televisivo “Tiempo Nuevo” para ser entrevistado por el periodista Bernardo Neustad. Se fotografío presenciando sonriente un partido de futbol junto al dictador Videla.

Incluso compartió un almuerzo privado, en la Casa Rosada, con Videla y el embajador estadounidense en Buenos Aires, Raúl Castro.

Durante la visita, Henry Kissinger elogió continuamente la forma en que Argentina había resuelto la “amenaza terrorista” y no mencionó en ninguna ocasión ni a la democracia, ni a los derechos humanos. Luego cobró sus abultados honorarios -que en esa época superaron el millón de dólares- y partió.

Desde entonces, con casi cien años, Henry Kissinger es uno de los mayores lobistas internacionales y la lista de sus clientes por todo el mundo es un secreto muy bien guardado.

Henry Kissinger fue un precursor de lo que actualmente se denomina “diplomacia pública”, aunque sus honorarios seguramente han sido inferiores a los que hoy perciben los grandes “influencers” de la política internacional.

El ex primer ministro británico Tony Blair, por ejemplo, después de pasar diez años en Downing Street, factura a través de su firma de consultoría Tony Blair Associates más de treinta millones de euros anuales. Esos ingresos le permiten pagar cómodamente los 35.000 euros mensuales que le demanda la hipoteca de su mansión londinense de ocho millones de euros.

Muchos de estas “celebrities” de la política mundial gerencian sus conferencias a través de Harry Walker´s Agency, que representa a oradores profesionales desde 1946, y que ha fichado a ex mandatarios y otras personalidades como el alemán Gerhard Shröder, el brasileño Fernando Henrique Cardoso o el matrimonio de Bill y Hillary Clinton.

Bill Clinton, por ejemplo, que gestiona sus actividades de asesoría y conferencias. A través de la Fundación Clinton Global Initiative, ha visitado la Argentina para dar conferencias en varias ocasiones.

Arribó al país, como ex presidente y conferenciante, en julio de 2001, invitado por el portal gubernamental EDU.ar que dirigía en ese entonces Antonio de la Rúa, hijo del presidente de la Nación. Los asistentes a la conferencia abonaron una entrada de mil dólares, que se incrementaba a cinco mil si el asistente deseaba una foto con el ex presidente estadounidense.

Clinton debe haber logrado una buena remuneración porque regresó al país para dar conferencias, reunirse con políticos y empresarios y sacarse las tradicionales fotografías en 2009 y 2011.

Después de haber dado conferencias por todo el mundo, Bill Clinton, que cobra un arancel de doscientos mil dólares más gastos de traslado y alojamiento, ha recaudado por esta actividad más de cincuenta millones de dólares desde que dejó la presidencia.

DE LA MONCLOA AL LOBBY INTERNACIONAL

Sin embargo, los ingresos de estos grandes conferenciantes y lobistas palidecen cuando se consigna lo que perciben por estas mismas actividades los ex jefes de gobierno españoles.
Felipe González, después de una estadía de catorce años en La Moncloa, integró durante cuatro años el directorio de la empresa Gas Natural Fenosa, con intereses en varios países latinoamericanos incluida Argentina, cobrando un total de 560.000 euros.

En 2014, ganó otros 310.000 euros cuando la diminuta firma consultora Oyauri Investment que comparte con uno de sus hijos fue absorbida por el gigante tecnológico Indra.

González, además brinda servicios de gestión, intermediación, consultaría y asesoramiento financiero, técnico y empresarial a través de dos firmas: “Tagua Capital” e “Ialcon Consultoría”, esta última en asociación con sus tres hijos: Pablo, David y María.

El ex presidente de Gobierno se encuentra matriculado como letrado en el Colegio de Abogados de Madrid con el número 14.129. Ha brindado servicios de asesoría y lobby a la empresa Star Petroleum, radicada en Luxemburgo, pero de capital español, para sus negocios en Sudán del Sur.

Felipe González, muy ligado al grupo Prisa y a su antiguo presidente Juan Luis Cebrián, ha brindado también asesoramiento a grandes empresarios latinoamericanos como el venezolano Gustavo Cisneros o el mexicano Carlos Slim. Su arancel por conferencia es de 30.000 euros.

No obstante, los beneficios obtenidos por Felipe González son muy inferiores a los que obtiene anualmente su sucesor, José María Aznar, que, a los 51 años, y en el mejor momento de su vida profesional, se despidió del Palacio de la Moncloa en 2004, después de ocho años como jefe de gobierno.

Al dejar la Moncloa, Aznar se reinventó física y laboralmente. Inmediatamente fichó para el Washington Speaker Bureau, firma especializada en la representación de conocidos oradores. El caché de Aznar oscila entre 40.000 y 90.000 euros por sesión, alcanzando una recaudación anual de 350.000 euros tan solo en este rubro.

También da clases como distinguished fellow (profesor distinguido) en la Universidad Johns Hopkins, desde 2011, dirige un par de centros de estudios trasatlánticos con especial interés en Latinoamérica. Asesora al menos a cinco empresas multinacionales (mineras, eléctricas, de comunicación, servicios legales y auditoría y servicios profesionales), participa en media docena de grupos de presión y think tank. Es un conocido “abre puertas” y lobista a través de su propia sociedad de consultoría “Famaztella” (acrónimo de familia Aznar – Botella) constituida en 2004.

Aznar cobra un salario vitalicio, por su condición de ex presidente del Gobierno (1996 – 2004), que asciende actualmente a unos 70.000 euros anuales. Además, también dispone de por vida de un servicio de custodia, una secretaria y un asistente personal pagados por el gobierno español.

Los ingresos de Famaztella crecieron gracias a las ganancias que generaron sus conferencias y libros. Por escribir tres volúmenes para la editorial Planeta cobró 600.000 euros. Sus títulos: “Ocho años de gobierno”, “Retratos y perfiles: de Fraga a Bush” y “Cartas a un joven español”. En 2009, publicó, también con Planeta, “España puede salir de la crisis”.

Aznar es también consejero de News Corporation, el holding de medios de comunicación del magnate Rupert Murdoch. El ex presidente del PP recibió, en 2009, unos 220.000 dólares por sumarse al Consejo de Administración de News Corp y asesorar al conglomerado propietario de diarios como The Wall Street Journal y The Times y cadenas televisivas como CNBC y Fox News.

Ese mismo año, se sumó como consejero de Doheny Global Group, una sociedad estadounidense del sector energético con intereses en Europa del Este dirigida por el empresario Irwin Katsof, cofundador de un grupo proisraelí y defensor de la energía nuclear. Además, es consejero de la firma inmobiliaria estadounidense J. E. Roberts. Aunque se desconoce cuales son sus ingresos por esas actividades.

La empresa energética Endesa (propietaria de la argentina Edesur) lo contrató como asesor externo para Iberoamérica por 200.000 euros anuales.

Tan sólo en 2013, José María Aznar recorrió 380.093 kilómetros en sus viajes, estuvo fuera de España 190 días y visitó veintidós países.

Para llevar a cabo estas intensas actividades, tanto González como Aznar, han creado amplias estructuras de apoyo, integradas por profesionales de la  comunicación, escritores de libros, redactores de discursos, asesores de imagen, secretarios para llevar su agenda y un community manager.

Estas actividades rentadas de propaganda encubierta y tráfico de influencias son moralmente cuestionables cuando se realizan en provecho de una empresa multinacional y totalmente condenables cuando se ejercen al servicio de gobierno dictatoriales y hasta de grupos terroristas.

El actor español, Javier Barden, por ejemplo, es un conocido lobista del grupo separatista marroquí Frente Polisario. Ha filmado para este grupo una película de propaganda –“Hijos de las nubes”-, que es una burda pieza de desinformación. El filme fue financiado con el dinero que Argelia destina al sostenimiento de las actividades internacionales del grupo separatista.

LOS NEGOCIOS DEL PROGRESISMO

No solo los políticos jubilados incrementan sus ingresos con trabajos de asesoría y conferencias, también los hacen políticos en actividad y hasta legisladores en ejercicio de cargos electivos.

La dirigencia del partido antisistema español Podemos ha obtenido abultados beneficios de la “venta de servicios de asesoría” al régimen chavista de Venezuela y produciendo programas de propaganda para la televisión iraní.

En los últimos doce años, el gobierno venezolano pagó al Centro de Estudios Políticos y Sociales, una entidad dirigida por la plana mayor de Podemos: Pablo Iglesias, Luis Alegre, Carolina Bescansa, Iñigo Errejón, Alberto Montero y Juan Carlos Monedero, un total de cuatro millones de euros en concepto de asesorías. Aunque la cifra puede ser mayor debido a que parte de los pagos se efectuaron con dinero en efectivo y no quedó registro de estos.

Según el diario español ABC, el 75% de esos fondos llegaron a España y el 25% se destinó a cubrir los gastos corrientes (alojamiento, viáticos y pasajes) de los políticos españoles en Caracas.

El flujo de dinero venezolano con que contaban los dirigentes de Podemos era de tal envergadura que en algún momento intentaron comprar la señal televisiva de Canal 33, por ese entonces tasada en 1,2 millones de euros.

No obstante, el régimen chavista no fue el único sponsor con que contó en sus inicios la dirigencia de Podernos.

El secretario general del partido, Pablo Iglesias cobró 24 facturas por un valor total de 97.610 euros, emitidas entre el 28 de diciembre de 2012 y el 11 de noviembre de 2015 de la productora 360 Global Media S.L., gerenciada por el iraní Azimi Mahmoud Alizadeh.

Entre 2012 y 2015 el Servicio de Radiodifusión de la República Islámica de Irán transfirió a la productora 360 Global Media alrededor de 9,5 millones de euros a través de cuentas domiciliadas en paraísos fiscales.

Los honorarios que percibía Pablo Iglesias se justificaban por la producción y conducción del programa “Fort Apache” que se transmitía por la señal televisiva iraní en español Hispan TV destinada al público peninsular y latinoamericano.

Incluso el gobierno separatista catalán encabezado por el prófugo Carles Puigdemont apeló a agencias de conferenciantes internacionales para reclutar “observadores” amigos que dieran un viso de legalidad a la realización del referéndum del 1 de octubre de 2017, declarado ilegal por el gobierno español.

Primero intentó contratar al ex primer ministro socialdemócrata de Holanda (1994 – 2002) y presidente del Club de Madrid (2009 – 2013) Win Kok. Pero el dirigente holandés se negó a tomar parte de la farsa y debieron recurrir a otros personajes menos escrupulosos.

Finalmente, a través del think tank de los Países Bajos, The Hague Centre for Strategic Studies (HCSS) un equipo de una veintena de “observadores internacionales” encabezados por un ex embajador holandés con experiencia en misiones de observación con organismos internacionales, Daan Evert, arribó el 27 de septiembre y permaneció en Barcelona hasta el 3 de octubre, supervisando la realización de la votación.

El HCSS percibió por esta operación 119.700 euros transferidos por el Govern a través de una transferencia del BBVA. El dinero se destinó a cubrir los costos de alojamiento, traslado y honorarios de los “observadores”.

Estas revelaciones no hacen más que proporcionar pruebas y alentar sospechas sobre otras operaciones políticas poco claras como la mediación ensayada por los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá) entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana.

La mesa de diálogo ensayada en República Dominicana con auspicio del ex presidente colombiano Ernesto Samper, Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y el apoyo del Vaticano y la OEA. Finalmente, sólo sirvió para que el régimen chavista ganará tiempo y terminará convocando a unos comicios ilegítimos para el próximo 22 de abril.

Todo hace pensar que las reuniones en Dominicana fueron nada más que una eficaz cortina de humo sustentada en el prestigio político de los ex mandatarios.

Esa idea encuentra mayor sustento cuando el presidente Nicolás Maduro pide públicamente al Rodríguez Zapatero que dirija una misión de observadores internacionales para supervisar los comicios venezolanos.

También surgen sospechas de financiamiento ilícitoy operación de diplomacia pública  cuando se ve confluir en un acto al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, al líder de Podemos, Pablo Iglesias, al coordinador general de Izquierda Unida, Alberto Garzón, al secretario general de UGT, Pepe Álvarez y al secretario internacional de cooperación de Comisiones Obreras, Félix Ovejero.

Especialmente, por que dicho acto es en apoyo a la cuarta reelección consecutiva del presidente boliviano Evo Morales, en 2019.

La constitución de Bolivia prohíbe la reelección del presidente por más de dos períodos. El 21 de febrero de 2016, Evo consultó a la población si estaba de acuerdo con modificar la carta constitucional para ser presidente por un nuevo período. El No se impuso por el 51,3%.

El revés no terminó con las aspiraciones de Evo Morales quien, en noviembre de 2017, logró que el Tribunal Supremo ignorara la letra de la constitución y la voluntad popular expresada en las urnas, habilitando una ilegal cuarta postulación.

Mientras dentro de Bolivia crece la resistencia a un nuevo mandato de Evo Morales, el presidente trata de manipular a la opinión pública internacional apelando al apoyo, muchas veces bien remunerado, de sus eventuales aliados en otros países.

Todo esto no son más que descaradas operaciones de diplomacia pública, una práctica cada vez más empleada en la política internacional por los regímenes dictatoriales que necesitan mejorar su imagen.

Lo particularmente censurable es que se realice con la complicidad de políticos que presumen de democráticos, éticos y progresistas.

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