martes, 29 de noviembre de 2016

LA BIBLIOTECA MÁS ANTIGUA DEL MUNDO RENACE EN MARRUECOS

En mi opinión el más grande poeta y escritor argentino fue Jorge Luis Borges. Siempre me sentí identificado con el hecho de que él imaginara el Paraíso como algún tipo de biblioteca. Es por ello que, habiendo tenido la suerte de visitar Khizana al-Qarawiyyin, en 2010, me pareció muy importante compartir con los lectores de esta blog el interesante artículo de Kareem Shaheen para The Guardian, que publicara en Buenos Aires el diario Clarín con traducción de Elisa Carnelli.
Espero que los lectores de este blog compartan mi admiración por este tesoro de la humanidad y mi pasión por la bibliotecas.
El cuidador observa la puerta de hierro forjado y sus cuatro antiguas cerraduras con un destello en los ojos. Afuera, el sol marroquí reluce en los ornamentados mosaicos de colores de Khizana al-Qarawiyyin, ubicada en la vieja medina de Fez, la más populosa de Marruecos. Se cree que esta es la biblioteca más antigua del mundo y estará abierta para el público general.
“Fue como sanar heridas”, dice Aziza Chaouni, arquitecta oriunda de Fez a quien se le encargó la restauración de la gran biblioteca.
La puerta de hierro está en un corredor que antes conectaba la biblioteca con la vecina mezquita de Qarawiyyin –los dos centros de conocimiento y vida cultural del antiguo Fez–. Allí se guardaban los tomos más preciados de la colección, obras de tan inmensa importancia que las cuatro cerraduras tenían distintas, llaves en poder de cuatro personas, y cada una de ellas tenían que estar presentes para que la puerta pudiera abrirse.
La biblioteca restaurada tiene un sistema subterráneo de canales para drenar la humedad que había amenazado con destruir muchos de sus más preciados manuscritos –más un complejo laboratorio preservar y digitalizar los textos más antiguos–. El conjunto de modernos aparatos incluye escáneres digitales que detectan minúsculos orificios en los rollos de papel antiguos y una máquina de conservación que trata los manuscritos con un líquido que los humedece para impedir el cuarteado. Una sala especial con estrictos controles de seguridad, temperatura y humedad alberga las obras más antiguas. La más preciosa es un ejemplar del siglo IX del Corán, escrito en ornamentada caligrafía cúfica sobre piel de camello.
El olor a humedad de los viejos tomos invade la sala de lectura, y los ejemplares parecen frágiles y polvorientos, por la falta de uso. Algunos están envueltos para evitar que se desintegren al tocarlos. “Quienes trabajan aquí cuidan los libros con celo”, dice uno de los guardianes. “Podrán dañarnos a nosotros, pero no pueden dañar los libros”. Esta restauración llega en momentos en que el yihadismo está destruyendo el patrimonio cultural de la región. En toda Siria e Irak, el Estado Islámico ha cometido atrocidades culturales, como saquear la gran biblioteca de Mosul, quemar miles de manuscritos, arrasar antiguas ciudades asirias como Nimrud y Hatra en Irak, volar el Templo de Bel en Palmira y depredar el museo de la ciudad oasis, además de destruir las tumbas y mausoleos de chiítas y santos cristianos.
Esos estragos parecen a un mundo de distancia en Marruecos, que hasta ahora permanece incólume en medio de las conmociones regionales. El rey Mohammad VI llevó a cabo reformas que aplacaron a un sector de la clase media sin devolverle demasiado poder al Parlamento, dominado por los islamistas.
Esta obra es la parte más destacada del plan para devolver a Fez su condición de capital espiritual y cultural, algo que fue durante siglos, hasta que Rabat se convirtió en el centro de la vida política, cuando Marruecos todavía era un protectorado francés. Muchos de los pensadores e intelectuales de la ciudad abandonaron Fez, condenándola a un futuro de ciudad provincial, lo que por fortuna impidió la occidentalización consumista de la vieja medina, que mantiene su aspecto.
En 2012, el Ministerio de Cultura, que administra la Universidad de Qarawiyyin, pidió que se evaluara la biblioteca, el estudio estudio de arquitectura de Aziza Chaouni se adjudicó el contrato, en un campo con tradicional predominio masculino. Una sorprendente simetría: la biblioteca de Qarawiyyin también fue fundada por una mujer.
En el siglo IX, Fatima al-Fihri, hija de un mercader de Túnez, llegó a Fez y sentó los cimientos del complejo que abarcaría la biblioteca de Qarawiyyin, su Mezquita y su Universidad; de hecho, esta es la institución de educación superior más antigua del mundo –con ex alumnos como el filósofo judío Moisés Maimónides y el gran historiador musulmán Ibn Khaldun.
Un equipo de ingenieros trabajó para determinar la solidez estructural de la biblioteca, siempre tratando de conservar todo lo original. Los ayudó el hecho de que Francia hubiese emprendido un importante proyecto de restauración en los años ´40, con el fin de permitir que los no musulmanes accedieran a la biblioteca. Se prevé que la biblioteca reabrirá para los visitantes en los próximos meses. Como señal del compromiso de las autoridades con la restauración, el rey Mohammad VI reinaugurará el edificio.