domingo, 25 de septiembre de 2016

KGB: EL REGRESO DE LOS QUE NUNCA SE FUERON


  

Vladimir Putin se dispone reformar a la comunidad de inteligencia de su país para adaptarla a las nuevas responsabilidades y desafíos en materia de seguridad que enfrenta Rusia.


UNA LARGA TRADICIÓN EN EL ESPIONAJE

Rusia es, posiblemente, uno de los países con mayor tradición en materia de inteligencia. En este campo sólo es superada por Israel. Los espías israelíes remontan sus orígenes a los tiempos bíblicos. Se basan para ello en el siguiente pasaje de la Biblia: “Y Jehová habló a Moisés diciendo: envía tu hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno un elegido entre ellos.” (Números 13:1-2).

Es así como los agentes del Mossad (y de otros servicios de inteligencia israelíes) se consideran “elegidos” entre los de su pueblo.

Los espías rusos son algo modestos y remiten sus orígenes a la Oprichinina, la policía secreta creada, en 1565, por el primer Gran Duque de Moscovia coronado Zar, Iván, El Terrible.

Los oprichniki eran un cuerpo de caballería formado por seis mil jinetes vestidos de negro y montados a caballos negros que llevaban en sus cabalgaduras los emblemas de una cabeza de perro y una escoba, simbolizando su misión de olfatear y barrer la traición.

Aunque fueron disueltos en 1572, los oprichniki quedaron registrados en la historia rusa por su ferocidad y la crueldad con que trataban a los sospechosos. Al punto tal que, aún hoy, los rusos emplean la palabra “oprichniki” como sinónimo de represor.

Un siglo más tarde, otro zar, Pedro I, El Grande, (1672 – 1725), también creó una agencia de inteligencia la Preobrazhenski Pribaz para perseguir a quienes osaban criticar al monarca.

En 1826, el zar Nicolás I (1796 – 1855) transformó la Tercera Sección de su Cancillería en policía política para combatir las ideas republicanas, liberales y socialistas que llegaban desde Europa infectando a los intelectuales rusos.

En 1881, la “Tercera Sección” se transformó en la temida Ojrana, la policía secreta zarista que perseguía a los revolucionarios rusos. Pese a su gran red de agentes e informantes, la Ojrana no pudo evitar que un anarquista armado con una tosca bomba de ácido asesinara al zar Alejandro II.

La Ojrana contaba con una “Agencia Extranjera” (Zagranichnaia Agentura) encargada de operaciones en el extranjero, especialmente del control de los emigrados rusos de ideas revolucionarias.

Precisamente, el residente en Paris de la Ojrana, Piotr Rachkovski, un verdadero maestro en el manejo de agentes provocadores y en la falsificación de documentos, fue el responsable del más importante “libelo de sangre”: Los protocolos de los sabios de Sión que ha inspirado durante décadas al antisemitismo.

NACEN LOS CHEKISTAS

Con el triunfo de la Revolución de Octubre los bolcheviques, luego de suprimir a la Ojrana y fusilar a sus agentes, crearon su propio organismo de inteligencia: El Comité Extraordinario de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución y el Sabotaje, más conocido como “Cheka” (una de las varias abreviaturas de Vsrossíiskaia Cherezuychainaia Komissia po Borbe s Kontrevoliutsiei i Sabotazhem), fundada el 20 de diciembre de 1917.

El primer y único jefe de la Cheka fue el revolucionario polaco Félix Edmundovich Dzerzhinski, conocido como “El Félix de Hierro” por la energía demostrada en combatir a los espías y contrarrevolucioanrios.

Fue Dzerzhinski quien eligió el edificio de la oficina central de la Compañía Aseguradora de Rusia, en la plaza de la Lubyanka como sede de la inteligencia soviética.

Los oficiales de inteligencia rusos, aún hoy, suelen denominarse afectivamente unos a otros como “chekistas”.

Entre 1922 y 1954, el organismo central de inteligencia de la URSS cambió nueve veces de denominación y en algunos casos de dependencia dentro de la estructura orgánica del estado soviético, sin que sus misiones, funcionamiento y métodos se modificaran sustancialmente.

En marzo de 1954, se creó el Comité de Seguridad del Estado, conocido por la sigla en ruso de KGB (Komitet Gosudarstvennoi Bezopanosti) cuyo primer jefe fue Iván Alexándrovich Serov.

Durante los años de la Guerra Fría, el KGB creció en funciones, personal, medios materiales e influencia política. Pero, a mediados de la década de los ochenta, con las políticas de glasnot y perestroika implementadas por el entonces secretario general del PCUS, Mijail Gorbachov, comenzaron los problemas para la inteligencia rusa.

En 1991, la URSS se debatía en una profunda crisis social, económica y política que alentó el separatismo de algunas repúblicas soviéticas. Para frenarlo, Gorbachov intentó reestructurar a la URSS bajo la forma de un Estado menos centralizado.

El 20 de agosto de 1991, debía firmarse un nuevo Tratado de la Unión, que debía convertir a la URSS en una federación de repúblicas independientes con un presidente común con competencias en política exterior y defensa.

El 19 de agosto de 1991, el vicepresidente de Gorbachov, Guennadi Yanáyev, el primer ministro Valentín Pávlov, el ministro de defensa Dmitri Yázov, el jefe del KGB Vladimir Kryuchkov y otros altos funcionarios dieron un golpe de Estado para evitar la firma, formando para ello un “Comité Estatal de Emergencia”. Pusieron a Gorbachov (en ese entonces de vacaciones en Forós) bajo arresto domiciliario. Pero la reacción popular, dirigida por el presidente de la Federación de Rusia, Boris Nicolaievich Yeltsin, abortó la intentona golpista.

EL FIN DEL KGB

Con el fracaso del golpe de Estado, la URSS se disolvió en quince repúblicas independientes, la Federación de Rusia por ser la más grande e importante se convirtió en la heredera de la URSS.

Tras el desmembramiento de la Unión Soviética, todas las estructuras administrativas y burocráticas del antiguo estado sufrieron una profunda modificación, en especial el KGB a quién la opinión pública condenaba por su participación destacada en el fracasado putsch. Los distintos “directorios principales” que la componían pasaron a convertirse en agencias de inteligencia independientes.

El Primer Directorio Principal, responsable de la inteligencia exterior, pasó a denominarse Servicio de Inteligencia Exterior –SVR- (Sluzhba Vneshney Razvedki).

El Segundo Directorio Principal se transformó en Servicio Federal de Seguridad –FSB- (Federalnaya Sluzhba Bezopasnosti) encargado de la inteligencia interior y la contrainteligencia.

El Octavo Directorio Principal (encargado de comunicaciones y criptografía) y el Decimosexto Directorio (responsable de comunicaciones, interceptaciones y sigint) pasaron a ser primero el “Comité Gubernamental para las Comunicaciones” y luego se convirtió en la “Agencia Federal Gubernamental de Comunicaciones e Inteligencia –FAPSI- (Federalnaya Agenstvo Pravitelstvennoy Svayazi i Informatsii).

El Décimoquinto Directorio (encargado de la seguridad de las instalciones gubernamentales) pasó a denominarse Dirección Principal de Seguridad –GUO- encargado a la protección de personalidades del gobierno.

Las Tropas de Fronteras del KGB se convirtieron en un Servicio de Tropas de Frontera como organismo independiente.

En tanto que, la Dirección de Inteligencia Militar, -GRU-, (Glavnoye Razvedyvatelnoye Upravienie), con la creación del ministerio de Defensa se convirtió en el principal Servicio de Inteligencia Militar de Rusia.

Más tarde, en el año 2000, con la llegada de Vladimir Putin al poder, se reformularon los objetivos estratégicos de Rusia a largo plazo, reforzándose las aspiraciones rusas de convertirse en una potencia global. No sólo una potencia regional en Europa Oriental, sino un verdadero actor internacional con capacidad de proyectar su poder en cualquier escenario.

En sintonía con estos objetivos, el 9 de septiembre de 2000 se estableció la “Doctrina de Información de Seguridad”, como complemento de la Estrategia de Seguridad Nacional y la Doctrina Naval que definió las funciones del poder naval ruso hasta el 2020.

Como parte de ese proceso, el Servicio de Fronteras pasó a ser parte del FSB y el FAPSI se disolvió pasando sus funciones y personal a distribuirse entre el FSB y el Servicio Federal de Protección –FSO- (Federalnaya Sluzhba Okhrani) además se crearon el Servicio Presidencial de Seguridad –PSB- (Prezidentskaya Sluzhba Bezopasnosti), el Servicio Federal de Fronteras –FPS- (Federalnaya Pogranichnaya Sluzhba).

La producción de inteligencia proveniente de los distintos servicios es coordinada, gestionada y protegida por la Comisión Técnica de Estado –GTK- (Gosudarstvenaya Teknicheskaya Komissiya).

NUEVA REALIDADES Y NUEVAS NECESIDADES

La reestructuración de la comunidad de inteligencia rusa constituye una necesidad. La propia dinámica de la política interna y los nuevos escenarios de conflicto en que se encuentran involucradas las tropas rusas: Ucrania, Crimea y especialmente en Siria demandan redimensionar el esfuerzo de inteligencia y rejuvenecer las estructuras.

Por lo tanto, no puede sorprender que Putin reconstruya una estructura unificada para dirigir y coordinar las actividades de recolección de información, producción de inteligencia y contrainteligencia para el nuevo rol que aspira a asumir Rusia a corto plazo.

No obstante, cualquiera sea la nueva estructura que asuman los organismos de inteligencia rusos, la tradición de la oprichinina, la Cheka y el KGB estarán siempre presentes en el accionar de los agentes rusos en todo el mundo.