martes, 12 de julio de 2016

LA DECADENCIA DEL FRENTE POLISARIO


La designación de un dirigente buscado por la justicia española como secretario general del Frente Polisario acelera el aislamiento internacional y la decadencia del grupo separatista 

UNA NOTICIA CONFIRMADA
La previsible designación del cuestionado Brahim Ghali como Secretario General del Frente Polisario es un claro indicio de que esta organización separatista ha iniciado un proceso irreversible de decadencia.
El lector recordará que, en junio pasado, al conocerse la muerte del secretario vitalicio de este grupo, el stalinista Mohamed Abdelaziz, anticipamos que Argelia impondría a su hombre, Brahim Ghali como sucesor. Ha sí lo ha hecho.
Nuestra anticipación fue certera. Poco le importó a Argelia que el nuevo secretario general sea una figura seriamente cuestionada, tanto fuera como dentro de la organización separatista. En Argel sólo interesa que el nuevo líder separatista acepte sus directivas sin realizar objeciones.
LOS CRÍMENES PENDIENTES
Sobre Brahim Ghali pesan imputaciones de todo tipo. Ha sido procesado por terrorismo, serias transgresiones a los derechos humanos e incluso por la violación a una joven saharaui. Ésta fue ultrajada por Ghali cuando intentaba obtener un permiso para dejar transitoriamente los campamentos argelinos respondiendo a la invitación cursada a ella por una ONG italiana.
Por eta última acusación, Brahim Ghali tiene pendiente un pedido de captura por parte de la justicia española que restringe notablemente sus actividades fuera de Argelia.
UN LIDERAZGO CUESTIONADO
Con casi setenta años de edad, Brahim Ghali, es parte de un liderazgo Polisario cada vez más gerontocrático. Los jóvenes revolucionarios de los setenta se han transformado, con el paso de los años, en un conjunto de ancianos aburguesados, atrincherados en sus privilegios y solo interesados en disfrutar del dinero que han acumulado robado la ayuda humanitaria enviada a su pueblo.
Este liderazgo, disciplinado a través de tiempo por Argelia, se ha anquilosado en un rancio discurso ideológico que sólo despierta algunas simpatías en Cuba, Venezuela o los trasnochados españoles de Podemos.
Pero, las nuevas generaciones de marroquíes, obligados a vivir en los campos de Tinduf, son impermeables a este discurso.
Para esos jóvenes, la ideología pasa a un segundo plano cuando su realidad transcurre en la miseria más absoluta de la hamada argelina sin ninguna esperanza de que su situación mejore.
UN LARGO CAMINO DE DERROTAS
En verdad. ¿Qué puede mostrar, como un avance o un logro, el Frente Polisario después de unos cuarenta años de confrontación con Marruecos? ¡Nada! ¡Absolutamente nada! No ha logrado conquistar ni un metro del Sáhara marroquí. También fracasó en sus intentos de obtener apoyo internacional para su causa.
Hasta las Naciones Unidas no han encontrado una solución aceptable al conflicto en el Sáhara. La única propuesta realista ha sido “La Iniciativa para la Negociación Autonomía en la Región del Sáhara”. Ha sido presentada por Marruecos, en abril de 2007, y desde entonces el Polisario se niega siquiera a discutirlo.
PERDIDA DE APOYOS INTERNACIONALES
Incluso los intentos del Polisario de obtener reconocimiento internacional, para la inexistente República Árabe Saharaui Democrática (RASD), han sido otro notorio fracaso.
Los pocos países que en algún momento reconocieron a ese seudo estado están cambiando gradualmente de posición. Hace un par de años fue Paraguay, recientemente hizo otro tanto Zambia, que rompió con los separatistas para reforzar sus vínculos con Marruecos. Es un claro ejemplo de que la RASD no convence a nadie.
Otra clara evidencia de la pérdida creciente de apoyos internacionales que sufre el Frente Polisario se evidenció al momento de la muerte de Mohamed Abdelaziz. Ningún jefe de Estado –ni siquiera de África- asistió al sepelio y la única representación diplomática fue de embajadores acreditados en Argel, sobre quienes la cancillería argelina ejerció presiones para obtener su concurrencia.
En este desfavorable panorama internacional, la designación de un hombre requerido por la justicia bajo la acusación de crímenes comunes, Brahim Ghali sin duda aumentará la decadencia y el aislamiento del Frente Polisario.

Esta organización debe desaparecer para que todos los marroquíes retornen a su hogar nacional y vivan en paz y armonía en el Sáhara.