miércoles, 9 de noviembre de 2016

DONALD TRUMP LO HIZO


El triunfo del candidato republicano, Donald Trump, en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos amenaza con crear una profunda grieta en la sociedad americana.

“Podría pararme en mitad de la 5ta. Avenida y disparar a la gente y no perdería votantes” dijo el candidato republicano Donald Trump, en la ciudad de Sioux Center, en Iowa, durante la campaña presidencial, pero nadie lo tomó en serio, interpretaron esta afirmación como otro más de sus frecuentes exabruptos y exageraciones. Sólo que esta vez la afirmación resultó cierta.

Nunca un candidato presidencial fue tan “políticamente incorrecto”, tan soberbio, despectivo, vulgar y agresivo con el electorado y aun así ganó el apoyo masivo de los votantes. Su triunfo fue tan amplio, que incluso llevó al Partido Republicano a controlar ambas cámaras del Congreso.

Trump llevó adelante su campaña presidencial sobre la base del odio, la xenofobia, el racismo, la misoginia y el desprecio por los demás.

Curiosamente, el electorado estadounidense en lugar de repudiar estas ideas parece haberlas obviado -o incluso aceptado- para concentrarse sólo en su propuesta de “hacer grande a América una vez más.”

La existencia de un sustrato de ideas retrogradas, de un agresivo conservadurismo radical en la sociedad americana, es la enseñanza más terrible que nos deja el triunfo de Trump.

Por primera vez un outsider de la política, se enfrentó casi en solitario contra todo el establishment político de Washington y financiero de Wall Street y le propino una rotunda y humillante derrota.

Habrá que ver a quienes de estos políticos y financistas profesionales convoca Trump para integrar sus equipos de gobierno. También habrá que prestar especial atención a cómo serán sus relaciones con la dirigencia republicana, muchos de cuyos miembros le retacearon su apoyo durante la campaña. Algunos incluso no dudaron en expedirse en su contra.

También debemos seguir detenidamente como fluctuarán sus vínculos con los políticos demócratas y los sectores independientes que tanto lo hostigaron durante los últimos meses.

Donald Trump es sin lugar a dudas un político carismático, populista y demagógico, y este tipo de líderes suelen provocar en el pueblo una profunda “grieta”, que divide a sus partidarios y de sus opositores.

Las sociedades que padecen el populismo suelen terminar dividiéndose en dos bandos irreconciliables, esperemos que esto no le ocurra a los estadounidenses.

De ahora en más, será preciso seguir con detenimiento el desarrollo de la política americana a los efectos de detectar que sectores de poder, grupos económicos y figuras políticas independientes se alinean con él y cuáles se situarán desde un primer momento en “la vereda de enfrente”.

También deberemos prestar especial atención a lo que suceda con la grieta que hoy se percibe en la sociedad americana. Es necesario saber si se acentúa o atempera.

Porque en esta elección no sólo resultó derrotada Hillary Clinton sino también una visión de los Estados Unidos, multirracial, racional, previsible, liberal e integrado al mundo.

Trump triunfó proponiendo a sus votantes el retorno al ideal americano de un país predominantemente blanco, protestante y anglosajón. Aseguró a sus partidarios que lograría una mayor prosperidad económica a través de una economía más proteccionista y cerrando sus fronteras a la inmigración.

Trump encarna el ideal recurrente del “aislamiento americano”, que emerge desde el siglo XIX en el “testamento político de Washington”, y que hoy postula que los Estados Unidos deben evitar involucrarse en conflictos internacionales para no debilitarse. Estas son malas noticias para Ucrania, para los rebeldes sirios que luchan contra el presidente Bashar al-Ásad e incluso para la oposición venezolana que intenta liberarse del chavismo.

Probablemente, el nuevo presidente estadounidense se vea tentado, al menos inicialmente, manejar las crisis internacionales que se le presenten con una versión actualizada de la “política de las cañoneras” que tanto entusiasmaba a otro presidente neoyorquino y republicano como él: Theodor “Thedy” Roossevelt.

Debemos esperar que, desde ahora y al menos hasta el fin del primer semestre del año próximo, los Estados Unidos -y en alguna medida, buena parte del mundo- vivirá una etapa de convulsiones y reacomodos para adaptarse al “orden Trump”.


 
 NOSOTROS ANTICIPAMOS LA NOTICIA

En mi pasada columna del pasado sábado 5 de noviembre, reseñando el desarrollo de la campaña electoral en los Estados Unidos hice un análisis de determinados indicadores que preanunciaban el triunfo de Donald Trump, recordemos cuales fueron:
    
     Las encuestas indicaban un empate técnico entre ambos candidatos.

      Los principales medios de prensa estadounidenses habían tomado abiertamente partido a favor de la candidata demócrata. Por tanto habían perdido objetividad y credibilidad.
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     La inteligencia artificial MoglA y el profesor Allan Lichtman, con muchos antecedentes de predicciones electorales exitosas, deban ganador a Donald Trump.
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      La existencia en el electorado de fuertes resistencias contra la figura de Hillary Clinton.

-        La existencia de un “voto vergonzante” que favorecía al candidato republicano.

Para quién supiera leer entre líneas, la conclusión era evidente: Trump tenía serías posibilidades de imponerse en los comicios.

Si Usted siguió estas columnas pudo enterarse antes de los hechos y predecir acertadamente el resultado de los comicios estadounidenses.

Si, por el contrario, no consulta nuestro portal asiduamente, lo invitamos con mucho gusto a compartir nuestras reflexiones con mayor frecuencia.

Los esperamos.