domingo, 23 de octubre de 2016

VENEZUELA SE DEBATE ENTRE LA DICTADURA Y LA GUERRA CIVIL


La decisión de Nicolás Maduro de endurecer el carácter dictatorial del régimen abandonando toda simulación de democracia impulsa a la oposición hacia la resistencia pasiva y pone al país al borde la guerra civil.

ADIOS AL REFERENDUM REVOCATORIO

Tal como se temía, el presidente Nicolás Maduro no ha dudado en apelar a la dictadura para mantener al chavismo en el poder

Después de incontables e injustificados retrasos y de todas las triquiñuelas posibles, el chavismo ha decidido abandonar todas las formas democráticas y paralizar el referéndum revocatorio acusando de fraude a la oposición.

La decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de suspender la recolección de firmas para el referéndum y la arbitraria e ilegal prohibición gubernamental de salir del país impuesta a ocho dirigentes opositores -entre los que figuran el ex candidato presidencial y actual gobernador del Estado de Miranda Henrique Capriles y de Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática- es considerado un verdadero golpe de Estado tanto por la oposición venezolana como por los observadores internacionales.

La decisión de Maduro ha provocado la alerta generalizada en la región. Inmediatamente, doce de los treinta y cinco países miembros de la Organización de Estados Americanos -Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Honduras, Guatemala, México, Perú y Uruguay- expresaron en un comunicado “su profunda preocupación por la decisión adoptada por el CNE de postergar el proceso de recolección del 20% del padrón electoral requerido para activar el referéndum revocatorio”.

Agregando que: “La decisión del Poder Judicial de prohibir la salida del territorio venezolano de los principales líderes de la oposición de ese país afecta la posibilidad de establecer un proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposición que permita una salida pacífica a la crítica situación que atraviesa esa hermana nación.”

Algo similar expresó el Secretario General de la OEA, Luis Almagro al twittear: “Sólo las dictaduras despojan a sus ciudadanos de derechos, desconocen al Legislativo y tienen presos políticos. Es hora de tomar acciones concretas”.

En tanto, el ex jefe de Gobierno español, el socialista Felipe González aseveró que Maduro quiere evitar que el pueblo se pronuncie en una elección. Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal venezolana, monseñor Diego Padrón, opinó que la decisión del CNE es “un duro golpe” y “una falta de respeto a la voluntad del pueblo”.

UNA CRISIS GENERALIZADA

Las filas de la oposición venezolana se ven continuamente engrosadas por el descontento que provocan la corrupción generalizada, la hiperinflación y el desabastecimiento extremo.
Recientemente, un estudio que compara la experiencia ciudadana en lo referente al Estado de derecho en 113 países del mundo colocó a Venezuela en el último lugar, incluso por debajo de Afganistán. El índice de 2016 elaborado por la organización estadounidense World Justice Proyect (WJP) evalúa el desempeño de las diferentes naciones en temáticas como corrupción, el gobierno abierto, derechos fundamentales, orden y seguridad, así como justicia criminal y civil.

Venezuela parece estar gobernada por una camarilla criminal dispuesta a todo. El actual ministro de Interior, Nelson Reverol, figura en una lista de la DEA por narcotráfico. Y ya hay dos sobrinos de Maduro presos en Nueva York por el mismo delito. Incluso se habla de que el narcotráfico en el país caribeño es manejado por el llamado “Cartel de los Soles” integrados por altos mandos de las fuerzas armadas.

La crisis económica provocada por el desabastecimiento y una inflación del 475% erosiona rápidamente el apoyo que antes recibía el gobierno.

En Venezuela el empobrecimiento generalizado prácticamente suprimió a las clases sociales. Los sectores medios que al momento en que Hugo Chávez llego a la presidencia constituían un tercio de la población han desaparecido. Actualmente el 75% de la población vive en la pobreza sin perspectivas de superar esa situación.

Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida de Venezuela, la población según sus ingresos se divide en: 28% (más de ocho millones de personas) viven en la “pobreza extrema”, el 19% son “pobres” y el 34% se consideran “nuevos pobres”. Se estima que sólo el 19% de los venezolanos tienen sus necesidades básicas satisfechas.

Según los analistas del Fondo Monetario Internacional, en su estudio Perspectivas de la Economía Mundial, Venezuela tendrá la economía con peor desempeño de los 190 países relevados en 2016. Su mercado se retraerá un 8% por encima de otras débiles economías mundiales como Sudán del Sur o Guinea Ecuatorial.

Incluso, la principal fuente de ingresos del país, la empresa petrolera Pdvsa se encuentra en riesgo de quiebra sin poder renovar al menos el 50% de sus bonos que vencen en 2017.

El desabastecimiento generalizado ha llevado a que la mayoría de los venezolanos realicen tan sólo una comida al día. También faltan medicamentos básicos, antibióticos, analgésicos, remedios para tratar la hipertensión y la diabetes.  

La carencia alucinante de productos básicos generó un lucrativo mercado negro que es operado por figuras claves del gobierno y las fuerzas armadas. Uno de los negocios más lucrativos es el contrabando de combustible subsidiado que se lleva a Brasil y Colombia a cambio de productos básicos.

LA HORA DE LA RESISTENCIA CIVIL

En este contexto la oposición, al ver cerrada la posibilidad de desalojar a Maduro y la camarilla chavista del poder por medios democráticos y pacíficos, se ve obligada a radicalizar sus métodos de protesta antes de que la dictadura se consolide.

Henrique Capriles ha calificado las recientes medidas del régimen chavista de ser un auténtico golpe de Estado. Toda la oposición parece estar unida en un mismo propósito. En una ofensiva que incluye una sesión extraordinaria hoy para discutir si Maduro al viajar sin autorización del Parlamento fuera del país ha hecho abandono de su cargo, la petición a la Organización de Estados Americanos para que aplique la Carta Democrática Interamericana a Venezuela; y en tercer término una campaña de protestas callejeras que culminará el próximo miércoles 26 con una protesta generalizada que han denominado la “Toma de Venezuela”.


Aunque la oposición insiste que está ejerciendo la resistencia pasiva y pacífica, parecen estar dadas todas las condiciones para que la situación derive en una abierta confrontación entre el régimen chavista y la oposición que amenaza ensangrentar a Venezuela.