martes, 27 de diciembre de 2016

VENEZUELA CADA DÍA MÁS SOLA Y MÁS POBRE

Segunda Entrega

Venezuela termina el año en medio de la peor crisis económica y política de su historia, aislada internacionalmente, y sin que se avizore una alternativa de mejora para el sufrido pueblo venezolano.

UNA INFELIZ CHAVIDAD

Caracas termina el año casi a oscuras, con escasas luces decorativas, sin fuegos artificiales ni un alumbrado público poderoso que introduzca un poco de alegría y esperanza a la gente en las últimas horas del 2016.

El fin de semana último, la “Feliz Chavidad” que organizó el gobierno de Nicolás Maduro dejo a los venezolanos sin sus tradicionales “hallacas” (el típico plato elaborado a base de harina de maíz); impedidos de cumplir con la tradición de estrenar un atuendo nuevo en la Nochebuena y, lo que es aún más grave, con pocas bebidas alcohólicas con que aliviar sus penas.

Es que celebrar la Navidad al tradicional estilo venezolano puede significar afrontar una erogación promedio de 321.324 bolívares, es decir, el equivalente a doce salarios mínimos de un trabajador, eso tan sólo para alimentos.

Así que los venezolanos, que aún no se han recuperado totalmente del sofocón que les provocó la intempestiva decisión de Maduro de hacer caducar los billetes de cien bolívares, que constituyen el 60% del dinero circulante en el país caribeño; han debido restringir drásticamente su consumo navideño.

No sorprende entonces que, para muchos venezolanos, la navidad de 2016 será recordada como la más triste de su vida.

EL DRAMA DE LA OPOSICIÓN

También para los dirigentes de la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) serán unas festividades particularmente tristes.

No solo terminan el año sin haber logrado convocar a un referendo revocatorio para poner fin a la presidencia de Maduro, sino que también se han visto arrastrados a una instancia de diálogo, en la que no creían. Los dirigentes opositores se vieron presionados por la convocatoria papal a la que se sumaron la Unión de Naciones Sudamericanas y un conjunto bien intencionado de ex presidentes de la región.

La oposición se fijó como objetivos obtener un cronograma electoral, la liberación de los presos políticos, la apertura de un canal humanitario que permita a los venezolanos recibir ayuda humanitaria del exterior, y el reconocimiento de las atribuciones e independencia de la Asamblea Nacional. El gobierno chavista atendió ninguna de sus demandas.

El diálogo directo entre gobierno y oposición debería retomarse el próximo 13 de enero, pero la MUD se resiste a concurrir a la convocatoria ante la falta de una respuesta positiva a sus demandas.

Así se lo ha hecho saber al papa Francisco, el secretario ejecutivo del conglomerado opositor, el diputado Jesús Torrealba en una carta.

UN FUJIMORAZO EN EL HORIZONTE

Algunos observadores temen que el abandono de la instancia de diálogo por parte de la oposición pueda decidir al presidente Maduro a escalar en el conflicto, clausurando la Asamblea Nacional.

La eventual clausura del Parlamento en una suerte de “Fujimorazo”, sin embargo, tendría altos costos internacionales.

Una decisión de tal naturaleza implicaría un auténtico golpe de Estado y llevaría al régimen chavista a abandonar toda simulación de legitimidad democrática y se asumiría como lo que en realidad ha sido siempre: una dictadura populista.

En este caso, no solo se incrementará el aislamiento internacional de Venezuela, sino que el país seguramente deberá enfrentar sanciones económicas y políticas internacionales. Aunque dichas sanciones solo servirían para que el régimen chavista se radicalice aún más.

SOLA EN EL MUNDO

De todas formas, la situación internacional de Venezuela está actualmente sumamente comprometida.

Los países del Mercosur acordaron recientemente suspender la membresía de Venezuela en el grupo regional. El enfrentamiento se ha hecho particularmente intenso con la Argentina. Las relaciones entre ambos países se encuentran “congeladas” después de que Maduro calificara al presidente Mauricio Macri de “cobarde, ladrón y oligarca”.

Tampoco las relaciones entre Venezuela y Colombia, durante los años del régimen chavista, nunca fueron fáciles. Ambos países se cruzaron acusaciones diversas y vivieron momentos de tensión con cierre de fronteras y aprestos militares. Incluso actualmente, Venezuela ha cerrado su frontera a raíz del cambio de billetes.

El chavismo siempre ha desaprobado los fuertes vínculos que existen entre Colombia y los Estados Unidos. Ahora también cuestiona los recientes acuerdos que este país ha suscripto con la OTAN para intercambio de información y cooperación en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

No obstante, la geografía y los múltiples vínculos humanos y económicos entre ambos pueblos suelen imponer prudencia, a veces a último momento, a los gobernantes de ambos países.

CONFLICTO EN CUBAZUELA

Incluso los vínculos entre Venezuela y Cuba no pasan por el mejor momento. Han quedado lejos los tiempos de “Cubazuela”, cuando el “comandante eterno” Hugo Chávez, de visita en La Habana, en 2007, declara muy suelto de cuerpo: “En el fondo, somos un solo gobierno, un solo país.”

Durante varios lustros, Caracas sostuvo a la economía cubana con envíos de 100.000 barriles de petróleo diario, contrató a sus médicos y educadores para que llevaran a cabo “misiones” atendiendo las necesidades de la población en barrios carenciados y áreas deprimidas de la geografía venezolana. Además, otorgó otras ventajas comerciales a empresas cubanas.

También la Dirección de Inteligencia cubana (conocida como G-2) ha tutelado siempre al SEBIN venezolano, como una suerte de hermano mayor revolucionario.

La Revolución Bolivariana se asumió siempre como heredera de la Revolución Cubana. Pero, actualmente esa relación se ha debilitado considerablemente. Venezuela se ha visto obligada a reducir sus embarques de petróleo hacia Cuba a la mitad y esto no agrada al gobierno de Raúl Castro.

Adaptándose a las nuevas condiciones imperantes en la economía venezolana, la empresa Cubana de Aviación, dejó de operar con vuelos regulares a Caracas.

Hoy, La Habana prefiere apostar al turismo y las inversiones de los Estados Unidos para reemplazar la ayuda venezolana y parece dispuesta a soltarle la mano a Maduro si los costos superan los beneficios.

Si su aislamiento internacional se acentúa, Venezuela se hará cada vez más dependiente de sus alianzas con Rusia, China, Argelia y otros países de menor envergadura en el escenario internacional.


En este esquema, el próximo 13 de enero asoma como una fecha clave para saber qué rumbo tomará la crisis de venezolana.