miércoles, 23 de agosto de 2017

EL PRESIDENTE TRUMP DEFINE SU ESTRATEGIA PARA EL SUR DE ASIA




El presidente Donald Trump esta modificando tanto su equipo de gobierno como el programa de su administración.

Donald Trump está dando mayor previsibilidad a su Administración renovando a sus colaboradores más cercanos y modificando algunas de sus propuestas de campaña.

Se ha desprendido de elementos de la alt right, como su asesor de estrategia, Steve Bannon y el inexperto Anthony Scaramucci para rodearse de hombre provenientes de las fuerzas armadas.

Tres generales retirados ocupan posiciones claves en la Administración Trump, el jefe de gabinete John Kelly; el Asesor de Seguridad Nacional, H. R. McMaster y el secretario de Defensa, James Mattis.

Pero, esta no es la única influencia de los militares. El presidente Trump eligió para dirigir por primera vez un mensaje a la nación un tema vinculado con la seguridad nacional y una instalación militar, el Fort Myer, en Arlington, Virginia para realizar su alocución. Desde allí anunció su nueva estrategia para el sur de Asia que comprende la política estadounidense para Afganistán.

Las fuerzas armadas de los Estados Unidos llevan desplegadas en Afganistán dieciséis años, por lo que algunos expertos denominan a este conflicto la “guerra interminable”.

El objetico inicial de las fuerzas armadas fue combatir a Al Qaeda en la “guerra contra el terror” declarada por el presidente George W Bush, tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas, el 11-S. Desde 2014, esas operaciones han incorporado como misión complementaria luchar contra las milicias del ISIS o Estado Islámico en ese país.

Esa guerra consumió (en cifras del departamento de Defensa al 31 de diciembre 2014) la vida de 2.216 soldados estadounidenses (más de 1.800 caídos por acciones hostiles) y decenas de miles de heridos. También consumió aproximadamente 700.000 millones de dólares de los contribuyentes americanos. Mientras que el saldo positivo ha sido muy poco significativo.

En 2010, los Estados Unidos tenían desplegados unos cien mil hombres de sus fuerzas armadas. Desde entonces se ha reducido su presencia a tan solo 8.900 efectivos propios. Además, la coalición occidental que combate al terrorismo yihadista en ese país despliega otros 4.600 hombres de varias nacionalidades.

Desde que el presidente Obama anunció el retiro de las tropas estadounidenses, el gobierno de Kabul ha perdido gradualmente el control del territorio afgano. Hace un año controlaba en forma indiscutible el 72% de ese territorio, hoy sólo controla el 57% del mismo.

Es imposible no hacer comparaciones entre el proceso que el alto mando estadounidense enfrenta en Afganistán y lo ocurrido en Vietnam, en 1973, cuando se anunció el retiro de las tropas americanas.

Por lo pronto, el presidente Trump pospuso el retiro de los estadounidenses de Afganistán sin fecha.

Hablando al pueblo americano en el momento de máxima audiencia, el presidente Trump anunció a fijar una fecha para el retiro final de las tropas estadounidenses -algo que su predecesor, Barak Obama, había establecido para 2016- y destacó que serían las “condiciones” quienes indicarían cuando ese momento llegara.

“Una retirada apresurada crearía un vacío que los terroristas, incluido el ISIS y Al Qaeda llenarían de inmediato, tal y como ocurrió antes del 11-S y, como sabemos, América se fue de Irak de forma equivocada y apresurada”, señaló el presidente.

“Ya no vamos a construir una nación, vamos a matar terroristas”, enfatizó Trump, tras explicar que su papel no sería decir a los afganos como vivir o como construir su sociedad. “Estados Unidos trabajará con el gobierno afgano siempre que veamos determinación y avances. Pero nuestro compromiso no es ilimitado y nuestro apoyo no es un cheque en blanco. El pueblo estadounidense espera ver reformas reales y resultados reales”, apunto también.

Además, lanzó una advertencia contra Pakistán, país al que acusó de ser “refugio para organizaciones terroristas.”

En junio pasado, el Pentágono propuso a Trump un plan para agregar tres mil soldados más al contingente enviado a Afganistán y el presidente optó por otorgar al departamento de Defensa la autoridad para determinar la cantidad y naturaleza del contingente a enviar, pero el jefe del Estado Mayor, general James Mattis, prefirió aguadar a disponer de una estrategia clara por parte de la Administración antes de modificar el despliegue de sus fuerzas en Afganistán.

REPERCUSIONES

Tras el discurso del presidente estadounidense no tardaron las repercusiones.
El gobierno afgano fue el primero en expresar su apoyo. Tanto el presidente afgano, Ashraf Gani, como el jefe del ejecutivo, Abdulá Abdulá, agradecieron el envío de más tropas a su país sin fecha de retirada.

Según el presidente afgano, la nueva estrategia de Estados Unidos en Afganistán pone el énfasis particular en el respaldo a las fuerzas armadas afganas: permitirá doblar el número de tropas especiales, mejorar las Fuerzas Aéreas o incrementar el número de asesores que trabajen con los militares afganos.

Todo ello, afirmó Gani: “deberá mostrar a los talibanes […] que no pueden lograr una victoria militar”.

Por su parte los talibanes declararon que; “Si los estadounidenses no retiran sus fuerzas en Afganistán, no está lejos (el día en que) esta tierra se convertirá en el cementerio del siglo XXI del imperio estadounidense”, señaló el vocero talibán Zabihullah Mujahid.

“Mientras que un soldado de los Estados Unidos permanezca en el país […] continuaremos con nuestra yihad contra ellos con la moral fuerte, con plena voluntad y más sobriedad.”, detalló el líder talibán.

El gobierno de la India, al conocer el mensaje del presidente estadounidense, expresó: “Estamos comprometidos en apoyar al gobierno y a la gente de Afganistán en sus esfuerzos por llevar la paz, la seguridad, la estabilidad y la prosperidad a su país”, informó el ministerio de Relaciones Exteriores indio en un comunicado.

La India ha invertido unos dos mil millones de dólares en varios proyectos para la reconstrucción de Afganistán desde la caída del régimen talibán, en 2001, y hace un año comprometió mil millones de dólares más para el país tras una visita del presidente afgano, Ashraf Gani, a Nueva Delhi.

El secretario general de OTAN, Jens Stoltenberg, por su parte, ha dado señalado en un comunicado: “Doy la bienvenida al nuevo enfoque del presidente Trump con respecto a Afganistán y a la región, basado en condiciones. La OTAN sigue plenamente comprometida en Afganistán y estoy deseando debatir el camino hacia adelante con el general Mattis y nuestros aliados y socios internacionales.”

CONCLUSIONES:

El conflicto de Afganistán tiene las características propias de una guerra prolongada de desgaste. Los terroristas yihadistas apuestan al momento en que los estadounidenses consideren que mantener tropas en Afganistán es demasiado costoso en hombre y en recursos económicos.

Po otra parte, los afganos son un pueblo de guerreros que a lo largo de su historia han combatido a los rusos, a los ingleses, nuevamente a los rusos y ahora a las fuerzas de la coalición internacional y cuando no combatían contra invasores extranjeros lo hacían entre ellos.

Cuando se lucha durante generaciones, la violencia e incluso la guerra se convierten en algo natural, algo cotidiano, casi en una forma de vida.

Mientras que para los soldados estadounidenses es un conflicto en un país remoto, donde la gente tiene una idiosincrasia difícil de comprender y donde los intereses americanos en juego a veces no resultan claros.

El soldado estadounidense va a Afganistán a cumplir un servicio con su país y a tratar de regresar con vida para poder continuar su existencia en los Estados Unidos, con quienes ama, y a tratar de olvidar esa horrible guerra.

Mientras que el combatiente afgano lucha, la igual que hizo su padre y su abuelo, para liberar a su país de los invasores infieles y por su fe.

Bajo esas horribles condiciones no se puede ser muy optimista sobre el resultado final de este conflicto. 

martes, 22 de agosto de 2017

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI RETROCEDE EN AMÉRICA LATINA



América Latina se dispone a dejar atrás el ciclo del populismo corrupto de la mano de líderes más racionales e integrados al mundo.

LOS PRIMEROS CAMBIOS

La muerte del caudillo venezolano Hugo Chávez, fundador del “socialismo del siglo XXI”, el 5 de marzo de 2013, marcó el principio del fin para la etapa de gobiernos populistas que se expandieron por América Latina a comienzos del nuevo milenio.

Algunos de sus exponentes más emblemáticos han dejado la presidencia y enfrentan problemas con la justicia por hechos de corrupción ocurridos durante su gestión.
Tal es el caso de los brasileños Luis Inacio “Lula” da Silva, Dilma Rousseff, la argentina Cristina Fernández de Kirchner, el peruano Ollanta Humala y el ecuatoriano Rafael Coreano.

Otros, aún en el poder, enfrentan un destino incierto, como el inefable Nicolás Maduro y el boliviano Evo Morales o la chilena Michelle Bachelet.

El cambio de tendencia comenzó poco después del fallecimiento del “Comandante Eterno” de Venezuela, cuando en Paraguay asumió la presidencia el empresario tabacalero Horacio Manuel Carles Jara, el 15 de agosto de 2013.

Luego, el 28 de julio de 2016, el pueblo peruano eligió a otro empresario de ideas pro mercado y respetuoso de las reglas de la democracia liberal, Pedro Pablo Kuczynski.

Ese mismo año, Mauricio Macri derrotó al candidato continuista del kirchnerismo, el motonauta Daniel Scioli. En esa forma Macri se consagró como el primer presidente que llegó a la Casa Rosada, desde la reforma electoral de 1912 que consagró el voto universal y secreto, que no provenía de ninguno de los dos partidos históricamente mayoritarios de la Argentina: la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista o Peronista.

Todos estos cambios los llevaron a cabo los latinoamericanos con su voto. En cada uno de estos países fue el propio pueblo quién decidió apartarse del populismo.

EL CAMBIO EN ECUADOR

Por eso resulta particularmente curioso lo que está aconteciendo en Ecuador. En este país andino, a comienzos del corriente año fue electo el candidato de la oficialista Alianza País, el partido del presidente populista Rafael Correa que terminaba su mandato, el empresario Lenin Moreno.

El nuevo presidente había sido vicepresidente de Correa en su primer mandato y todos los observadores consideraban que sería tan sólo un presidente de transición que “cuidaría” el cargo a Correa hasta que este retornara triunfante cuatro años más tarde.

Por eso ha sorprendido la energía y decisión con que el presidente Lenin Moreno se ha distanciado de su predecesor e impulsado las investigaciones judiciales sobre hechos de corrupción ocurridos en tiempos de la “revolución ciudadana” implementada por el correísmo en sus mejores días.

En Ecuador, durante los últimos tiempos del gobierno de Rafael Correa, las denuncias sobre sobornos de la empresa constructora brasileña Odebrecht se mantuvieron en sordina. Durante los gobiernos de Correa, Odebrecht obtuvo contratos por 1.600 millones de dólares en Ecuador y pagó al menos 33,5 millones en sobornos a funcionarios ecuatorianos. Pero, todo cambio con Lenin Moreno que incluso avaló investigaciones que involucraban muy seriamente a su vicepresidente Jorge Glass.

Prudentemente, Rafael Correa se apresuró a refugiarse en Bélgica donde la nacionalidad de su esposa le asegura un permiso de residencia y dificulta que sea extraditado a Ecuador si llega el caso.

Desde allí, el ex presidente hace una encendida defensa del vicepresidente Glass y de otros de sus ministros imputados por corrupción, mientras lanza dardos mediáticos contra su sucesor.

Hasta allí el tema parecía circunscribirse a una puja de poder interno entre el presidente Moreno y su predecesor. Incluso la prensa internacional ironizó sobre el tema hablando que en Ecuador había un “Juego de Tronos”.

Pero las recientes medidas adoptadas por el presidente Lenin Moreno en materia de política internacional indican algo más profundo.

En Ecuador podría estar teniendo lugar un profundo clivaje ideológico que implicaría abandonar el populismo del tan meneado “socialismo del siglo XXI” que no ha hecho otra cosa que empobrecer a los pueblos latinoamericanos.

Moreno sorprendió la semana pasada con un mensaje televisado, emitido el lunes 14, en el que condenó la violencia aplicada por el régimen de Nicolás Maduro y denunció la existencia de presos políticos. Unos días después, el viernes 18, anunció el cese en su cargo de los embajadores en Venezuela y en Cuba, donde ambos funcionarios mantenían el alineamiento con el eje Caracas – La Habana que había sido la base de la política exterior de Correa. También relevó al embajador ecuatoriano en Estados Unidos, a quien iba a resultarle difícil superar el cambio del discurso antiimperialista a otro más realista.

En su mensaje sobre Venezuela, Moreno calificó la situación como “preocupante”, y aunque evitó mencionar directamente al presidente Maduro, sus palabras fueron claras: “Por encima de cualquier postura ideológica o política, la vida s sagrada e intocable. La muerte de seres humanos es un hecho que debemos lamentar y rechazar enérgicamente”. Mostró además su preocupación por la existencia de “cantidad de presos políticos”, una denominación que el gobierno venezolano niega.

De acuerdo con Moreno, la “democracia es aquella en la que los problemas se solucionan con el diálogo entre todos los actores. Recordar que el mejor mecanismo para ello es la democracia directa, que para los mandatarios debería ser la última palabra.” El presidente ecuatoriano terminó su discurso expresando su solidaridad con el pueblo venezolano, deseándole “que pronto alcance la paz y que no se derrame ni una gota más de sangre”.

De momento es un distanciamiento tímido, pero si el nuevo presidente busca un perfil propio lo normal es que debilite los compromisos con la Alternativa Bolivariana para las América (ALBA), el nucleamiento de países que responden a las directivas diplomáticas emanadas desde La Habana y que son el principal sustento del régimen venezolano. Operación que deberá realizar gradualmente para no despertar las reticencias de la base de izquierda que lo apoya.

En cualquier caso, la que ha quedado en tela de juicio es la canciller, María Fernanda Espinosa, quien en alguna ocasión ha manifestado su preocupación por la violencia de la oposición a Maduro. Espinosa ha concurrido a Caracas para apoyar la instalación de la Asamblea Constituyente ilegalmente promovida por Maduro.

Este cambio de política exterior fue acompañado de cambios en las políticas públicas internas. Moreno advirtió a la población que su gobierno recibió una economía en estado crítico, con una deuda pública de 41.000 millones de dólares, además de otros pasivos y contingentes que podrían convertirse en deuda.

El nuevo jefe de Estado también señaló que debido a la caída de los precios internacionales del petróleo y las consecuencias del terremoto que afectó al país, entre otras razones externas, el gobierno de Correa tomó decisiones que llevaron al país al límite de sus posibilidades.

Demostrando gran prudencia y sin entrar en el juego de acusaciones e insultos a los que era proclive su antecesor, Moreno ha respondido que su administración será austera y que el sector privado volverá a ser el motor de la economía ecuatoriana. Lo cierto es que ya puso en venta uno de los dos aviones presidenciales, además de treinta vehículos de lujo destinados al servicio del Gobierno y redujo en diez por ciento del salario de los funcionarios públicos de mayor nivel.

Estas medidas han acrecentado la imagen del presidente que por el momento cuenta con niveles de aprobación sin precedentes en Ecuador.

CONCLUSIONES

Todo parece indicar, que al menos por el momento, el ciclo populista en América Latina parece llegar a su fin. Esto implica una importante pérdida de influencia en la región para Cuba que además de los réditos políticos que le proporcionaban los gobiernos afines en la región perderá las ventajas económicas que obtenía de la venta de servicios médicos y educativos, a través de las “misiones” en Brasil, Ecuador y Caracas. Las “misiones” eran una importante fuente de divisas para La Habana.

Además, estos gobiernos amigos eran permeables a las actividades de la inteligencia cubana que parasitaba las estructuras de seguridad e inteligencia de los países que caían bajo su influencia. Sin estos amigos su influencia regional también se verá reducida.


¿POR QUÉ SE RADICALIZAN LOS JÓVENES MUSULAMANES EUROPEOS?



Los recientes atentados en Barcelona, llevados a cabo por personas de menos de treinta años, nos llevan a preguntarnos que factores llevan a los jóvenes musulmanes de Europa a la radicalización y al terrorismo.

La mayoría de los expertos en lucha contra el terrorismo yihadista consideran que el elemento determinante que lleva a un joven musulmán al terrorismo es la forma en que se radicaliza.

La radicalización islamista, según el profesor Javier Jordán de la Universidad de Granada, es un “proceso mediante el que un individuo incorpora un sistema de creencias que incluye la voluntad de emplear o apoyar activamente la violencia con el fin de alcanzar los objetivos del salafismo yihadista.”

En el proceso de radicalización de los jóvenes musulmanes europeos es posible encontrar factores globales, locales y personales.

Los factores globales cabe mencionar las situaciones de injusticias y los conflictos armados que provocan el sufrimiento de la población musulmana, particularmente ancianos, mujeres y niños. Las noticias relacionadas con estos hechos pueden generar sentimientos particulares de humillación, agravio y rebeldía en quienes comparten la fe islámica.

Las noticias que llegan sobre conflictos en Siria, Irak o Palestina pueden reforzar determinados elementos ideológicos del salafismo yihadista, como, por ejemplo, la existencia de una nueva cruzada de ejércitos cristianos y judíos contra el islam, el deber de la yihad, la supremacía de umma sobre las solidaridades nacionales, la conveniencia de restaurar las antiguas fronteras del califato, etc.

Al mismo tiempo, la revolución en las tecnologías de la información y la imagen constituyen en un elemento, aunque no motiva directamente los procesos de radicalización, sí los facilita al posibilitar la transmisión de conocimientos y la difusión de valores, de manera instantánea, descentralizada y a muy bajo costo.

Los factores locales comprenden un conjunto de problemas relacionados con una posible integración fallida de inmigrantes de origen musulmán.

La formación de guetos, la existencia de graves desigualdades entre musulmanes y no musulmanes en términos de formación profesional, fracaso escolar, acceso al mercado laboral, situación de empleo; deficiente integración sociopolítica, manifestada en desconfianza hacia el sistema y las instituciones, o la aparición de estructuras paralelas de participación política y social; la polarización social, las actitudes de rechazo y desconfianza por parte de la sociedad europea.

Todas estas circunstancias pueden generar estados de frustración, de humillación y de desafección hacia la sociedad que crean un terreno fértil a la radicalización violenta.

El discurso yihadista también trata de integrar estas situaciones en su marco explicativo y en clave de conspiración, argumentando que los musulmanes por el hecho de serlo son tratados como ciudadanos de segunda clase en las sociedades europeas.

Los factores personales a su vez contienen elementos racionales, emocionales, normativos y de identidad grupal.

Los elementos racionales llevan a recurrir al terrorismo como una técnica armada que permite plantear con posibilidades de éxito un conflicto asimétrico contra un adversario poderoso en términos militares. Es también una herramienta útil en términos de chantaje y propaganda ya que permite situar rápidamente una determinada cuestión en el centro de la opinión pública, presionando al Estado y a la sociedad para obtener determinadas concesiones.

Los objetivos yihadistas solo pueden alcanzarse por medio del empleo de la violencia como consecuencia del radicalismo de su ideología que los convierte en un sector extremadamente minoritario dentro del islam.

Por último, el terrorismo crea la ilusoria idea de alcanzar ciertos resultados a corto plazo, siempre que sus demandas sean muy limitadas: liberación de prisioneros, retiro de tropas de ciertos conflictos, etc.

Evidentemente la racionalidad del terrorismo es muy limitada, generalmente el terrorista comete errores de cálculo de costos y beneficios, errores de cálculo de riesgo, creen en una vulnerabilidad ilusoria, etc. Pero esto no elimina la racionalidad dentro de la lógica yihadista.

Los elementos emocionales que normalmente se atribuyen a los terroristas, en especial a los más fanatizados o a los suicidas son: frustración, privación relativa, rabia ante la injusticia padecida o sufrida por otros, deseos de venganza, etc.

Pero, además de estas emociones, también es posible encontrar en algunos casos sentimientos asociados a la militancia en un grupo terrorista: deseo de aventura, atracción por lo clandestino, fascinación por la violencia y la agresividad, afán de notoriedad, deseo de sentirse admirado o de ser respetado y temido, etc.

En este sentido, la popularidad y la moral de victoria que generan las diferentes organizaciones yihadistas son variables que ejercen una considerable influencia de los potenciales reclutas.

Los elementos normativos comienzan por el hecho de que el individuo que se radicaliza interpreta la realidad desde la óptica del sistema de valores yihadistas. A través de ellos el individuo hace propios, parcial o totalmente, los objetivos de la causa radical, dotando de un nuevo sentido a su vida y sus acciones.

A partir de allí, los individuos radicalizados definen quienes son los amigos y quiénes los enemigos. A menudo los yihadistas se contemplan como víctimas y combatientes de una guerra defensiva que ellos no han comenzado.

Por eso son muy receptivos a las teorías conspirativas que presentan coaliciones ocultas contra el islam y contra los muyahidines.

Esto explica que algunos yihadistas no tengan un plan para transformar la sociedad (aunque otros muchos, sobre todo entre los líderes de alto nivel, sí lo tengan). Les resulta suficiente con materializar la rabia y advertir el daño que pueden provocar: en este caso la violencia no cambia las cosas, pero proporciona al violento una sensación de poder y valor. 

Los terroristas yihadistas suelen considerarse a sí mismos como una élite: la vanguardia del islam.

Para reforzar esta idea los yihadistas suelen citar con frecuencia pasajes del Corán o de la Sunna donde se recoge el mandato de combatir a los no creyentes, incluidos cristianos y judíos, si estos atacan al islam.

En consecuencia, conductas intuitivamente reprobables como el asesinato indiscriminado de civiles o la muerte suicida se valoran de forma positiva e incluso heroica. En algunos casos, el individuo puede seguir considerando la violencia como un mal, pero la justifica como un instrumento imprescindible al que se ve forzado para defenderse.

Los predicadores o reclutadores yihadistas suelen utilizar argumentos -en ocasiones con cierta solidez doctrinal- que convencen a los candidatos jóvenes y poco instruidos sobre la legitimidad de la interpretación salafista de islam. Por eso, no son extraños los casos de individuos que no comenzaron a practicar seriamente el islam hasta que comenzaron su proceso de radicalización.

Los elementos de identidad grupal están relacionados con la afinidad personal, el compañerismo, el parentesco o la amistad que impulsan a un determinado grupo a actuar en la persecución de objetivos comunes

La principal motivación de un joven que se radicaliza puede responder al deseo de ser aceptado y a la solidaridad intragrupal, más que a razones de carácter religioso o ideológico.

La necesidad de pertenencia grupal es más fuerte en personas que buscan su identidad o un sentido de pertenencia (por ejemplo: inmigrantes recién llegados y sin familia, inmigrantes de segunda generación no integrados, internos dentro de un penal, conversos que proceden de grupos antisistema o de familias disgregadas, etc.), aunque no siempre deba tratarse de personas en situaciones límites.

La militancia clandestina proporciona una identidad particular. Se trata de relaciones más intensas que una amistad normal por lo que suponen la lealtad, sacrificio e intimidad.
La presencia de amigos o parientes dentro del grupo radical aumenta la confianza. Se espera que no traiciones y, de ese modo, la integración en el grupo tampoco supone una ruptura vital pues se mantienen relaciones anteriores al ingreso.

Para muchos individuos la amistad y la camaradería en una célula de estas características resulta enormemente atractiva, en comparación con una existencia gris, marcada por un trabajo rutinario de escasos ingresos.

Los grupos de amigos pueden conducir a la radicalización de dos maneras: porque desde un principio tienen ese propósito (es decir, que sean promovidos por uno o varios yihadistas que aprovechan la amistad con fines de reclutamiento), o porque, dentro de un grupo preestablecido, uno o varios de sus miembros se acercan al yihadismo y, posteriormente, arrastran a los demás.

La polarización que promueve la ideología yihadista fortalece el compromiso de los miembros y simpatizantes, y eleva las barreras virtuales que separan al terrorista del resto de la sociedad.

CONCLUSIONES

La comprensión de los factores que inducen a la juventud musulmana de Europa a la radicalización constituye un factor fundamental en la lucha contra el terrorismo yihadista. Solo conociendo plenamente las causas y actuando contra ellas será posible evitar que nuevos jóvenes se conviertan en victimarios y víctimas del terrorismo.

Cataluña, foco yihadista: de los viajes a madrasas a los sermones salafistas
Interior llegó a detectar 50 mezquitas "radicales" y expulsó de España al líder de la Unión de Centros Culturales Islámicos.
19 agosto, 2017 


domingo, 20 de agosto de 2017

REFLEXIONES POS BARCELONA



Los últimos ataques yihadistas más que unas demostraciones de fuerza parecen actos de desesperación

Cuando el espanto y el dolor provocado por los ataques terroristas en España aún no se ha atemperado, surgen algunas necesarias reflexiones sobre las causas y motivaciones por detrás de estos repudiables actos criminales.

En primera instancia debe destacarse que estos atentados responden a la necesidad del Estado Islámico (o ISIS, como se lo conoce por sus siglas en inglés, o DAESH como se lo denomina en el mundo árabe) de recuperar protagonismo internacional después de perder el control de su base en Mosul y el acoso que sufren en Raqa.

Pero, si este era el objetivo, los ataques en Barcelona no hacen otra cosa que mostrar la debilidad en que se encuentra el Estado Islámico en todo el mundo.

En Barcelona, los yihadistas estaban acumulando explosivos para un atentado de grandes proporciones. Pero, sus planes se vieron frustrados cuando por impericia o falta de medios se produjo una explosión accidental que frustró sus planes y atrajo la atención de las autoridades españolas sobre los integrantes del grupo.

Luego pretendieron realizar un ataque de mayor envergadura cargando un vehículo de gran porte con explosivos.

Tampoco pudieron concretar esta acción porque no pudieron alquilar un camión que cumpliera las condiciones necesarias para el para el montaje que pretendían preparar. Debieron conformarse con una camioneta de menor parte, que, aunque resultó un arma letal, terminó provocando un número más reducido de víctimas fatales.

El ataque en Cambrils, por otra parte, muestra más claramente de precariedad de medios y de preparación con que están operando los terroristas yihadistas.

No sólo los terroristas fueron neutralizados al inicio de su ataque por las fuerzas policiales en estado de alerta, sino que empleaban cinturones explosivos simulados.

Es decir, que empleaban armas falsas por no poder contar con armas reales.

Algo similar ocurre con los ataques que se llevaron a cabo en la ciudad de Truku, al oeste de Helsinki, capital de Finlandia, en la ciudad rusa de Surgut, región autónoma de Khanti-Mansiski, en Siberia Occidental, casi a tres mil kilómetros de Moscú y en Wuppertal – Elberfeld. En todos los casos, como en Cambrils, los terroristas emplearon armas blancas (cuchillos y hachas) porque no tuvieron acceso a armas de fuego que podrían haber multiplicado el número de víctimas fatales.

Los atentados llevados a cabo por atropellamientos y apuñalamientos, por muy cruentos y letales que parezcan, solo muestran la debilidad de la logística terrorista que no logra abastecer a sus eventuales kamikazes con los medios ofensivos necesarios para hacer más mortífero su accionar.

También muestra que el seguimiento que realizan los servicios de inteligencia occidentales y los controles que realizan los cuerpos policiales son eficaces en cuanto al restringir a los yihadistas su acceso a armas de fuego y explosivos.

Podría deberse a ello que cada vez son menos frecuentes los grandes ataques como el ocurrido en España el 11 de marzo de 2004.

También el hecho de que deban recurrir a la Internet y a las redes sociales para el reclutamiento de nuevos miembros indica lo limitado que es su despliegue territorial y la carencia que tienen de cuadros ideológicamente preparados para efectuar la captación de nuevos reclutas en un trabajo cara a cara en las madrazas y otros centros islámicos.

Nuevamente, su apelación a las redes sociales es más un símbolo de debilidad que un factor de fortaleza.

Por último, las sociedades occidentales se han resignado a convivir con la constante amenaza del terrorismo yihadista sin que ello altere la esencia de su idiosincrasia.

Es cierto, que las medidas de seguridad se han incrementado, que la desconfianza y las incomodidades son mayores, pero la vida europea continúa adelante y las tropas occidentales seguirán combatiendo al terrorismo en Afganistán, Irak, Siria, Mali o donde se hagan presentes.

Ningún atentado del Estado Islámico o de cualquier otro grupo yihadista cambiará esto.


sábado, 19 de agosto de 2017

NUEVOS CAMBIOS EN LA CASA BLANCA



La remodelación del staff de la Casa Blanca de Donald Trump parece algo de nunca acabar. Ahora se alejó el jefe de Estrategia Steve Bannon.

Desde que asumió la presidencia, el magnate inmobiliario Donald Trump, pese a toda su agresiva verborragia no ha hecho otra cosa que estar a la defensiva y no ha podido aprobar ninguna de sus propuestas de campaña.

Los ataques de la prensa han sido constantes y el presidente por diversos motivos no ha podido conformar ni siquiera uno de sus proyectos más elementales: conformar un equipo coherente de gestión.

En tan sólo ocho meses ha perdido a siete altos funcionarios. Algunos de ellos se alejaron de sus cargos tan sólo unos pocos días después de ser designados lo que pone en tela de juicio si la decisión de contratarlos fue acertada o no.

Más de la mitad de los renunciantes eran hombres que hablan contribuido a que Donald Trump se convirtiera en presidente de los Estados Unidos.

Ahora, le ha tocado el turno al estratega jefe del presidente, el ideólogo de la derecha alternativa Steve Bannon, quien dejó su cargo el viernes.

Bannon, junto con el ex jefe de Gabinete, Reince Priebus, fueron víctimas del virulento ataque verbal del entonces director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, el 27 de julio pasado.

Priebus renunció inmediatamente, unos días más tarde fue despedido Scaramucci, mientras que los periodistas especulan sobre cuanto duraría en su puesto Steve Bannon.
Los recientes incidentes protagonizados por supremacistas blancos, neonazis y racistas en Charlottesville, en los que perdió la vida una mujer, terminaron por definir el alejamiento de Bannon de la Casa Blanca.

Steve Bannon siempre fue la figura más controvertida del entorno presidencial al punto que sus enemigos lo llamaban “Rasputín”.

Ingreso a la campaña presidencia del Trump cuando el hasta entonces jefe de Campaña, Paul Manafort debió alejarse por sus poco claros vínculos con Rusia.

Bannon, un ex banquero de inversión de Goldman Sachs que, después de obtener una fortuna con su propio banco de inversión, Bannon & Co (adquirido, en 1998, por la Societé Générale) se convirtió en productor de filmes políticos en Hollywood.

En la década del 2000 produjo películas sobre figuras del Partido Republicano, como Ronald Reagan, el Tea Party o Sarah Palin, gobernadora de Alaska.
En esa época se vinculó a Andrew Breithart, un ideólogo nacionalista fundador del diario electrónico Breithart News, dedicado a cuestionar duramente al establishment político, tanto demócrata como republicano.

Breithart News se caracterizó siempre por sus punzantes artículos y por ser el vocero más prolijo de la “alt-right” (derecha alternativa o ultraderecha) la expresión más radical del nacionalismo blanco cristiano de los Estados Unidos.

En 2012, a la muerte de Breithart tomó el control de la empresa como editor, posición que sólo dejó transitoriamente para sumarse al staff de Trump.

Hoy, un poco más de año después, Bannon retoma su cargo de editor del Breithart News para seguir apoyando el programa de Trump de “América Primero”.

Pero, muchos se preguntan de que forma y hasta cuando Bannon seguirá apoyando a su ex jefe. Por lo pronto, Joel B. Pollak, hasta hoy editor de Breithat News, al conocer el desplazamiento de Bannon escribió por Twitter: “War” (guerra).

No obstante, al dejar su cargo Bannon declaró a Bloomberg: “Permítanme que aclare: estoy dejando la Casa Blanca y voy a la guerra por Trump contra sus oponentes, en el Capitolio, en los medios de comunicación y en los Estados Unidos corporativos.”

Bannon, quien se define a sí mismo como un “nacionalista económico” expresaba en el gobierno de Trump los ideales e intereses de la llamada “América profunda”, afectada por la recesión y el desempleo. Un electorado conservador, blanco y cristiano al que le cuesta abandonar ciertos rasgos xenófobos y racistas.

Frente a este sector, en la Administración Trump, se sitúan los denominados “globalistas o internacionalistas” (o partidarios de la globalización y el fortalecimiento de los vínculos de Estados Unidos como potencia mundial) encabezados por Ivanka Trump, su esposo Jared Kushner, el jefe de gabinete John Kelly y el asesor económico Gary Cohn.

Estos últimos se esfuerzan por dar a la Administración Trump un cierto orden, moderación y previsibilidad. También intentan llegar a un entendimiento con el establishment político de Washington y de los medios de comunicación para llevar adelante un programa de gobierno más moderado que, sin embargo, permita llevar a cabo algunas de las promesas de campaña del magnate inmobiliario.

Seguramente, Bannon desde Breithart News apoyará a Trump, pero puede ser un duro censor de las actividades de sus rivales Kushner y Kelly.

Es difícil adelantar que sector terminará prevaleciendo. Especialmente porque el corazón de Donald Trump está muy cerca de los postulados de la alt right y porque el presidente necesitará de los votos de la “América Profunda”, el año próximo, para hacer frente a los demócratas en las elecciones de medio término.


Lo cierto, por el momento es que el nombre de Bannon se suma al de Scaramucci, Priebus, Spicer, Dubke, Comey t Flynn, todos ellos altos funcionarios de la Casa Blanca que se alejaron heridos, en tan sólo siete meses de gobierno de Donald Trump.

viernes, 18 de agosto de 2017

NUEVO ATAQUE TERRORISTA CONMUEVE A EUROPA




Dos cruentos atentados yihadistas cubren de sangre las calles de Barcelona y conmocionan a toda Europa.

España vivía en una tensa tranquilidad desde los sucesos del 11 de marzo de 2004. En esa ocasión se produjeron diez explosiones casi simultáneamente en cuatro trenes de la denominada “red de cercanías” de Madrid, en horas punta de la mañana (entre las 7:36 y las 7:40) que produjeron 192 muertos y 2.057 heridos.

En esa ocasión la organización yihadista Al Qaeda se adjudicó el hecho en retaliación por la participación de España en la invasión a Irak.

Desde entonces, los cuerpos españoles de la ley detuvieron a numerosos terroristas yihadistas, desarticularon redes e impidieron numerosos atentados en la Península.
Esa tensa paz se rompió este jueves cuando dos atentados sumieron en el caos y el terror a la ciudad de Barcelona.

Los ataques perpetrados en Barcelona se produjeron en dos etapas. A las 16:50 horas se produjo un atropellamiento en La Rambla que dejó trece muertos y unos cien heridos.

Más tarde, a la 1.30 horas de la noche se produjo un intento de nuevo atropellamiento en el Paseo Marítimo de Cambrils (Tarragona) que al ser repelido por los Mossos d´Esquadra (la policía catalana) dejó el saldo de otras cinco personas (supuestamente terroristas) muertas.

EL ATENTADO EN LA RAMBLA

Una camioneta de alquiler Fiat, de color blanco, con matrícula 7086JWD, rentada a la empresa Telefurgo, en la localidad barcelonesa de Santa Perpetua de Mogoda, se lanzó a gran velocidad contra centenares de paseantes que se encontraban en ese momento en La Rambla.

El vehículo irrumpió en el carril central vedado al tránsito vehicular, recorriendo un tramo de quinientos metros y atropellando en su trayectoria a los paseantes en un proceso similar a los ocurridos en Berlín, Niza y Estocolmo. La inexistencia de pilotes en el paso de peatones facilitó que la furgoneta pudiera subir a la calzada central del bulevar barcelonés.

Finalmente, el vehículo se detuvo a la altura del teatro del Liceu. El conductor descendió del vehículo y aprovechando el caos que había generado se dio a la fuga sin ser detenido ni perseguido. Escapó primero a pie y luego tomó el metro en la estación Liceu.

El ataque dejó decenas de cuerpos esparcidos por La Rambla y provocó escenas de pánico entre los muchos paseantes que aprovechaban el sol del verano barcelonés.

El saldo del ataque fue de 14 muertos (siete de ellos extranjeros: tres alemanes, un belga, un irlandés y dos británicos) y más de cien heridos (de 24 nacionalidades distintas), quince de los cuales están sumamente graves.

ATAQUE AL PASEO MARÍTIMO

Sobre los sucesos ocurridos en Cambrils hay menos información. Al parecer miembros del cuerpo policial barcelonés, los Mossos d´Esquadra abatieron a cinco presuntos terroristas y detuvieron a un sexto. Los muertos portaban falsos cinturones de explosivos, no obstante, las autoridades españolas suponen que se disponían a realizar un nuevo ataque, pero por el momento, la información no ha sido ampliada ni debidamente confirmada.

EL ESTADO ISLAMICO PRESENTE

La organización yihadista conocida como ISIS (por sus siglas en inglés) o Estado Islámico se adjudicó los ataques que atribuyó a la acción de los “soldados del Califato”.

Los atentados conmocionaron a toda Europa. Desde hace meses los servicios de inteligencia europeos esperaban un atentado del ISIS en la región.

Los expertos pensaban que el Estado Islámico buscaría compensar con un ataque exitoso en Europa sus recientes reveses en Siria, Irak y Libia, mostrando que conserva toda su vigencia como organización.

Por otra parte, temían que, al reducirse el territorio bajo control del ISIS, retornarían a sus países de origen muchos de los voluntarios europeos que, tras radicalizarse, habían marchado a Medio Oriente para luchar en las filas del grupo yihadista.

Más de doscientos ciudadanos y residentes españoles habrían seguido este rumbo. Entre ellos, Mohamed Hamduch, Kokito, el matarife yihadista de Castillejos, localidad próxima a Ceuta, muerto en 2015, en Siria, combatiendo en las filas del Estado Islámico.

Una treintena de ex combatientes yihadistas retornaron a España en los últimos meses sin romper sus lazos con el grupo terrorista.

Por último, las características que asumen la mayoría de estos atentados dificultan su prevención. Son llevados a cabo por uno (lobo solitario) o un grupo reducido de terroristas, en ocasiones sin un vínculo directo con ninguna organización, sin armas ni logística, sino aprovechando medios alternativos: un vehículo, garrafas de gas e incluso armas blancas, pero de gran efectividad.


Lamentablemente, hoy fue el turno de Barcelona, mañana puede ser cualquier otra ciudad europea hasta que el monstruo del terrorismo yihadista sea totalmente erradicado.