sábado, 12 de noviembre de 2016

MARRUECOS CONSOLIDA SU PROTAGONISMO MANIFIESTO EN ÁFRICA


Marruecos, que durante el siglo XX se vio forzado a destinar la mayoría de sus energías diplomáticas a Occidente, en este siglo y desde su natural esfera de influencia en el África Occidental y Central decide retomar el liderazgo en África a que tiene derecho por su historia y por su presente gravitación en los asuntos continentales.

MARRUECOS RETORNA A ÁFRICA

Así lo ha señalado, los últimos días, el rey Mohamed VI, en su discurso de conmemoración de un nuevo aniversario de “La Marcha Verde”, que permitió a Marruecos recuperar su integridad territorial al restablecer su soberanía sobre las provincias del Sur, en 1975, largamente usurpadas por España. “Marruecos -dijo el monarca en esta ocasión- está de vuelta para recuperar su lugar natural en África”.

Luego aclaró: “El regreso de Marruecos a la Unión Africana no es una decisión táctica, ni debida a cálculos coyunturales. Es más bien una decisión lógica resultante de una profunda reflexión. Así pues, al anunciar nuestra vuelta, no pedimos el permiso de nadie para obtener nuestro legítimo derecho.”

En esta ocasión, para destacar su interés por África, el rey pronunció su alocución por primera vez fuera de Marruecos. El lugar elegido fue Dakar, la capital de Senegal -un tradicional aliado de Rabat- y el monarca se dirigió al mundo con un mapa del continente africano a sus espaldas.

Si bien, el interés marroquí por África es ancestral, en los últimos tiempos se ha visto reforzado a partir de la decisión del monarca de que Marruecos retorne al seno de la Unión Africana, organización de la que se había distanciado tras la insólita e injustificada inclusión del Estado fantasma de los separatistas polisarios, en 1984.

África constituye para Marruecos su “destino manifiesto” de grandeza, su hinterland y profundidad estratégica, no sólo desde un punto de vista histórico y cultural, sino, especialmente, político de seguridad nacional, económico y financiero.

La política exterior de Marruecos con respecto a África ha sido decidida, concebida e impulsado por Mohamed VI desde el mismo momento en que se convirtió en rey.

En los últimos años, el monarca alauita ha buscado diversificar los socios comerciales de Marruecos orientándose hacia los países del Golfo -que invierten cada vez más en Marruecos-, China y, en especial, intentando convertir a la cooperación para el desarrollo con los países africanos un eje principal de su accionar internacional.

Por ejemplo, el 20 de agosto de 2015, con motivo de un nuevo aniversario de “La Revolución del Rey y del Pueblo”, -denominación oficial del alzamiento del pueblo marroquí contra las autoridades francesas en defensa del entonces sultán y luego rey Mohamed V, deportado a Córcega- señaló que al “afianzar una cooperación eficiente Sur-Sur, sobre todo con los países africanos hermanos”, se pretende aplicar “un modelo de cooperación económica, sobre la base de la realización de los intereses recíprocos y la promoción de las condiciones del ciudadano africano.”

Agregando que, “la credibilidad de nuestra acción diplomática, viene materializada por las relaciones de cooperación que Marruecos mantiene con varios agrupamientos y Estados amigos.”

LOS EJES DE LA POLÍTICA AFRICANA

La política africana de Marruecos se fundamenta en tres aspectos: la promoción de la paz y la seguridad, el compromiso constante a favor del desarrollo socioeconómico de África y el deber de solidaridad.

La búsqueda de la paz y la seguridad se han puesto de manifiesto en los esfuerzos desarrollados por Marruecos para estabilizar y pacificar a Libia, en la lucha contra el terrorismo yihadista y el combate a las mafias que asolan la región saharo – saheliana.

El compromiso con el desarrollo socioeconómico ha convertido a Marruecos en el segundo mayor inversor africano del continente. En los últimos cinco años, el cúmulo de inversiones marroquíes en África alcanzó a 1.700 millones de dólares y se radicaron especialmente en el sector de la construcción y obras públicas, TIC, sector financiero, energía eléctrica, industria farmacéutica, transporte aéreo, minería, telecomunicaciones, etc.

En 2015, Marruecos superó a Francia como primer inversor en Costa de Marfil, con un 22% de las inversiones contra el 16% alcanzado por el país galo. Ese mismo año, Marroc Telecom alcanzó una cuota del 41% de su volumen de negocios en el África subsahariana y el grupo BMCE Bank of Africa logró allí el 31% de sus ingresos netos.

En cuanto al deber de solidaridad, Marruecos ha implementado en varios países africanos proyectos de desarrollo en el campo de la sanidad, la agricultura, las lluvias artificiales, la gestión de recursos hídricos, la irrigación, la lucha contra las plagas de langostas, la electrificación, el desarrollo de infraestructuras básicas y la educación y formación universitaria, técnica y profesional de los tan necesarios recursos humanos.

En este último aspecto, Marruecos recibe anualmente ocho mil estudiantes universitarios, entre ellos 6.500 becarios procedentes de 42 países africanos.

La solidaridad marroquí también se expresa en la entrega de ayuda humanitaria para paliar los efectos de las catástrofes naturales y los frecuentes conflictos bélicos. Esta solidaridad se materializa en la donación de cereales, medicamentos, material médico, el envío de hospitales de campaña.

Para reforzar los naturales lazos históricos, culturales y espirituales, Marruecos, a través del Instituto Mohammed VI para la Formación de Imanes, contribuye a la formación religiosa de estudiantes marroquíes y sobre todo de otros provenientes de África. En esta forma el monarca busca proteger a la juventud africana de las veleidades del extremismo y preservar una identidad islámica marcada por la apertura y la tolerancia.

Todo ello se ha acompañado con frecuentes giras de Mohammed VI por países africanos a los efectos de intercambiar impresiones con los jefes de Estado, dirigentes políticos y las fuerzas vivas de los Estados visitados. Al mismo tiempo, constituyen una oportunidad excepcional para conocer de primera mano la realidad y necesidades de estos pueblos.

En todos los casos, el Rey de Marruecos viaja acompañado de una numerosa comitiva integrada por funcionarios gubernamentales, políticos, académicos y representantes de las empresas marroquíes más importantes y dinámicas.

Desde el año 2014, Mohammed VI visitó Mali, Guinea Conakry, Costa de Marfil y Gabón, mientras que el jefe de Estado de Senegal, Macky Sall, llegó a Rabat a fines de abril de 2015.

En 2015, el monarca alauita visitó Senegal, Costa de Marfil, Gabón y Guinea Bissau. Durante esta gira suscribió numerosos acuerdos bilaterales de cooperación en diversos campos.

En junio de 2016, Mohammed VI brindó una calurosa recepción al presidente de Ruanda, Paul Kagame. Hasta no hace mucho, Ruanda era un fiel aliado tanto de Argelia como de los separatistas polisarios, actualmente ha cambiado sustancialmente de posición acercándose decididamente a Marruecos.

En octubre de 2016, el Rey de Marruecos visitó Ruanda -firmando 19 acuerdos bilaterales de cooperación-, Tanzania y Senegal, países que reunidos constituyen un mercado de 73 millones de consumidores con enormes necesidades insatisfechas en todos los campos: la agricultura, infraestructura, servicios, vivienda, educación, etc.

La cancillería marroquí también ha realizado conversaciones y un acercamiento con el gobierno de Etiopía. La capital de Etiopía, Addis Abeba, alberga la sede de la Unión Africana y este es uno de los países que más contribuyen en las operaciones de paz de la ONU. Allí, Marruecos ha llevado a cabo una ofensiva comercial con el influyente grupo estatal Oficina Jerifiana de los Fosfatos (OCP) cuyas ventas de fertilizantes a este país agrícola alcanzan a noventa millones de euros. 

El dinamismo de la diplomacia marroquí y el impulso de su economía no ha pasado desapercibido, incluso fuera de África. Recientemente, Peter Pham, director del “Africa Center”, dependiente del influyente think tank estadounidense “The Atlantic Council”, no dudó en señalar que: “En estos últimos años, Marruecos desplegó, bajo el liderazgo clarividente del Rey, enormes esfuerzos con miras a volver a dar vigor y contenido substancial a las relaciones de cooperación con los países africanos”.

UN CAMBIO EN EL BALANCE DE PODER

La política internacional que lleva a cabo Marruecos está cambiando el balance de poder en el continente africano, hasta no hace mucho bajo la hegemonía de un eje formado por Argelia, Nigeria y Sudáfrica.

Hoy, Marruecos desafía exitosamente esa hegemonía por ser el país más seguro y con mayor gobernabilidad de África. Marruecos registra importantes avances en la protección de los derechos humanos en general y, en particular, en la promoción del lugar de la mujer dentro de la sociedad marroquí. Ha podido supera sin mayores repercusiones la ola de inestabilidad generada en el norte del continente por la Primavera Árabe. También, ha demostrado que puede controlar con éxito las actividades del terrorismo yihadista.

Por último, ha implementado con éxito la reforma de su constitución, en 2010, haciendo a sus instituciones más abiertas y democráticas. Desde entonces, ha llevado a cabo dos rondas de elecciones parlamentarias sin que se formulen quejas sobre la imparcialidad de las mismas.

En síntesis, Marruecos, rompiendo con todos los intentos de aislarlo del continente a través de un conflicto artificial de soberanía en el Sáhara, retorna decididamente a África para reclamar el papel preponderante que naturalmente le corresponde en la política africana.