viernes, 9 de diciembre de 2016

LA CLAVE PARA HACER POLÍTICA ES SER POPULAR


Las redes sociales están impulsando una creciente farandulización de la política en todo el mundo. Los nuevos dirigentes no han llevado una vida de militancia política, no poseen una clara identidad ideológica ni un programa de gobierno, son tan sólo personas conocidas por el gran público y con buena capacidad de comunicación.

Los avances en las tecnologías de la imagen y la comunicación, como todos los cambios tecnológicos, tienen sus efectos positivos y negativos sobre las sociedades que los padecen.

En las décadas de 1930 y 1940, por ejemplo, se generalizó el empleo de la radio en los hogares y como medio de información de masas. Inmediatamente la política se apropió de ella.

El 30 de octubre de 1938, Orson Wells demostró a través de una obra radiofónica como este medio de comunicación podía emplearse para sugestionar a las masas o despertar la histeria colectiva.

Wells recreó la novela de H. G. Wells, “The war of the worlds” simulando que un noticiario radiofónico alertaba a la población sobre un ataque marciano a los Estados Unidos. Los oyentes, que no advirtieron que se trataba de una parodia, cayeron en pánico. El país entero entró en conmoción.

En realidad, desde hacía algunos años los políticos habían descubierto el poder político que encerraba la radiodifusión. La radio fue fundamental para que los líderes fascistas, como Benito Mussolini y Adolfo Hitler, llevaran su propaganda a las masas. En los Estados Unidos, el presidente Franklin Delano Roosevelt la empleó para darle aliento y esperanzas a los americanos, durante los duros años de la Gran Depresión, a través de cálidas “Charlas junto a la chimenea”.

Poco después, durante la Segunda Guerra Mundial, se emplearon libros, revistas, películas cinematográficas y transmisiones radiales con fines propagandísticos. El ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, encargó a la cineasta Leni Riefensthal la realización de la película “El triunfo de la voluntad” para difundir los “éxitos” de la nueva Alemania. Más tarde, programas radiales como “Alemania llamando, llamando a Alemania”, conducido el desertor estadounidense William Joyce, conocido como “Lord Haw Haw”, pretendían minar la voluntad de resistencia de los británicos. En él Pacífico, los japoneses hicieron otro tanto. Con el programa “Hora Zero”, locutoras como la Rosa de Tokio, Ikuko Toguri, empleaban palabras dulces y melodías nostálgicas para afectar la moral de soldados americanos que luchaban en las islas.

Por esos años, en Argentina, Juan Domingo Perón, fue el primer político en emplear la radio y las movilizaciones obreras para consolidar su influencia entre las masas. Perón cerró el acceso a la radio a los políticos opositores, mientras que sus mensajes a través de la “cadena nacional” llegaban a todo el país.

En la década de 1960, un nuevo cambio tecnológico introdujo el televisor en los hogares. El mensaje político se potenció con la incorporación de la imagen. Así lo entendió, rápidamente, John F. Kennedy. Su mayor conocimiento de la importancia y los códigos de la televisión le permitió derrotar al entonces vicepresidente Richard Nixon en el primer debate televisivo de la historia americana.

Una vez convertido en presidente, Kennedy empleó la televisión en varias ocasiones para dirigirse a su pueblo. En especial, para mantener informado al pueblo sobre la confrontación con la URSS durante la Crisis de los Misiles en Cuba. Incluso las trágicas escenas de su asesinato pasaron a ser parte del mensaje político, además de un testimonio histórico.

Durante la Guerra de Vietnam, los distintos gobiernos estadounidenses también descubrieron lo peligrosas que pueden ser las imágenes televisivas cuando no son supervisadas (es decir, censuradas).

La televisión, con su enorme poder para crear celebridades se constituyó en generadora de un nuevo tipo de líderes políticos. Desde ese momento, para ser reconocido como figura política, un candidato debía primero llegar a la población a través de la pantalla. El actor Ronald Reagan fue el primer ejemplo de un actor convertido en político. Primero fue gobernador de California y luego presidente.  Arnold “Terminator” Schwarzenegger, por haber nacido en Austria, debió conformarse con ser tan sólo gobernador de California.

En la década de 1980, el entonces gobernador de la provincia de La Rioja, Carlos S. Menem, comenzó su campaña presidencial como corredor de automóviles y apareciendo fotografiado con vedettes escasamente vestidas.

Sus opositores se burlaban de él, sus asesores de campaña desesperaban, pero el candidato sabía muy bien lo que hacía. “Que hablen de mí. Que hablen mal o bien, pero que hablen”, solía decir a sus íntimos cuando cuestionaban su estrategia.

Y, Menem lo hizo, contra todos los pronósticos, primero ganó la interna del Partido Justicialista contra el gobernador bonaerense Antonio Cafiero y, luego, derrotó al candidato de la Unión Cívica Radical, el gobernador de Córdoba, Eduardo Angeloz.

Una vez convertido en presidente, Menem aplicó una estrategia similar para ganar las elecciones legislativas. Convocó a toda una generación de celebridades del mundo del espectáculo y el deporte para reforzar las listas de candidatos del Partido Justicialista.

Así se convirtieron en diputados, gobernadores, embajadores y hasta candidatos presidenciales, el cantautor Ramón “Palito” Ortega, el campeón automovilístico Carlos Reutemann, el motonauta Daniel Scioli, el rugbier Hugo Porta, la actriz Irma Roy, etc.

El mismo Mauricio Macri, actual presidente de la Argentina, luego de ser un empresario de éxito, abandonó todo para convertirse en presidente del club de futbol más famoso del país, Boca Juniors (la mitad más uno del país). Esta fue la plataforma de comunicación que lo proyectó hacia la política. Primero como diputado, luego como Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y finalmente a la presidencia de la Nación.

Con la llegada de las redes sociales este tipo de líderes encontraron nuevas facilidades para transmitir sus mensajes.

Barack Obama fue el primer presidente en aprovechar las redes sociales para comunicar sobre diversos aspectos durante la campaña presidencial y luego sobre aspectos de su gestión.

Pero, quién más ha sabido aprovechar las nuevas tecnologías y las redes sociales ha sido Donald Trump. Este magnate inmobiliario, se hizo famoso por rodearse de bellas esposas rubias y conducir durante once años el programa de telerrealidad “The Apprentice”, de gran audiencia en los Estados Unidos.

Pese a que tenía a todos los medios de prensa americanos en su contra (sólo trece diarios regionales apoyaron su candidatura) y buena parte de las agencias de noticias internacionales lo atacaban, Trump apeló a las redes sociales y, en especial, al empleo del Twitter para difundir su propuesta y comunicarse con sus seguidores.

El triunfo de Donald Trump, ratifica que para tener éxito en la política del siglo XXI, primero hay que ser conocido, sin que importe demasiado el porqué de esa celebridad. Veamos algunos ejemplos más.

En Italia, la actriz porno Ilona Staller, más conocida como “la Cicciolina” (el apodo significa en el lenguaje coloquial italiano “Cariñosita” o “Dulzurita”), una húngara nacionalizada, fue elegida en 1987 diputada por el Partido Radical Italiano.

Más tarde, el cómico italiano, Giuseppe Piero Grillo, “Beppe Grillo”, que tiene un blog con 160.000 visitas diarias, creó en 2009 un partido político denominado “Movimiento Cinco Estrellas” -“M5E”-.

En 2013, el M5E fue el partido más votado en las elecciones italianas, cosechando el 25,5% de los votos para diputados (108 escaños) y 23,8% para el Senado (54 escaños).

En enero de 2016, Beppo Grillo abandonó el partido después de descubrir que “la política es una enfermedad mental”. Su partido pasó a ser conducido por el empresario Gianroberto Cassaleggio.

Lo más chocante, para quienes aspiramos a contar con dirigentes políticos idóneos y capacitados, es ver como los cargos públicos terminan en manos de personas poco preparadas para esa tarea. Incluso se ha dado el caso de que payasos profesionales son elegidos legisladores.

En Brasil, Francisco Everdardo Olivera Silva, un analfabeto conocido como “el payaso Tirírica” fue elegido, en 2010, como el legislador federal más votado. En 2014, fue reelecto para el mismo cargo como candidato del Partido de la República.

Actualmente, en Ecuador, Ernesto Huerta Carrillo, conocido como “el payaso Tiko Tiko” se presenta como candidato a la Asamblea Nacional por el Partido Socialista – Frente Amplio.

Se trata de un colombiano que reside en Ecuador, desde hace 42 años, y que adquirió la ciudadanía ecuatoriana hace seis años, reuniendo así todos los requisitos legales para ser candidato.

La candidatura del payaso Tiko Tiko, que hace campaña, para las elecciones de febrero de 2017, maquillado como su personaje, ha despertado muchas protestas, en especial dentro de la juventud de su partido.

También en Argentina hemos tenido payasos y cómicos como legisladores electos.
Miguel Ignacio Torres del Sel, un cómico del trío “Midachi”, quien se hizo célebre vistiéndose como una grotesca mujer llamada “La Tota”, dejó el mundo del espectáculo para ser elegido diputado del gobernante partido Pro, en 2013. Desde comienzos de este año, Miguel Torres del Sel, es el embajador argentino en Panamá.

Incluso el actual senador por la provincia de Corrientes, Eugenio “Nito” Artaza, se hizo célebre como cómico teatral antes de dedicarse a la política. Artaza milita en la Unión Cívica Radical.

También hubo quien realizó el camino inverso. El economista menemista Moisés Iconicoff, en los noventa, y el diputado kirchnerista José Ottavis, han compartido la acción política con el mundo del espectáculo, realizando “stand up” en los teatros musicales.

Incluso hay quienes sospechan que el antiguo relator deportivo, convertido en exitoso presentador y empresario televisivo, Marcelo Tinelli aspira a capitalizar su éxito al frente del reality “Bailando por un Sueño”, para convertirse en presidente de la Asociación del Futbol Argentino y, luego, utilizar ese cargo como trampolín de una eventual candidatura presidencial en el futuro.

Como puede verse, televisión, futbol, éxito empresarial, redes sociales, blogs, twitter, etc. Se combinan para potenciar la carrera política de algunos personajes populares sin mayor preparación la elaboración de políticas públicas, sin una clara identificación ideológica o un programa definido de gobierno.

Saben muy poco o nada de que proponían Adam Smith o Karl Marx, tampoco conocen ninguna de las recomendaciones de Nicolás Maquiavelo para alcanzar y mantener el poder, pero son hábiles comunicadores y suelen tener buenas dotes empresariales. Habitualmente toman decisiones guiándose por encuestas de opinión, son refractarios a asumir cualquier riesgo político y pocas veces toman medidas necesarias pero cuyos efectos benéficos solo se percibirían en el largo plazo.

Son sólo personas populares, sin más preparación para la política que un importante potencial económico y la habilidad para comunicarse con el gran público. Hoy en día parece no necesitarse mucho más para iniciar una carrera política. Otra cosa es saber gobernar.