sábado, 29 de octubre de 2016

LA CRISIS VENEZOLANA SE INTERNACIONALIZA


La intervención del Vaticano convocando a un diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la opositora Mesa de Unidad Democrática y los pedidos de aplicación a Venezuela de la Carta Democrática Interamericana está internalizando la crisis institucional y socioeconómica que vive el país caribeño.

LA CRISIS

Como es bien conocido, desde hace años Venezuela ha entrado en una profunda crisis socioeconómica que se transformó en política e institucional.

El brusco descenso del precio del petróleo y la desastrosa administración del país por parte del gobierno chavista derrumbó el PBI venezolano, disparó la inflación, generó un total desabastecimiento de alimentos, medicamentos y materias primas esenciales, generalizando la pobreza y desatando una criminalidad desbordante.

Los tiempos se aceleraron con el triunfo en las elecciones, del 6 de diciembre de 2015, de la oposición unificada que pasó a controlar las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, es decir, el Poder Legislativo y la decisión del gobierno de encarcelar al dirigente opositor Leopoldo López, condenado a catorce años por su supuesta responsabilidad en los incidentes que se produjeron en el año 2014, durante un acto convocado por el partido Voluntad Popular.

Los dos últimos acontecimientos que detonaron el actual conflicto fueron la suspensión sin fecha de las elecciones regionales programadas legalmente para fines del corriente año y, de mayor gravedad aún, la paralización del proceso de recolección de firmas para permitir la realización de un “referendo revocatorio” antes del 10 de enero de 2017. De realizarse este referendo y de triunfar la oposición significaría el inmediato y definitivo abandono de la presidencia por parte de Nicolás Maduro y la convocatoria a nuevas elecciones generales.

LA GRIETA

No sólo la sociedad sino también el Estado venezolano ha quedado escindido en dos sectores enfrentados cada uno de ellos con aliados internacionales.

El chavismo controla el Poder Ejecutivo y el Poder judicial constituido por el Tribunal Supremo de Justicia, y en especial, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, es decir, los militares venezolanos que son parte del partido oficial e incluso ocupan cargos claves en el gobierno.

Los principales aliados internacionales del chavismo son los países de la Unión de Naciones del Sur, cuya presidencia pro tempore ejerce precisamente Venezuela, en especial, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Pero también China -el 45% de la deuda de América Latina con este país está en Venezuela que le debe más de 56.000 millones de dólares-, Rusia, Irán y Argelia. A ellos se suman algunos partidos populistas en la oposición de sus respectivos países como Podemos en España o el Kirchnerismo en Argentina.

En tanto que, el conglomerado opositor la Mesa de Unidad Democrática (MUD) cuenta con una mayoría calificada en la Asamblea Nacional y en lo internacional cuenta con la simpatía del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, el uruguayo Luis Almagro, de los países del Mercosur, en especial Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El presidente argentino, Mauricio Macri, desde sus días de candidato presidencial condenó claramente al régimen chavista y reclamó la liberación de Leopoldo López. Lilian Tintori, la combativa esposa de López participó incluso de la campaña electoral de Cambiemos.

Macri tuvo una actividad decisiva al momento de impedir que Maduro asumiera la presidencia pro tempore del Mercosur y ha reclamado que se aplique al régimen bolivariano la Carta Democrática Interamericana de la OEA.

En Perú, el Congreso se expidió contundentemente condenando al gobierno chavista y reclamando al presidente Pedro Pablo Kuczynski que convoque para consultas al embajador peruano en Caracas. En respuesta, el presidente Kuczynski aprovecho la XXV Cumbre Iberoamericana para reclamar que se le aplique la Carta Democrática Interamericana a Venezuela.

También el gobierno de Guatemala se ha sumado a la censura al régimen chavista, apoyando los reclamos de la oposición para llevar a cabo el referendo revocatorio.
Diversas ONG internacionales y varias personalidades han sumado su condena a las arbitrariedades del gobierno chavista. Entre ellas se destacan Human Rigts Watch, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Internacional de Empleadores, cuyo vicepresidente, el argentino Daniel Funes de Rioja señaló que la crisis en Venezuela “compromete no sólo la situación económica y empresarial sino la paz social.”

En tanto que, el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa sentenció: “el régimen de Venezuela está en hilachas, está desplomándose, fundiéndose por su incapacidad para dar respuesta a los deseos del pueblo venezolano” y el ex jefe de gobierno de España, el socialista Felipe González quién dijo: “Cuando veo que las redes insultan a los que defendemos una Venezuela libre y democrática pido que no sean mercenarios de la petropolítica vayan a ver lo que está pasando en Venezuela y después juzguen”.

EN EL OJO DE LA TORMENTA

La decisión del CNE, del 20 de octubre, de suspender la recolección de firmas para el referéndum revocatorio aceleró la crisis.

La oposición convocó el miércoles 23 a una masiva movilización bajo la consigna de “La toma de Venezuela” que finalizó con masivas movilizaciones en todo el país. Pero, que lamentablemente, dejó un saldo de un policía asesinado, 120 personas heridas por la represión policial y 147 opositores detenidos en 24 capitales de los 48 puntos de protesta distribuidos por todo el territorio venezolano.

En tanto, la Asamblea Nacional aprobó iniciar un juicio por responsabilidad política y abandono del cargo contra el presidente Maduro para intentar por este procedimiento llevar a nuevas elecciones presidenciales.

La respuesta de Maduro consistió en dirigirse intempestivamente a Roma para solicitar personalmente al papa Francisco que convoque a una meda de diálogo con la oposición.
De regreso en Venezuela, el presidente Maduro anunció que el Estado demandará a la Asamblea Nacional por “intentar un golpe y violar la constitución”. Con su particular estilo populista, Maduro afirmó: “Le dije al procurador (Reinado E, Muñoz) que saque un pronunciamiento y que prepare los cañones jurídicos porque si violentan la constitución, si hacen un juicio político que no está en nuestra Carta Magna debe haber una demanda, una querella ante los tribunales del país para llevar a la cárcel a todos los que violen la constitución sean diputados o no.”

LA BÚSQUEDA DEL DIÁLOGO

En un principio la oposición respondió a la mediación papal de un modo dispar. La MUD era reacia anteriormente a la propuesta de diálogo llevada a cabo por el Secretario General de la UNASUR, el ex presidente colombiano Ernesto Samper con la colaboración del ex jefe de gobierno de España, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero y los ex presidentes latinoamericanos, el dominicano Leonel Domínguez y Martín Torrijos de Panamá, por considerar que eran parciales en favor del chavismo.

La intervención del Vaticano, en principio, no mejoró las cosas. Algunos dirigentes opositores se quejaron de que el papa Francisco daba un trato asimétrico a la oposición y que su intervención sólo serviría para que Maduro ganara tiempo y lograra neutralizar el referéndum revocatorio.

Mientras el secretario general de la MUD, Jesús Torrealba se mostró dispuesto a participar del diálogo. El ex candidato presidencial y actual gobernador del estado Miranda Henrique Capriles y el encarcelado Leopoldo López, se expresaron contrarios a participar de lo que consideraron un diálogo sin condiciones previas.

Este sector de la oposición demanda que previo al establecimiento del diálogo el gobierno chavista restablezca la recolección de firmas para concretar el referendo revocatorio, libere a los presos políticos, permita el retorno de los dirigentes exiliados y reciba la ayuda humanitaria internacional.

Mientras la oposición definía si participaba del diálogo y quienes, y con qué condiciones concurrirían al mismo, decidió convocar el viernes 28 de octubre a una huelga general por doce horas que denominó “Gran Paro Ciudadano Nacional”.

El paro se llevó a cabo exitosamente pese a la intimidación del gobierno que amenazó con expropiar las empresas que adhirieran a la medida opositora. Maduro envió al Ejército y al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) a inspeccionar a las grandes empresas. No obstante, el paro vació las autopistas y las calles y mostró gran acatamiento por parte del comercio minorista.

Finalmente, el enviado papal, el nuncio apostólico en Buenos Aires, monseñor Emil Paul Tscherrig y el nuncio en Venezuela, monseñor Aldo Giordani, con el apoyo de los mediadores de la UNASUR, lograron que al menos la MUD y el presidente de la Asamblea Nacional Henry Ramos Allup, en principio aceptarán concurrir el domingo 30 de octubre a Caracas (o la Isla Margarita está no muy claro) para iniciar una mesa de diálogo en “la búsqueda de acuerdos, la creación de un clima de confianza, la superación de la discordia y la promoción de un mecanismo que garantice la convivencia pacífica.”

El diálogo en Venezuela es apoyado por la ONU, la República Dominicana en el marco de la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y de Seguridad, Federica Mogherini.

Es muy pronto para saber cuál será el resultado de este diálogo. Especialmente, cuando ambas partes descreen del mismo. Maduro ha apelado al mismo porque se siente acorralado y no parece dispuesto a realizar importantes concesiones o a aceptar el libre funcionamiento de las instituciones constitucionales sino tan sólo buscar ganar tiempo.

La oposición por parte determina a poner fin al gobierno chavista por medio que sea: referéndum revocatorio, un juicio por abandono del cargo o un acuerdo para llevar a cabo elecciones generales.

Así planteadas las posiciones es difícil ser optimistas sobre el resultado del diálogo a pesar de la participación del papa Francisco.