lunes, 5 de diciembre de 2016

LOS ESTADOS UNIDOS TENDRÁN UN "PERRO LOCO" A CARGO DE SU DEFENSA


Donald Trump buscaba un “Patton” para el cargo de Secretario de Defensa, pero tuvo que conformarse con James “Mad Dog” Mattis, el general que hizo célebre la serie televisiva “Generation Kill”.

El general del Cuerpo de Infantería de Marina, James “Mad Dog” Mattis parece una caricatura de “John Rambo” hecha realidad. Se trata de un veterano de 66 años de vida y 44 de servicio en el Cuerpo de Marines, que no tiene familia -no tiene pareja ni hijos- y que ha consagrado por entero su vida a la carrera militar.

Su única pasión conocida es la lectura, un tanto desordenada, de libros de historia militar y filosofía.

Profundo conocedor del Medio Oriente ha combatido en distintos países de la región entre 1991 y 2013, hasta alcanzar el mando del estratégico Comando Central de los Estados Unidos (USCENTCOM).

Sus tropas le pusieron el apodo de “Mad Dog” por la agresividad con que comandó al 1° Batallón de Reconocimiento, de la 1ª División de Infantería de Marina, una de las unidades de asalto que formaban parte de la Fuerza de Tareas “Ripper”, la punta de lanza de las fuerzas de la coalición internacional que llevó a cabo la “Operación Tormenta del Desierto”, en Irak, durante 1991.

Es precisamente su actuación en dicha campaña militar la que recrea la miniserie televisiva “Generation Kill”, basada en el libro escrito, en 2004, por el periodista de la revista Rolling Stone, Evan Wright, quien acompañó a las tropas de Mattis durante tres meses, asistiendo a sus combates.

Pero, su historial militar no se compone solamente de operaciones exitosas, también muestra algunos antecedentes cuestionables. El 19 de mayo de 2004, el general Mattis ordenó bombardear una vivienda cercana a la frontera con Siria. En el lugar se registraba la presencia de numerosas personas y la inteligencia militar estadounidense llegó a la conclusión de que se trataba de una casa segura donde se concentraban insurgentes iraquíes.

En realidad en el lugar se celebraba la fiesta de una boda. El ataque estadounidense ocasionó 42 civiles muertos -entre hombres, mujeres y niños- en lo que se conoce como “La masacre de la fiesta de Bodas de Muraka Deeb”.

En la investigación realizada sobre el incidente, Mattis declaró tajantemente que había reflexionado durante treinta segundos antes de ordenar el bombardeo de la casa.

También se cuestiona su comando durante la denominada “Operación Phantom Fury”, nombre de la segunda batalla por el control de Faluya (del 7 de noviembre al 23 de diciembre de 2004) donde tuvieron lugar los más duros combates urbanos en que se vieron involucrados los marines americanos desde la trágica batalla de Hue, en Vietnam, en 1968. 

En Faluya las tropas al comando de Mattis impidieron a los iraquíes varones mayores de edad abandonar la ciudad durante los combates aumentando el número de víctimas fatales a 1.350 personas.

Conductor militar aguerrido, de decisiones rápidas que afirma no albergar dudas ni conocer la palabra “fracaso”, Mattis es también un decidido enemigo de Irán, país al que considera como “la amenaza más duradera a la estabilidad y la paz” en Medio Oriente.

Pero, no debemos confundirnos, Mattis no forma parte de la derecha alternativa o del etnonacionalismo, como Steve Bannon o Michael Flynn. Es tan sólo un fanático de la violencia que, pese a sus muchas lecturas, suele reducir la realidad a categorías dicotómicas: blanco o negro, amigo o enemigo.

Su incontinencia verbal lo lleva a acuñar numerosos aforismos que hablan de su visión del mundo. Entre ellos pueden citarse afirmaciones tales como “no pierdo el sueño por las noches pensando en el fracaso. Ni siquiera sé cómo se deletrea esa palabra” o “en el mundo hay cazadores y presas. Por tu disciplina, astucia, obediencia y vigilancia, decidirás si eres cazador o presa.” Al escuchar estas frases uno puede imaginarse a Sylvester Stallone, diciéndolas con su boca semiabierta.

Este es el hombre a quien Donald Trump le ha encomendado la defensa de los Estados Unidos.

El general James “Mad Dog” Mattis será el segundo militar en ocupar la Secretaría de Defensa, desde que el presidente Harry S. Truman, designara en ese mismo cargo al general George Marshall, en 1950, para encomendarle la reconstrucción de Europa en plena Guerra Fría.

La tendencia del presidente electo de integrar su Administración con militares muestra que, o bien no confía en los hombres del Partido Republicano, o no consigue la plena colaboración de los mismos con su gestión.

Hasta el momento el común denominador de los militares convocados por Trump es que son profesionales prestigiosos en su país pero que mantuvieron algún notorio enfrentamiento con el presidente Barack Obama. También son figuras relativamente independientes, sin demasiados aliados o apoyos en el establishment de Washington. Por lo tanto, son absolutamente dependientes del apoyo que les brinde el nuevo presidente.


No obstante, la designación de Mattis aún necesita ser ratificada por el Congreso -deben otorgarle una dispensa debido a que aún no hace siete años que dejó el servicio activo- algo que posiblemente requiera de un esfuerzo adicional por parte de Donald Trump.