martes, 24 de enero de 2017

REALISMO MÁGICO AFRICANO


Algunos acontecimientos de la política africana parecen salidos de una novela de García Márquez más que trágicos eventos de una realidad muy compleja.

EL REALISMO

El realismo mágico es un estilo literario que popularizó un premio nobel de literatura, el colombiano Gabriel García Márquez. Su libro “Cien años de soledad” se convirtió para muchos en un espejo de la particular realidad sudamericana.

Ahora, muchos elementos del “realismo mágico” pueden ser fácilmente identificados también en África.

Como le ocurría al general Aureliano Buendía, personaje protagónico del libro de García Márquez, perder el poder acarreaba perder la vida. La de él y la de sus hijos.

Así, muchos jefes de Estado en África llegaban al poder mediante un golpe militar o una cruenta guerra civil, gobernaban tiránicamente durante décadas hasta que otro militar los derrocaban y asesinaban, iniciando otro ciclo de dictadura, represión y saqueo del país.

Quizá el último ejemplo de un gobernante que corrió tal suerte fue el del coronel Muammar El Gaddafi quién llegó al poder en Libia, el 1° de septiembre de 1969, tras derrocar al rey Idris I y dirigió autocráticamente los destinos del país durante 42 años, hasta su muerte, en una calle de la ciudad de Sirte, el 20 de octubre de 2011, a manos de los rebeldes que lo derrocaron con la asistencia de la OTAN.

Los déspotas africanos que actualmente son desplazados del poder parecen tener mejor suerte. El exilio forzado ha reemplazado en muchos casos al asesinato. Esa fue la suerte del genocida general ugandés Idi Amín Dada, quien tras gobernar despóticamente a Uganda entre 1971 y 1979, huyo al exilio, primero en Libia y luego en Arabia Saudí, desde 1980 hasta el 16 de agosto de 2003 en que falleció de causas naturales.

Este puede ser también el destino final del ex presidente Gambia, Yahya Jammeh, después de que las fuerzas de la Comunidad Económica de África Occidental (en su mayoría tropas senegalesas) lo forzaran a dejar el poder en manos del vencedor de las elecciones del 1° de diciembre de 2016, el empresario opositor Adama Barrow.

Jammeh, quien llegó al poder en 1994, gracias a un golpe de Estado en que resultó muerto su predecesor Dawda Jawara, se mantuvo en el poder durante veintidós años en que instauró un régimen de terror persiguiendo a políticos opositores, intelectuales y periodistas independientes y violando indiscriminadamente los derechos humanos.

Pero, Yahya Jammeh no rendirá cuentas sobre sus crímenes ante ningún tribunal, sino que le aguarda un exilio dorado en Guinea Ecuatorial. Antes de abordar el avión que lo conduciría a su refugio, Jammeh se ocupó de cargar en él los últimos 11,4 millones de dólares existentes en el Banco Central de Gambia y su flota de automóviles de lujo.

En Guinea Ecuatorial, Jammeh será recibido por otro dictador, Teodor Obiang Nguema, el jefe de Estado más antiguo de África, quien lleva en el poder 35 años.

Teodor Obiang tomó el poder, el 3 de agosto de 1979, cuando siendo teniente coronel llevó a cabo un golpe de Estado contra su tío Francisco Macia Nguema, primer presidente de Guinea Ecuatorial, a quien juzgó y ejecutó según la mejor tradición africana.
Desde entonces Teodoro Obiang se mantiene en el poder ahogando con mano de hierro cualquier brote opositor.

LA MAGIA

Hasta aquí la realidad. Es momento para que la magia haga su aparición.

Haití posiblemente sea la nación americana con mayores raíces en África. Antigua colonia francesa, es un país francófono poblado por los descendientes de los africanos reducidos a la esclavitud y trasladados forzosamente a América por los europeos en los siglos XVII y XVIII.

Como africanos trasplantados, los haitianos conservan muchas de las tradiciones culturales de sus ancestros, en especial, sus creencias sobre la magia, que en Haití y otras regiones del Caribe se denominan “vudú”.

Entre 1957 y 1971, Haití sufrió una de las más atroces dictaduras que se conocieron en Centroamérica a manos del médico François Duvalier (1907 – 1971) a quien llamaban “Papa Doc”.

Para la mayoría de los haitianos, Papa Doc se mantenía en el poder, no sólo gracias a la ayuda de una milicia de parapoliciales conocidos como “Tontons Macoutes”, sino porque contaba con un ejército de “zombis” que lo protegían.

Creían que “Papa Doc” era un bokor (un brujo vudú) que había hecho un pacto con el dios serpiente del vudú, Iwa Damba Damballah Wedo, quién lo proveía de dóciles zombis, es decir de los muertos vivos tan de moda en los films de terror actuales.

Como los haitianos los gambianos también creen en la magia y atribuyen a Yahya Jammeh el haberse mantenido en el gobierno durante tanto tiempo gracias a sus poderes mágicos y por ello lo llamaban con respeto “el doctor”.

Es por ello que no les ha sorprendido la tragedia que hoy vive el presidente Adama Barrow. El nuevo presidente de Gambia tiene una esposa y cinco hijos, los cuales, durante los últimos días, permanecieron en el país mientras Barrow se refugiaba en Senegal.

Mientras Jammeh y Barrow se disputaban la presidencia, el hijo menor del nuevo presidente, Habib, de tan sólo ocho años, quien se mantenía al cuidado de un pariente y no de su madre, fue atacado y devorado por cuatro perros pitbull.

Los gambianos están convencidos que la tragedia no se trató de un accidente, sino que los perros, eran en realidad unos demonios enviados por “el doctor” para vengarse de su enemigo.

¿Realidad o magia africana? El lector elige.