martes, 24 de enero de 2017

MOHAMED VI MUESTRA SU SOLIDARIDAD CON SUDÁN DEL SUR


EL Rey Mohammed VI, pone de relieve el natural protagonismo de Marruecos en África con un nuevo énfasis en la solidaridad instalando ahora un ultramoderno hospital de campaña en Juba, para aliviar la crisis humanitaria por la que atraviesa Sudán del Sur.

El rey Mohamed VI, da nuevas muestras de su preocupación por África con medidas concretas que van más allá de las palabras. La política africana de Marruecos se ha fundamentado en tres aspectos básicos: la promoción de la paz y la seguridad, el compromiso constante a favor del desarrollo socioeconómico de África y el deber de solidaridad.

La búsqueda de la paz y la seguridad y el deber de solidaridad se han puesto de evidencia con la actual decisión del monarca alauí de desplegar en Juba, la asolada capital de Sudán del Sur, de un hospital de campaña multi-especialidades con una capacidad inicial de treinta camas, expandibles a sesenta, que son atendidas por veinte médicos especialistas y dieciocho enfermeros, que brindarán prestaciones médicas en diferentes especialidades, entre ellas pediatría, medicina interna, cirugía, cardiología, traumatología, odontología, Oftalmología y Otorrinolaringología.

El hospital cuenta también con un avanzado laboratorio de análisis clínicos y una farmacia una gran provisión de medicamentos.

Sudán del Sur es el Estado más joven entre los que integran las Naciones Unidas, obtuvo su independencia recién en julio de 2011, pero actualmente ostenta el dudoso honor de constituir la segunda mayor crisis humanitaria del planeta en el siglo XXI, después de Siria.

Al menos tres millones de sus once millones de habitantes se encuentran en condición de refugiados y desplazados, desde que, en 2013, estalló una cruenta lucha étnica entre los dinka (que componen el 35% de la población sursudanesa) y los Nuer (que constituyen el 15%).

Por el momento, los 13.500 hombres de la United Nations Mission in South Sudan (UNMISS) han resultado ineficaces para restablecer la paz y el orden en este empobrecido país

Aunque Sudán del Sur cuenta con grandes riquezas petroleras los conflictos étnicos han paralizado la economía y la población depende totalmente de la ayuda humanitaria internacional.

La intervención humanitaria de Marruecos será esencial para aliviar las penurias sanitarias de la población sursudanesa.

La cada vez mayor presencia de Marruecos en los conflictos africanos, ya sea, enviando tropas a las misiones de ONU, ofreciendo los buenos oficios y experiencia de su diplomacia (tal como ocurrió en Libia o en la reciente crisis de Gambia) o a través de la entrega de ayuda humanitaria, el otorgamiento de becas para estudiantes, contribuyendo a formación de imanes o, como ahora, desplegando un hospital de campaña; son una evidencia que las declaraciones del Mohammed Vi son siempre acompañadas de acciones concretas.

Todas estas acciones son complementadas con las frecuentes giras de Mohammed VI por países africanos a los efectos de intercambiar impresiones con los jefes de Estado, dirigentes políticos y las fuerzas vivas de los Estados visitados. Al mismo tiempo, constituyen una oportunidad excepcional para conocer de primera mano la realidad y necesidades de estos pueblos.

La presencia de Marruecos en África adquirirá una nueva dimensión cuando a fin del corriente mes el país magrebí se incorpore como miembro pleno de la Unión Africana en la cumbre de Addis Abeba, en Etiopía.

El dinamismo de la diplomacia marroquí y su mayor presencia en África no ha pasado desapercibido, incluso fuera del continente. Recientemente, Peter Pham, director del “Africa Center”, dependiente del influyente think tank estadounidense “The Atlantic Council”, no dudó en señalar que: “En estos últimos años, Marruecos desplegó, bajo el liderazgo clarividente del Rey, enormes esfuerzos con miras a volver a dar vigor y contenido substancial a las relaciones de cooperación con los países africanos”.

La política internacional que lleva a cabo Marruecos está cambiando el balance de poder en el continente africano, hasta no hace mucho bajo la hegemonía de un eje formado por Argelia, Nigeria y Sudáfrica.

Hoy, Marruecos desafía exitosamente esa hegemonía por ser el país más seguro y con mayor gobernabilidad de África. Marruecos registra importantes avances en la protección de los derechos humanos en general y, en particular, en la promoción del lugar de la mujer dentro de la sociedad marroquí. Ha podido supera sin mayores repercusiones la ola de inestabilidad generada en el norte del continente por la Primavera Árabe y ha albergado importantes eventos internacionales, entre los que cabe mencionar a dos sesiones (en 2001 y 2016) de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) y la Cumbre Africana de la Acción (2016).
Marruecos también, ha demostrado que puede controlar con éxito las actividades del terrorismo yihadista, y ser un aliado estratégico tanto de los países africanos como de las naciones occidentales en la lucha contra este flagelo.

En síntesis, Marruecos, rompiendo con todos los intentos de aislarlo del continente a través de un conflicto artificial de soberanía en el Sáhara, acciona decididamente en África para reclamar el papel preponderante que naturalmente le corresponde en la política del continente.