jueves, 20 de octubre de 2016

EL AUGE DEL CRIMEN ORGANIZADO TRANSNACIONAL


LA MAFIA INTERNACIONAL

También la globalización ha tenido incidencia en el ámbito delincuencial. En las dos últimas décadas se hizo evidente que las organizaciones criminales incrementaban sus actividades más allá de las fronteras nacionales. La tendencia parece haberse acelerado a partir de las fabulosas ganancias generadas por el narcotráfico. Y se consolidaron cuando se sumaron al negocio las organizaciones criminales de los antiguos países comunistas enriquecidas en el proceso de transición a la democracia capitalista.

Hoy asistimos al desarrollo de una "mafia internacional" que explota tanto las actividades criminales tradicionales -extorsión, juego, prostitución, contrabando- como nuevos delitos –comercio de material nuclear, contrabando de órganos humanos, tráfico de seres humanos, falsificación de productos de marca o robo de secretos industriales-.

Quizás quien mejor ha definido este problema fue el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Butros Gali. Al hablar en la apertura de la "Primera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Delincuencia Transnacional Organizada", que tuvo lugar en la ciudad de Nápoles entre el 21 y el 23 de noviembre de 1994, Butros Gali afirmó que "El crimen organizado tiende hoy a adquirir un carácter impersonal y anónimo. Avalándose en las nuevas tecnologías se está convirtiendo en una fuerza universal y sus grupos en verdaderas multinacionales del crimen"... "La caída de los regímenes comunistas y la fragmentación de la Unión Soviética, la decadencia de las instituciones en los países en vías de desarrollo, la pérdida de consistencia del tejido social y la marginación en las sociedades desarrolladas han permitido el rápido crecimiento de las mafias a nivel internacional".

"Todo ello hace que el crimen organizado engangrene el mundo de los negocios, corrompa a la clase política, amenace el derecho de las personas, debilite la credibilidad de las instituciones y mine la vida democrática de la sociedad".[i]
Es por ello que 124 países suscribieron la “Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional” durante una conferencia  realizada entre el 12 y 15 de diciembre del 2000 en la localidad italiana de Palermo. Dicha convención fue concebida para permitir a los gobierno prevenir y combatir a la mafia global con más eficacia mediante un conjunto de instrumentos de técnicas legales penales y la colaboración internacional.

Ninguna convención de las Naciones Unidas ha tenido jamás tantos signatarios inmediatamente después de quedar abierta a la firma.

El acuerdo demanda que los estados miembros declaren ilegales algunas de las formas delictivas más frecuentemente utilizadas por los grupos criminales organizados. Entre las cuales figuran la obstrucción de justicia, el lavado de dinero, la corrupción de funcionarios públicos y la asociación ilícita.[ii]

La convención cuenta con tres protocolos cada uno de los cuales se concentra en un tipo particularmente peligroso de actividad criminal organizada para la cual la coordinación de los esfuerzos internacionales es esencial. Estos protocolos están destinados a:

§  Combatir el tráfico de personas.
§  La introducción ilegal de migrantes.
§  La fabricación y tráfico ilícito de armas de fuego.

La nueva convención ofrece una estructura para la confiscación y decomiso de las ganancias del crimen organizado y de la propiedad o el equipo empleado en actos delictivos. Se incluyen a este respecto cláusulas especiales para la cooperación internacional, una herramienta muy importante cuando se trata de recuperar bienes robados mediante la corrupción y enviados al exterior.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL CRIMEN ORGANIZADO INTERNACIONAL

Una característica destacada de las organizaciones criminales internacionales y que hace particularmente difícil combatir su accionar es la base étnica que prima en la conformación de los cuadros criminales. La Yakuza recluta únicamente japoneses, al igual que las Tríadas chinas, y los Carteles mexicanos, o la mafia siciliana.  El carácter étnico los hace casi invulnerables al empleo de agentes encubiertos por parte de las fuerzas de aplicación de la ley.
La proximidad étnica y hasta la vecindad barrial reduce la posibilidad de que un miembo se convierta en “arrepentido” y colabore con las autoridades al saber que la organización mafiosa conoce a sus familiares y otros seres queridos y que tomará venganza sobre ellos si revela sus secretos. También fortalece los lazos entre sus miembros y le brinda un componente adicional de seguridad a sus comunicaciones, en especial porque sus miembros emplean en las conversaciones dialectos y/o jergas en lugar de idiomas puros -siciliano en lugar de italiano, dialectos cantoneses en lugar de chino mandarín, checheno o azerí en lugar de ruso, etc.-

Las organizaciones criminales han alcanzado tal nivel de sofisticación y complejidad que cuentan con verdaderos ejércitos privados, cuarteles y campamentos clandestinos. Sus servicios de inteligencia son tan eficientes  como los de cualquier Estado desarrollado, mantienen sólidos vínculos con el mundo político y se relacionan con bancos y empresas transnacionales. Sus filas incluyen especialistas sumamente adiestrados –como antiguos miembros de los organismos de inteligencia, ex integrantes de cuerpos de élite, pilotos, expertos en informática, científicos o especialista operaciones financieras internacionales- que son atraídos por las fabulosas ganancias que se obtienen en la actividad ilegal.

Así como las empresas multinacionales obtienen mayor poder e influencia mediante la adquisición y asociación con otras compañías en el mundo de los negocios lícitos, los grupos criminales entablan alianzas con sus homólogos de otros estados. Los gobiernos han podido constatar que los traficantes de drogas colombianos se vinculan con la N’drangheta de Calabria, Italia, y los grupos criminales de Nigeria para concretar la distribución de sus productos en Europa eludiendo el accionar de las autoridades europeas. Las ganancias provenientes de estos ilícitos generalmente se legalizan en cuatro países diferentes, antes de ser depositadas en su destino final: algún país de los denominados “paraíso fiscal”.

Como puede apreciarse las actividades legales e ilegales de la mafia global se proyectan por el mundo entero, por lo tanto, cuando es eficazmente combatido en su país o región simplemente traslada las operaciones a otro. Cuando un tipo de delito deja de ser rentable sencillamente cambian de rubro. En gran medida las “empresas criminales” muestran más dinamismo y poder de adaptación que sus homólogos legales. Tienen mayor capacidad de supervivencia porque se adaptan más rápido y mejor a los cambios.

Paradójicamente, el accionar de las fuerzas de seguridad contribuye ha hacer cada día más eficientes a las organizaciones criminales. Las autoridades al desarticular permanentemente las redes criminales y detener a muchos de sus miembros, realiza una suerte de involuntaria “selección natural” depurando al mundo criminal de sus elementos menos eficaces.

Para comprender más acabadamente la naturaleza de la amenaza a la seguridad que implica el crimen organizado transnacional, apelaremos a la opinión de Samuel Porteonus, analista estratégico del Servicio de Inteligencia y Seguridad de Canadá –CSIS-. Este experto considera que el crimen transnacional y sus actividades conexas provocan los siguientes males:

q  “Deterioran la sociedad civil, los sistemas políticos y la soberanía de los estados normalizando la violencia y el peculado e introduciendo el cáncer de la corrupción en las estructuras políticas.

q  Distorsionan peligrosamente los mecanismo de mercado, incluida parte de la actividad reguladora del gobierno, privando a consumidores y productores de los beneficios de contar con sistemas económicos y comerciales justos, libres y seguros. En casos extremos sectores económicos legítimos completos se ven dislocados por un comercio basado en actividades ilegales, subvirtiendo las lealtades al estado nacional y habituando a los individuos a operar fuera del marco legal.

q  Degradan los ecosistemas evadiendo las normas en materia de cuidado del medio ambiente.

q  Desestabilizan países estratégicamente importantes y obstaculizan el avance de las economías de transición y de las economías en desarrollo e interfieren también con los objetivos nacionales en materia de política exterior y con el sistema internacional.

q  Agobian a las sociedades con el enorme costo social y económico del tráfico de drogas.”[iii]

DEFINIENDO A UNA AMENAZA

Muchas actividades criminales implican la participación de más de dos personas y, constituyen de alguna manera una actividad cooperativa entre varias personas con propósitos criminales. De modo que son una suerte de “crimen organizado”. En consecuencia, resulta muy difícil establecer los límites entre el “crimen organizado transnacional”  y otras formas criminales locales o nacionales, más o menos organizadas.

Comenzaremos precisando que la delincuencia organizada transnacional es un fenómeno que se ha generalizado en las últimas décadas del siglo XX. La expresión comenzó a ser utilizada por la Rama de Prevención del Delito y Justicia Penal de Naciones Unidas en el año 1975. No obstante, diversos ordenamientos legales nacionales han penado en forma específica al crimen organizado:

El código penal del Estado de California en los Estados Unidos, por ejemplo, lo define en la siguiente forma: “Crimen organizado consiste en dos o más personas que, con un propósito de continuidad, se involucran en una o más de las siguientes actividades:
a)    la oferta de bienes ilegales y servicios, por ejemplo, el vicio, la usura, etcétera, y
b)    delitos de predación, por ejemplo, el robo, el atraco, etcétera.

Diversos tipos específicos de actividad criminal se sitúan dentro de la definición de crimen organizado. Estos tipos pueden ser agrupados en cinco categorías generales:

1)    Mafia: actividades criminales organizadas.

2)    Operaciones viciosas: negocio continuado de suministrar bienes y servicios ilegales, por ejemplo, drogas, prostitución, usura, juego.

3)    Bandas de asaltantes – vendedores de artículos robados: grupos que se organizan y se involucran continuadamente en un tipo concreto de robo como proyectos de fraude, documentos fraudulentos, robos con allanamiento de morada, robo de coches y secuestros de camiones y adquisición de bienes robados.

4)    Pandillas: grupos que hacen causa común para involucrarse en actos ilegales.


5)    Terroristas: grupos de individuos que se combinan para cometer actos criminales espectaculares como el asesinato o el secuestro de personas prominentes para erosionar la confianza del público en el gobierno establecido por razones políticas o para vengar por algún agravio.”[iv]

Mientras que el código penal alemán dice al respecto: “Crimen organizado es la violación planificada de la ley al objeto de adquirir beneficios económicos o poder, cuyos delitos son independientemente o en su conjunto de especial gravedad y se llevan a cabo por más de dos participantes que cooperan en el marco de un división laboral por un periodo de tipo prolongado o indeterminado utilizando:

a)    una división laboral por un periodo de tipo prolongado o indeterminado utilizando

b)    violencia u otros medios de intimidación,

c)     influencia en la política, en los medios de comunicación, en la administración pública, en el sistema de justicia y en la economía legítima.”[v]

Existen también varias definiciones elaboradas por organismos. Podemos comenzar citando la elaborada por la INTERPOL. Para este organismo el crimen organizado transnacional es “Cualquier grupo que tiene una estructura corporativa cuyo objetivo primario es obtener dinero a través de las actividades ilegales y sobrevive a menudo en el miedo y la corrupción”.[vi]

En tanto que el Comité Especial de las Naciones Unidas para elaborar la Convención Contra la Delincuencia Organizada Transnacional proponía la siguiente definición: “Se entiende por grupo delictivo organizado, un grupo estructurado, existente durante un período de tiempo y que tenga por fin la comisión de un delito transnacional grave, mediante la acción concertada, utilizando la intimidación, la violencia, la corrupción u otros medios, para obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material”.[vii]

Naciones Unidas realiza una larga y compleja enumeración de diversas actividades ilícitas que a criterio de los estados suscriptores de la Convención para el Crimen Organizado Transnacional constituyen crimen organizado:

a) “el tráfico ilícito de estupefacientes o sustancias sicotrópicas y el blanqueo de dinero, tal como se definen en la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1998;

b) la trata de personas, tal como se define en el Convenio para represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena de 1949;

c) la falsificación de dinero, tal como se define en el Convenio internacional para la represión de la falsificación de moneda de 1929;

d) El tráfico ilícito o robo de objetos culturales, tal como se definen en la Convención sobre medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación, la transferencia y propiedad ilícita de bienes culturales de 1970 y la Convención sobre bienes culturales robados o ilegalmente exportados de 1995 del Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura;

e) el robo de material nuclear, uso indebido o la amenaza de uso indebido en perjuicio de la población, tal como se define en la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares de 1980;

f) los actos terroristas.

g) el tráfico ilícito o el robo de armas y materiales o dispositivos explosivos;

h) el tráfico ilícito o el robo de vehículos automotores;

i) la corrupción de funcionarios públicos”.[viii]

Por último, para la Unión Europea: “Existe criminalidad organizada cada vez que más de dos personas están implicadas en un proyecto criminal, a lo largo de un período indeterminado de tiempo, con el objetivo de obtener poder y beneficios, y por el cual el asociado asume funciones en el seno de la organización:

a)    Por medio de actividades comerciales conexas.
b)    Recurriendo a la violencia u otros medios de intimidación.

c)     Ejerciendo influencia sobre los medios políticos, judiciales, de comunicación, económicos.

Ello si fuera necesario para cometer delitos que, desde un punto de vista individual o colectivo, son considerados como infracciones penales graves”.[ix]

Pero no sólo los organismos internacionales han intentado definir al crimen organizado, para especialistas como Alfredo Nunzi con esta expresión se “identifica al fenómeno criminal que trasciende las fronteras internacionales, y que transgrede las leyes de diversos Estados, o que tienen un impacto sobre otro país. En resumen se hace referencia a la actividad delictiva que se extiende dentro de distintos países violando sus respectivas legislaciones”[x]

En tanto que Juan Miranda nos propone una más amplia definición: “es una actividad criminal de naturaleza seria cometida de manera planificada con un propósito de ganancia; involucra una continuidad empresarial con una división de trabajo estructurada jerárquicamente, que incluye sanciones y acciones disciplinarias; requiere el uso directo o indirecto de la violencia y la intimidación; y el ejercicio de la influencia sobre, o la corrupción de, varios oficiales del gobierno o de la estructura social así como líderes de opinión”.[xi]

MAFIA Y CORRUPCIÓN

La "mafia global" desarrolla su accionar no sólo con la tolerancia sino con la complicidad de los gobiernos, al menos de quienes ocupan los más altos niveles de conducción de los estados.

Para demostrar los vínculos entre la mafia y la corrupción política bastaría con mencionar el caso del general Manuel Antonio Noriega. Sus vínculos con el narcotráfico terminaron por originar la invasión de Panamá por parte de las fuerzas de los EE. UU. y su posterior condena a cadena perpetua por una corte criminal estadounidense. O el del general Ochoa, quien menos afortunado que Noriega, terminó sus días frente a un pelotón de fusilamiento en Cuba. Claro está que éstos no son los únicos ejemplos. Un caso similar involucró al entonces presidente colombiano Ernesto Samper Pizano, sospechado de haber recibió cinco millones de dólares del "Cartel de Calí" para financiar su campaña presidencial en 1994. Las sospechas tuvieron tal entidad que la Administración Clinton negó a Colombia la "certificación" de país que colabora en la lucha contra el narcotráfico.

Según Transparencia Internacional, Venezuela es uno de los países con mayor nivel de corrupción del mundo. El Índice de Percepción de Corrupción 2013, elaborado por esta ONG, Venezuela se ubicaba en el puesto 160 de los 177 países evaluados y en el continente americano era superado en nivel de corrupción por Haití.
En Venezuela la corrupción va de la mano del crimen organizado y el narcotráfico. Numerosos altos mandos de las fuerzas armadas han sido acusados de traficar con cocaína proveniente de las FARC.

Por ejemplo, el general Hugo Carvajal, antiguo jefe de la inteligencia militar fue denunciado por el gobierno de los Estados Unidos por liderar una organización de narcotraficantes conocida como el “Cartel de los Soles” que involucra a otros miembros del generalato venezolano, como N{estor Reverol actual Jefe de la Guardia Nacional.

En julio de 2016, dos sobrinos de la primera dama de Venezuela, Celia Flores, Francisco Flores Freitas y Efraín Antonio Campo fueron detenidos en Puerto Príncipe, Haití, por la polic{ia local y agentes de la Agencia para el Control de Drogas de los Estados unidos (DEA) y trasladados a Nueva York para ser juzgados.

Los sobrinos de Nicolás Maduro estaban involucrados en un plan para tratar de transportar varias toneladas de cocaína desde Venezuela hasta Honduras en una ruta destinada a introducirla en los Estados Unidos.

Los venezolanos se involucraron con presuntos narcotraficantes mexicanos que en realidad eran agentes encubiertos de la DEA.

Durante los interrogatorios a que fueron sometidos en Nueva York, Campoos Flores reveló que parte de las ganancias obtenidas del tráfico de cocaína estaban destinadas a financiar la campaña electoral de su tía, la primera dama venezolana.[xii]

Y para que no se piense que los vínculos entre mafiosos y políticos corruptos se reducen al Tercer Mundo, puede mencionarse el caso de Giulio Andreotti en Italia. El célebre político italiano, siete veces jefe de Gobierno se lo acusó de haber intercambiado votos por protección política con los grupos mafiosos de su país.

Un análisis más detallado de los vínculos entre estos sectores agregaría a la lista otros países, donde la clase política estaría sospechada de mantener vínculos más o menos estrechos con los grupos criminales. En esta lista sin duda figurarían países como Rusia, Birmania y Paraguay, para mencionar tan sólo los casos más notorios.

Los grupos criminales en la etapa inicial de su desarrollo, durante la primeras décadas del siglo XX, compraban la tolerancia de policías, jueces y/o autoridades locales. Actualmente, la "mafia global" para llevar adelante sus negocios financian a gobiernos enteros corrompiendo a las principales figuras de la clase dirigente de los países en que hacen pie.

NUEVAS FORMAS DE CRIMINALIDAD

Dicen Rabago y Nahy: "Hasta ahora los campos de acción de las mafias eran los tradicionales, es decir, la prostitución, el tráfico de armas y las drogas, pero actualmente estos grupos se dedican también al tráfico de tecnologías nucleares, reciclaje de dinero negro, comercio de órganos e ingreso clandestino de ciudadanos extranjeros".[xiii]

Hasta hace pocas décadas la criminalidad organizada circunscribía su accionar a rubros muy específicos: la trata de blancas, el contrabando de artículos de consumo tales como bebidas y cigarrillos, los juegos de azar prohibidos, la extorsión y/o venta de protección y la comercialización de drogas y armas. Pero hoy, siguiendo la misma tendencia económica de los grandes grupos financieros transnacionales, ha diversificado sus actividades. Actualmente la mafia ha entrado en actividades tales como tráfico de materiales nucleares, venta de bebés, tráfico de inmigrantes ilegales, tráfico de órganos para transplantes -los cuales generalmente provienen de personas asesinadas para extraerles sus órganos vitales, en la mayoría de los casos niños de los países del Tercer Mundo-, comercio de especies animales y vegetales exóticos, robo y falsificación de obras de arte y antigüedades, legalización de activos financieros -blanqueo de dinero-, robo de automóviles a escala internacional, falsificación de productos farmacéuticos, al mismo tiempo que mantienen estrechas vinculaciones con diversos grupos terroristas.
 
Algunas de las nuevas actividades delictivas desarrolladas por la “mafia global” pasan incluso desapercibidas por el gran público. Se trata de actividades “semilegales”, para el desarrollo de las cuales los grupos criminales en ocasiones cuentan incluso con la colaboración de ciertos gobiernos o funcionarios. El ejemplo más claro que ilustra sobre este tipo de actividades criminales es el comercio de productos falsificados de costosas marcas internacionales.

Según un informe elaborado en enero de 1996 por la cadena televisiva internacional de la Comunidad Europea, “Euronews”, el tráfico de productos falsificados comprende el cinco por ciento de todo el comercio internacional. En general se trata de productos falsificados del más diverso tipo. Desde perfumes hasta programas de computación y desde relojes de lujo a productos de marroquinería. Todos estos productos adulterados tienen en común el ser copias exactas, pero falsas, de productos originales comercializados a muy alto precio por las principales marcas internacionales: Rolex, Microsoft, Dior, Chanel, etc.

Las falsificaciones suelen fabricarse en países del Tercer Mundo -en especial de China y otros estados del Sudeste Asiático- donde la mano de obra es muy económica y donde los gobiernos preocupados por obtener un acelerado crecimiento económico, son tolerantes con las nuevas industrias. El rol de las mafias internacionales en esta “industria” suele comprender dos campos muy definidos. Por un lado, la realización de tareas de “espionaje industrial” destinadas a la obtención de los originales a ser falsificados. En especial ciertos productos que son falsificados aún antes de que el original sea lanzado al mercado. Esto provoca inumerables perjuicios a quienes han realizado grandes inversiones en el desarrollo de dicho producto.  Un claro ejemplo de ellos se produce en el campo del video, la música y los programas de computación. Algunos grupos mafiosos logran robar películas cinematográficas, que luego llegan al mercado clandestino del video, antes de su extremo comercial en las salas cine. En estos casos, los delincuentes obtienen copias sustraídas de los estudios de filmación o de los laboratorios fílmicos donde son procesadas.

Por otro lado, los mafiosos intervienen especialmente a la hora de introducir las copias en los mercados consumidores -muchas veces de contrabando- y en la comercialización clandestina de estos productos.

La actividad de la mafia en este campo se ve facilitada por la diversidad en la legislación penal de un país a otro y hasta en la tolerancia de las autoridades nacionales. Así, países como Francia o los Estados Unidos persiguen ferozmente los productos adulterados. Incluso aplican medidas extremas, tales como la incautación de los productos falsificacados en poder de “usuarios de buena fe”. Las autoridades de países como Italia, Paraguay, Argentina o Rusia permiten la libre comercialización de estos mercancias, sin establecer mayores  diferencias entre el producto original y el falsificado.

En Moscú, por ejemplo, todos los domingos en el parque Filioski se reúne un mercado informal donde cientos de improvisados comerciantes ofrecen libremente copias falsas de discos compactos, cassettes, CD Roms y programas de computación. Allí es posible obtener una copia exacta de un disco compacto de reciente edición por un costo inferior a los tres dólares estadounidenses y un CD Rom con la copia de una sofisticada enciclopedia interactiva por sólo cinco dólares.

Este fenómeno también se produce en América Latina. Recientemente un informe realizado por la “Alianza de la Propiedad Intelectual Internacional”, consignaba que las empresas estadounidenses habían perdido más de novecientos millones de dólares en 1995 como producto de la “piratería” de videos, grabaciones musicales, programas de computadoras y libros, tan sólo en los países de América Latina.[xiv]

En la Argentina, según un informe dado a conocer en febrero de 2005 por la Cámara Argentina de Comercio, la recaudación por la venta de mercadería falsificada llega 9.540 millones de pesos –unos 3.180 millones de dólares- con una pérdida para el fisco por subfacturación de 1.400 millones de pesos – aproximadamente 467 millones de dólares-. Tan sólo en la ciudad de Buenos Aires el comercio de productos falsificados alcanza a 1.046 millones de pesos –60 millones de dólares-.

El informe estima que la ganacia en esta actividad, que implica la comercialización de réplicas de artículos de marca ingresados ilegalmente al país, venta ilegal –generalmente realizada informalmente en la vía pública- y la producción local de copias ilegales, es del 1.000 por ciento. La mayoría de los talleres clandestinos se encuentran en las villas miseria y en barrios obreros del Gran Buenos Aires.[xv]

La piratería de productos de marca ha alcanzado tal dimensión que los Estados Unidos amenazaron a China con sanciones económicas si continúa violando el tratado que sobre protección de los derechos de propiedad intelectual que suscribieron ambos países en 1995.

El consumidor que tiene adquiere un producto de marca falsificado, con el desembolso de una suma inferior al diez por ciento de lo que pagaría por el original, no advierte que esta contribuyendo a la difusión del crimen organizado. Pero, los grupos criminales reinvierten parte de las ganancias obtenidas con la venta de productos falsificados en otras actividades criminales más repudiables aún. Tampoco parecen comprenderlo las autoridades de los países que toleran dicho comercio.

La posición de un Estado en este tema suele variar por el hecho de que las firmas afectadas sean propiedad de dicho país o de otro. En el segundo caso los gobiernos se muestran más proclives a dar preferencia a los intereses de sus consumidores que se ven favorecidos con la posibilidad de obtener productos costosos a un precio muy reducido.
Esta paradoja ha llevado a que ciertos expertos dijeran que el tráfico de productos falsificados es una actividad criminal tan lucrativa como el comercio de estupefacientes, pero mucho menos riesgosa.

Algo similar ocurre con el tráfico de especies animales y vegetales exóticas. Algunos datos ilustran sobre la dimensión de esta actividad criminal:

·       Más de cincuenta millones de primates son capturados anualmente y utilizados en laboratorios de investigación -los menos- o como animales de compañía.

·       Diez millones de pieles de reptil se destinan a la confección de zapatos, bolsos u otros productos de lujo. Una parte de los reptiles tiene más suerte y terminan sus días en terrarios particulares como exóticos animales de compañía.

·       Cinco millones de aves son capturadas con destino a los salones de casas de países desarrollados, restaurantes de lujo y coleccionistas privados.

·       Unos quince millones de pieles de mamífero -nutrias, felinos, etc- engrosan cada año lujosas peleterías en Estados Unidos, Japón y Europa.

·       Cerca de 250 millones de ranas -sobre todo, ranas toro- son capturadas en sus hábitats naturales con destino a restaurantes.

·       Entre 350 y 600 millones de peces ornamentales son capturados para abastecer acuarios y peceras en todo el mundo.

·       Ocho millones de cactus son recogidos clandestinamente. Su destino son hogares de los países desarrollados.

·       Casi nueve millones de orquídeas y flores de los bosques tropicales son recolectadas con destino a los países occidentales.

·       Más de dos toneladas de coral se convierten anualmente en ornamentos y objetos decorativos.

Es lógico que quien compra un pez ornamental u otro animal exótico para sus hijos en modo alguno puede comprender que está indirectamente vinculándose con las actividades de la mafia internacional y esto contribuye a facilitar el desarrollo de estos delitos.

Cabe mencionar que el problema del tráfico ilícito de especies animales y vegetales exóticas ha tomado en las últimas décadas tal dimensión que en 1973 se firmó el “Convención Internacional sobre el Comercio de Especies en Peligro” -CITES, según sus siglas en inglés-. Hoy suscriben 126 estados -entre ellos la República Argentina- destinado a controlar este problema, pero que en la práctica ha tenido poca eficacia.

El más claro ejemplo de la ineficacia de la CITES se produce con la comercialización del marfil. La convención sólo permite la venta de objetos fabricados con marfil antes de 1990. China ha sido, desde mediados de la década de los años noventa, el mayor importador de marfil ilegal del mundo, la mayoría procede del continente africano. En 2008, China adquirió legalmente 65,8 toneladas de marfil africano. Se calcula que entre 1979 y 1989 el continente africano perdió la mitad de su población de elefantes debido a la caza furtiva.

“El precio del marfil ha subido debido a un incremento de la demanda”, la economía china va bien y el poder adquisitivo ha aumentado”, afirma Nigel Hunter, director del Programa MIKE, encargado de evaluar la población y las matanzas ilegales de elefantes. Un colmillo grande puede alcanzar un precio de U$S 6.000.-, el equivalente a diez años de salario de un obrero keniano no calificado.[xvi]

Los países africanos más involucrados en la exportación ilegal de marfil son la República Democrática del Congo, Sudán, la República Centroafricana , Kenya y Chad. El número de elefantes en el Parque Nacional de Gramba, en el extremo nordeste de la República Democrática del Congo, en la frontera con Sudán, ha pasado de 11.000 ejemplares, en 1995, a 1.453 en 2003, debido a la impunidad con que la caza ilegal se practica en el país, según datos del Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales. En Sudán son los miembros del Ejército quienes matan a los elefantes con sus armas de fuego y utilizan posteriormente vehículos militares para transportar el marfil ilegal, tal como afirma Esmond Martín de la organización ecologista “Care for Wild International”.[xvii]

El crimen organizado, al incursionar en nuevos campos de actividad, no  descuida sus actividades tradicionales. Hemos visto que la mitad de sus ganancias anuales provienen del narcotráfico. Luego, en orden de importancia, le sigue el tráfico de armas. Al respecto cabe mencionar que esta última actividad ha cobrado nuevo impulso desde la caída del Muro de Berlín. Inicialmente se pensó que el fin de la Guerra Fría traería una paz generalizada, pronto se vio que esto no era así. No sólo no desaparecieron muchos de los conflictos bélicos anteriores -como Afganistán, Sudán y las actividades terroristas-, sino que surgieron nuevas áreas de tensión: Nagorno - Karabak, entre Armenia y Azerbaiján, Chechenia, Irak, Siria, Libia, etc. Todas ellas mercados potenciales para el tráfico de armas.

Por otra parte, la desaparición del Pacto de Varsovia distendió el control de grandes arsenales de material bélico de origen soviético. En algunos casos estos armamentos son sólo soviéticos en su diseño. Se trata de armas fabricadas en otros países del antiguo Bloque Socialista.

Los países de poseen dichos arsenales tiene serios problemas económicos que se conjugan con un clima generalizado de corrupción y aumento de la criminalidad. Estos países al ingresar a la OTAN deben modificar la doctrina y el equipamiento de sus Fuerzas Armadas para adaptarlos a los standeres de la alianza atlántica. Por lo cual se ven obligados a descartar sus antiguos armamentos.

En otras palabras, en Europa Oriental hay disponibles grandes arsenales de armas modernas sumamente sofisticadas. Ellas pueden ser comercializadas por sus poseedores a precios extremadamente bajos y sin hacer muchas preguntas sobre su destino final.

En consecuencia, es lógico que esta "oportunidad histórica" sea aprovechada por los canales internacionales del tráfico de armas aceleradamente tonificados por este flujo de "mercancías" de alta calidad a bajo precio. ¿Alguien puede sorprenderse entonces que los narcotraficantes brasileños diriman sus conflictos en las favelas cariocas con fusiles de asalto Kalashnikov?

Tampoco puede sorprendernos que algo similar ocurra con el tráfico de material nuclear. Los hechos prueban que los temores de los expertos, que advertían sobre la existencia de un creciente flujo de material nuclear, estaban fundados. Las existencias de uranio en los países de la ex URSS están en peligro constante de robo y venta ilegal. Así se hacien accesibles para gobiernos dictatoriales o incluso para grupos terroristas capaces de fabricar bombas atómicas de bolsillo que podrían volar manzanas enteras de una ciudad.

Hasta hace un tiempo, las historias de este tipo parecían una fantasía. Hasta la industria de Hollywood vio el potencial que el tema tenía. Sin embargo, esas historias se han revelado como ciertas y repetidas.

En agosto de 1994, la policía de Hungría detuvo a dos hombres mientras intentaban vender dos kilogramos de uranio en un estacionamiento al modesto precio de 80.000 dólares. Ese fue el cuarto incidente similar que se produjo en Hungría en cuatro años.

Poco tiempo después, Rusia se comprometió a suscribir un tratado internacional destinado a compartir información que permitiera combatir el tráfico de materiales radioactivos. En abril de 1996, el Grupo de los Siete principales países industrializados se reunió en Moscú y el Kremlin; una vez más se comprometió a llevar a cabo una cooperación sin precedentes en el tema. El acuerdo garantizaba mayores medidas de seguridad alrededor de las instalaciones atómicas del país, una mejora en los sistemas de contabilidad del material nuclear y el establecimiento de cooperación en inteligencia. Moscú estaba obligada a aceptar los pedidos del G-7 si es que aspiraba a obtener ayuda financiera del grupo. Para esa época ya se habían denunciado al menos seis robos de uranio enriquecido o plutonio en Rusia, los componentes básicos de una bomba atómica. Entre ellos, un resonante caso de contrabando a través de Alemania que complicó a los agentes del BND -el servicio de inteligencia alemán- residentes en España y que aún hoy es objeto de una fuerte polémica legal.

Sin embargo, las esperanzas quedaron rotas pronto. En noviembre de 1996, las autoridades italianas interceptaron en el puerto de Brindisi una embarcación proveniente de Albania en la que había cuatro kilogramos de mercurio líquido apto para propósitos militares. Antes, en junio de 1995, un barco con uranio se había hundido cerca de Otranto, en la costa italiana, y la policía había requisado mercurio blanco en una embarcación proveniente de Vlore.

Pero la lista de hechos delictivos no termina allí. En marzo de 1997, delincuentes albaneses robaron diez contenedores de una instalación militar en Fier, cerca de la capital Tirana y en noviembre de ese año, la policía de Rumania detuvo en el centro de Bucarest a un grupo de hombres - dos rumanos y dos moldavos- que se habían apoderado de 600 gramos de uranio, 235 en pastillas por valor de 600.000 dólares e intentaban comercializarlas.[xviii]

No obstante, el caso que mejor ilustra sobre cómo operan en forma coordinada las distintas organizaciones del crimen transnacional se puso de manifiesto el 20 de marzo de 1988, cuando las autoridades italianas detuvieron a Salvatore Tringale, miembro del clan mafioso de los Santapaola perteneciente a la mafia romana de la Magliana.

Policías italianos actuaron como “agentes encubiertos”; y se hicieron pasar por traficantes de armas interesados en adquirir una barra de uranio que figuraba en el “catálogo” de productos en venta ofrecido por los Santapaola.

La barra en cuestión pesaba algo menos de diez kilográmos y contenía 200 gramos de uranio del tipo 238 y 38 gramos de uranio 235. Al parecer, fue fabricada en 1971 por la empresa estadounidense General Atomic de San Diego y vendida al gobierno del entonces Zaire –actual República Democrática del Congo- para alimentar una central nuclear que finalmente no fue construída.

El material nuclear fue robado de Zaire por la mafia rusa y pasó a integrar un cargamento de nueve barras que este grupo criminal introdujo ilegalmente en Italia, a mediados de 1997, con el propósito de comercializarlas con la colaboración de sus colegas italianos. El embarque tenía un valor estimado en 118 millones de dólares.

Los mafiosos italianos pretendían vender la barra de uranio en 22,22 millones de dólares, pero después de un intenso regateo los policías encubiertos acordaron concretar la transacción por un precio de 12,22 millones de dólares. Al intentar llevar a cabo el intercambio, los traficantes fueron detenidos y el material nuclear incautado.[xix]

UN NEGOCIO MUY PROSPERO

En opinión de expertos de las Naciones Unidas, el crimen organizado ha descubierto que las fronteras pueden constituir una gran ventaja. No sólo proporcionan santuarios legales, sino que también pueden ofrecer un valor diferencial para las mercancías ilegales, paraísos turísticos donde refugiarse cuando la situación se torna demasiado comprometida en sus respectivos países o simplemente para legalizar sus ganancias. No es de sorprender entonces que la criminalidad internacional haya crecido hasta convertirse en un gigantesco "pulpo", cuyos tentáculos operan como auténticas sociedades anónimas que realizan operaciones en Bolsa o compran empresas; es decir, reciclan masivamente sus beneficios en la economía legal con una rapidez extraordinaria y mueven cada año capitales por un volumen de 6,5 billones de dólares.[xx]

Esta cifra es considerada muy conservadora por Roy Godson, del Washington's National Strategy Information Center, quien estima que dicha cifra se eleva en realidad al trillón de dólares, es decir, casi el mismo monto del presupuesto federal de los Estados Unidos.[xxi]

Estas cifras quizás estén algo sobredimensionadas, pero el hecho que nadie puede discutir es que las organizaciones criminales se comportan en la actualidad como verdaderas "multinacionales", que han organizado su propia división internacional del trabajo y realizan inversiones por todo el planeta operando con capitales que superan ampliamente los presupuestos nacionales de muchos estados. Cuando una "industria" opera en un nivel financiero de tal envergadura está en condiciones -aseguran los expertos de la ONU- de "corromper a funcionarios de todos los niveles y minar la fe básica de la población en el gobierno para mantener la ley y el orden".

LA MAFIA ¿INDUSTRIA O ESTADO?

El desarrollo de la “Mafia Global” ha despertado no sólo la preocupación de las autoridades sino también el interés de los científicos sociales. Estos últimos han dividido sus interpretaciones del fenómeno mafioso. Mientras algunos se inclinan  por una interpretación “clausewitziana” según la cual la mafia global es solo una continuación de los negocios por medios delictivos.[xxii] Es decir que interpretan el comportamiento de los grupos del crimen organizado similar al de otras empresas que producen bienes y servicios para los cuales hay demanda; sólo que sus productos y métodos de comercialización contradicen las normas legales.

Este punto de vista es el sostenido en algunos casos por el gobierno estadounidense con respecto a los “carteles de la droga”. Así el informe: “Estrategia Nacional para el Control de Drogas” publicado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en febrero de 1991, afirmaba categóricamente: “dejando de lado el hecho obvio que sus actividades son destructivas e ilegales, las organizaciones de tráfico de drogas pueden ser vistas como análogas a cualquier otra empresa comercial: ellas crean un producto partiendo de ciertas materias primas, transportan ese producto al mercado, y luego lo distribuyen a mayoristas y minoristas que lo venden a consumidores individuales”.[xxiii]

En el último cuarto del siglo XX, nos dice Pino Arlacchi, Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas para el Control de Drogas y la Prevención del Crimen, las empresas del crimen organizado pudieron explotar la misma liberalización económica y las mismas fronteras abiertas que dieron lugar a la expansión de las corporaciones multinacionales. Las oportunidades de la mundialización son aprovechadas por los grupos del crimen organizado que intervienen en actividades ilegales o trafican con mercancías ilícitas.[xxiv]

Profundizando la comparación de las organizaciones criminales con las empresas multinacionales, el funcionario de la ONU aclara que los grupos que integran la mafia global tienen mayor capacidad para aprovechar las ventajas que ofrece la mundialización. Las empresas legales deben ajustarse a las leyes y regulaciones administrativas establecidas por su propio país y los de los países donde operan. En tanto que las organizaciones criminales consiguen, mediante el empleo de la corrupción, la extorsión y la intimidación, explotar de una manera más eficiente y beneficiosa, las facilidades que ofrece la sociedad abierta.

Eludir el control de la aplicación de la ley nacional es un principio operativo fundamental del crimen organizado transnacional. En esta forma los territorios extranjeros se convierten en una suerte de “santuario” donde los criminales se ocultan para planificar nuevas acciones, realizar inversiones y escapar a la acción de autoridades.

En la mayoría de los casos resulta muy difícil identificar a los grupos del crimen organizado debido a que éstos suelen emplear empresas de importación y exportación, industrias de servicios y aún instituciones financieras multinacionales, todas ellas legales, como cobertura de sus actividades ilícitas. En ocasiones, la organización criminal sólo utiliza una parte de una empresa más amplia que ignora sus actividades; en otras, la controla realmente. La línea que separa las actividades del delito financiero de la mafia global es muy tenue.

Según Pino Arlacchi existen tres tipos básicos de corporaciones relacionadas con el crimen transnacional:

  • Estructuras empresariales ilegales, como los carteles de la droga.
  • Firmas legales que se involucran en el delito financiero como los bancos que, de hecho, se especializan en facilitar el lavado de dinero y la evasión impositiva.

  • Empresas lícitas creadas, total o parcialmente, con fondos provenientes del crimen organizado.[xxv]

Actuando como “empresas”, las organizaciones criminales proveen ciertos productos y llevan a cabo ciertos servicios para los cuales hay demanda; productos y servicios que un estado o sociedad dados no quiere –o no puede- proveer por razones de política, salud pública, religión, preocupaciones étnicas o normas culturales. Su móvil final es, como para cualquier empresa, obtener un rédito financiero.

En Argentina, por ejemplo, se han detectado diversos casos de organizaciones que distribuyen drogas por el sistema de “delivery”. En junio de 2004, el presidente del Consejo Deliberante del partido de 25 de Mayo en la provincia de Buenos Aires, Hugo Melían, denunció la existencia, en su ciudad, de una organización que distribuía cocaína y marihuana por el sistema de delivery.

Un mes más tarde, el 23 de julio de 2004, la Policía Federal Argentina desarticuló una organización de narcotraficantes que distribuían drogas a pedido en los hospedajes de la ciudad de San Miguel de Tucumán en el norte argentino. Pero la empresa criminal más sofisticada fue neutralizada el 6 de agosto de 2004, cuando personal de la Policía Federal Argentina, arrestó, en la ciudad de Buenos Aires, a un conjunto de narcotraficantes que distribuían a domicilio marihuana de las variedades Pino y Scam.[xxvi] Los narcotraficantes habían montado una sofisticada organización. Contaban con una base de datos que reunía a 1.200 clientes de alto poder adquisitivo, registrados por su nombre, teléfono y dirección. La base con conexión telefónica y detector del número de llamada permitía mantener un control sobre los llamados. Los pedidos eran distribuidos por una red de siete vehículos que recorrían la ciudad, de lunes a viernes, entre las 11.00 y 17.00 horas. Como cualquier producto, la marihuana se entregaba en bolsitas confeccionadas en tela de jean y con la leyenda “Charly” –nombre del jefe de la organización un narcotraficante conocido como el “Turco Charly”- conteniendo 20 gramos de droga a un precio de 20 dólares la bolsita de la variedad Pino y 27 dólares la variedad Scam.[xxvii]  

Otros autores, consideran que la mafia constituye una suerte de Estado dentro del Estado.

Los analistas que ven a la mafia como una especie de Estado, señalan que la especialidad básica de las organizaciones delictivas consiste en imponer las leyes en determinados territorios -ya sean estos geográficos u operativos- para poder reclamar un pago. Es decir, cobrar una suerte de impuesto extorsivamente y establecer sus propias reglas para los negocios tanto legales como ilegales. Un claro ejemplo de este comportamiento fue el impuesto que el jefe mafioso Marcio Amaro de Oliveira cobró al cantante Michael Jackson para permitirle grabar un video en la favela carioca de “Doña Marta”.

Claro está que con el fin de imponer esas reglas -es decir, su propio ordenamiento jurídico- los grupos criminales, al igual que los gobiernos, comienzan por asegurarse el monopolio del uso de la fuerza. En las favelas cariocas los narcotraficantes ocupan los espacios que la asistencia social, que el gobierno federal, estatal y comunal, han abandonado. Incluso invierten parte de sus fabulosas ganancias construyendo canchas polideportivas, adquiriendo y distribuyendo medicamentos, velando por la seguridad de los favelados y, por supuesto, impartiendo su justicia brutal y despiadada.[xxviii]

Han pasado los tiempos en que la mafia siciliana se oponía a la actividad de los partidos de izquierda –socialistas, anarquistas y comunistas en Italia.[xxix] Hoy el crimen organizado está dispuesto a pagar “impuestos” para poder desarrollar sus actividades sin ser molestado. Para los mafiosos globales es lo mismo pagar a funcionarios gubernamentales que a líderes guerrilleros. Mientras que los grupos terroristas, al perder el apoyo financiero y político que recibían del antiguo Bloque Socialista, han encontrado en el narcotráfico, los secuestros extorsivos y el cobro de “impuestos revolucionarios” a las empresas extractivas transnacionales una fuente alternativa de recursos que les ha permitido la supervivencia y el crecimiento político.

En conclusión, podemos decir que las organizaciones del crimen organizado transnacional se comportan como estados en la medida que el estado de derecho se retira de ciertas áreas o de ciertos territorios.

En realidad, las dos interpretaciones del fenómeno mafioso tienen sus propias limitaciones. Por empezar, las organizaciones mafiosas combinan siempre su actividad en los mercados ilegales con operaciones en los mercados legales. Así, por ejemplo, la mafia siciliana se ha especializado en obtener la adjudicación de contratos que derivan de proyectos financiados con fondos de la Unión Europea y la yakuza japonesa se dedica a las inversiones inmobiliarias.

Tampoco los grupos mafiosos pueden siempre asegurarse, al estilo de un gobierno centralizado, el monopolio absoluto de la fuerza en los territorios en que operan. En este sentido los grupos criminales, al igual que los estados, sufren los efectos desestabilizadores de verdaderos “golpes de Estado” intragrupos y de “guerras” intergrupales.

Habida cuenta de la complejidad y amplitud de las actividades de la delincuencia organizada, no debe sorprender que una sola interpretación resulte insuficiente para explicar todas las situaciones y circunstancias que abarca este fenómeno.

Es así que la mayoría de los estudiosos del accionar criminal se valen, con buen resultado, tanto del ejemplo de la mafia como empresa, como de la mafia como forma de Estado para ilustrar no sólo sobre los incentivos e impedimentos que afrontan en su accionar las organizaciones criminales sino también para recomendar cuáles son los mejores procedimientos para contrarrestarlas.

La analogía de la mafia como una empresa resulta especialmente útil para analizar las estructuras internas de los grupos mafiosos, y también su accionar dentro de ciertos “mercados”. Si una organización criminal penetra en un mercado de fácil acceso y en el que las economías de escala son grandes -como las redes de prostitución-, es probable que a corto plazo se enfrente a la competencia de otros grupos mafiosos.

Una manera de reducir al mínimo el riesgo de la competencia -y conservar el control monopólico de dicho mercado- podría consistir en invertir en armas y “soldados” -pistoleros- y en “protección política” a los efectos de “controlar” los intentos de penetración de eventuales competidores en “su mercado” o territorio.

En forma similar se comportan las empresas legales cuando invierten en investigación y desarrollo o publicidad. También están protegiendo su control del mercado tratando de evitar el ingreso de otras firmas competidoras.

Por otro lado, ciertas actividades ilegales, como el lavado de dinero o el narcotráfico, son más lucrativas en una escala mayor. Es decir, se benefician a partir de la economía de escala.

Pero las firmas ilegales afrontan una limitación respecto de su crecimiento, algo que no les ocurre a las compañías legítimamente establecidas. Puesto que no pueden depender de la convalidación externa de los acuerdos. Los grupos mafiosos no pueden recurrir a la policía si uno de sus miembros viola un pacto. En este sentido, son iguales a los estados, con respecto al incumplimiento de tratados internacionales. Por lo tanto, el agrandarse demasiado puede ser perjudicial para ciertos grupos. La firma ilegal debe imponer sus propios acuerdos. Cuanto más grande se vuelva, tanto mayores serán los costos para imponerlos.

Los grupos mafiosos pueden también multiplicar las ganancias por medio de acuerdos de sociedad entre sí, como en el caso de un convenio industrial.

Pensar en la mafia organizada como firmas multiplicadoras de las ganancias puede ayudar a clarificar la mejor estrategia de disuasión para los gobiernos.

Pero, la analogía entre la mafia y las empresas no puede por si sola explicar el desarrollo de la “mafia global”. Por ello debe apelarse a otro tipo de interpretaciones. En los bastiones del crimen organizado, como en Rusia, las principales actividades del Estado parecen haber sido usurpadas. Con un poder de coerción casi monopólico, la mafia proporciona una estructura relativamente estable dentro de la cual se desarrollan actividades tanto legales como ilegales.

Sus miembros garantizan un imperio de la ley -o algo muy similar- y un sistema para resolver controversias, y se convierten en distribuidores del dispendio gubernamental. A cambio garantizan un apoyo financiero a los políticos solidarios.[xxx]

En síntesis, podría decirse que el actual auge de la mafia global corresponde a la descripción que, en 1975, consignaba la Gran Enciclopedia Soviética de 1975, al decir que “El crimen constituye la característica de las sociedades basada en la propiedad privada, la explotación y la desigualdad social”.







[i] LARA, Juan: “Gali: el crimen organizado aprovecha la debilidad de los estados”. Cable de agencia EFE, del 21 de noviembre de 1994.
[ii] VERVILLE, Elizabeth: “Estados Unidos se une a la Convención Mundial Contra el Crimen Organizado Transnacional”. Artículo publicado en “Cuestiones Mundiales” Periódico Electrónico del Departamento de Estado de Estados Unidos. Agosto de 2001, Vol. 6, Nº 2. p.8
[iii] PORTEOUS, Samuel: “La amenaza del crimen transnacional: una perspectiva de inteligencia”. Traducción de la Escuela Nacional de Inteligencia. Bs. As. 1999. Archivo del autor.
[iv] RESA NESTARES, Carlos: “Crimen organizado transnacional: definición causas y consecuencias”. Universidad Autónoma de Madrid. Investigación publicada en http://www.uam.es/personal_pdi/economicas/cresa/text11.html Pág. 7.
[v] [v] RESA NESTARES, Carlos: “Crimen organizado transnacional: definición causas y consecuencias”. Universidad Autónoma de Madrid. Investigación publicada en http://www.uam.es/personal_pdi/economicas/cresa/text11.html. Pág. 7.
[vi] DUARTE, Roberto Eleuterio: “La globalización y el riesgo del crimen organizado transnacional”. Ponencia publicada en http://www.enee.ser2000.org.ar/penenciasiv/duarte.htm Pág. 5.
[vii] DUARTE, Roberto Eleuterio: Op. cit. Pág. Pág. 5.
[viii] RESA NESTARES, Carlos: “Crimen organizado transnacional: definición causas y consecuencias”. Universidad Autónoma de Madrid. Investigación publicada en http://www.uam.es/personal_pdi/economicas/cresa/text11.html
[ix] SANDOVAL, Mario: “Impactos de los conflictos de baja intensidad y las amenazas no militares en la seguridad internacional del año 2000. Aspectos actuales y perspectivas”. Disertación presentada en el marco del “Seminario Seguridad Internacional y Conflictos de Baja Intensidad”, realizado por el ISCO el 24 de junio de 1999. Publicado en http://www.ba.ucsa.edu.ar/isco/doc/Se4.htm Pág. 3.
[x] NUNZI, Alfredo: “The elaboration of the United Nations convention against Transnational Organized Crime”, presentado por ISISC en el XVI Congreso Internacional de Derecho Penal, Budapest, Hungría, septiembre de 1999. Citado en LLERENA, Patricia Marcela: “La criminalidad organizada transacional y finanzas”. Reforma Legal y Justicia y Control de la Corrupción en América Latina y el Caribe. Programa de educación para Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Perú. Del 23 de mayo al 3 de julio de 2002.
[xi] MIRANDA, Juan: “Crimen transnacional organizado, globalización y comercio sexual: aproximaciones preliminares”. Monografía publicada en http://www.monografias.com/trabajos7/crimen/crimen.shtml. Pág. 2.
[xii] FAUS, Joan: “Los sobrinos de Maduro detenidos en EE. UU. Admiten integrar una red de narcotráfico”. Artículo publicado en el diario El País, Madrid 25/7/2012
[xiii] RABAGO, Joaquín y Attila NAHY: “Mafias rusas, chinas y otras se dedican al tráfico de emigrantes”. Cable de la Agencia EFE, del 25 de junio de 1995.
[xiv] AMBITO FINANCIERO: Bs. As. 22/2/1996. P.6.
[xv] DIARIO INFOBAE: “El negocio de la Argentina trucha”, Artículo publicado en Bs. As. el 12/02/05 en http://www.infobae.com/nota/nota_imprimir.php?Idx=1666797
[xvi] HRISTY, Bryan: “Devoción marfil”. Artículo publicado en la revista National Geographic en español, Vol. 31, N| 4, Ocubre de 2012. Ps. 2 a 34.
[xvii] LA NACIÓN: “Miles de elefantes abatidos por el comercio de marfil”. Artículo publicado en http://www.lanacion.com.ar Bs. As. 15/03/05.
[xviii] ARTHUR, Charles: diario Ámbiyo Financiero, Bs. As. 26/11/1997.
[xix] DIARIO CLARÍN: “Cae una banda de la Cosa Nostra que traficaba uranio”. Bs. As. 21/3/98, p. 40.
[xx] ELLIOT, Michael, Douglas WALLER y otros: “Mafia global”, artículo de tapa de Newsweek, del 13 de diciembre de 1993. p. 12
[xxi] ELLIOT, Michael, Douglas Waller y otros: op. cit. p. 13
[xxii] WILLIAMS, Phil: “Crimen organizado y crimen cibernético: sinergias, tendencias y respuestas”. Artículo publicado en “Cuestiones Mundiales”, periódico electrónico del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Agosto de 2001. Vol. 6. Nº 2, p. 23.
[xxiii] DEPARTAMENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA: “Estrategia nacional para el control de drogas”, Washington. Febrero de 1991. P. 8
[xxiv] ARLACCHI, Pino: “Las naciones forjan alianzas para detener el crimen organizado”. Artículo publicado “Cuestiones Mundiales”, periódico electrónico del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Agosto de 2001, Vol. 6, Nº 2. p. 28
[xxv] ARLACCHI, Pino: ob. cit. p. 29
[xxvi] VARIEDADES DE MARIHUANA: La variedad Pino es de origen asiático y se cultivan en el sur de la Argentina. La planta es más pequeña que la normal, pero más potente. La variedad Scam surge de una mezcla de plantas colombianas y peruanas que fue desarrollada en Holanda en la década de los años 80.
[xxvii] SAGASTI, Ramiro: “Cayó una banda que recibía pedios telefónicos y vendía droga a domicilio”. Artículo publicado en http://www.lanacion.com.ar Bs. As. 7 de agosto de 2004. ps. 1 a 4.
[xxviii] PROVINCIA DE MISIONES: “Anuario narcotráfico 2003”. Informe publicado en http://www.igeo.ufrj.br/fronteiras/anuario2003/incautaciones_de_cocaina.htm
[xxix] MARINO, Giuseppe Carlo: “Historia de la mafia. Un poder en las sombras”. Ed. Vergara. Bs. As. 2002. p. 101
[xxx] LA NACIÓN: reproducción de un artículo de “The Economist”, con el título de “La mafia estudiada por economistas”. Traducción de L. H. Pressenda. Bs. As. 11 de febrero de 1996.