martes, 3 de mayo de 2016

UN NUEVO MANDATO PARA LA MINURSO


Finalmente, el pasado viernes el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha prorrogado por otro año a la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental -MINURSO- que desde 1991 controla la vigencia del alto el fuego entre las fuerzas armadas del Reino de Marruecos y las milicias del Frente Polisario en la frontera marroquí – argelina.
En esta forma los miembros del Consejo de Seguridad han tomado distancia del enfrentamiento existente entre el Secretario General, Ban Ki-moon y el gobierno de Marruecos.
El enfrentamiento surgió en el mes de marzo pasado cuando Ban Ki-moon aprovecho una visita a la región para realizar gestos improcedentes que rompían la tradicional imparcialidad que debe guardar un funcionario diplomático internacional de esa jerarquía.
El Reino de Marruecos no permitió el agravio y reaccionó duramente. En un primer momento, se temió incluso que el rey Mohamed VI ordenara el retiro de la MINURSO y del personal de las fuerzas armadas marroquíes que cumplen un papel esencial en las misiones de paz que la ONU lleva a cabo en África.
Afortunadamente la sangre no llegó al río. Los ánimos se calmaron aunque la cancillería marroquí dejó claramente establecido que no olvidaba la inconducta del Secretario Ban Ki-moon aunque diferenciaba claramente entre este funcionario y la Organización de Naciones Unidas con la cual no mantenía diferendo alguno.
En este ambiente poblado de tensiones se arribó al momento de renovación anual del mandato de la MINURSO. Por la Resolución Nº 2285, aprobada por la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad con tres abstenciones y dos votos en contra, la instancia ejecutiva de la ONU, “toma nota de la propuesta presentada por Marruecos, el 11 de abril de 2007, al Secretario General, y los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos para hacer avanzar el proceso hacia una solución del conflicto”.
El Consejo de Seguridad hace hincapié en la importancia de un compromiso de las partes para continuar el proceso de negociación a través de las conversaciones patrocinadas por las Naciones Unidas.
En esta resolución, el Consejo de Seguridad “reitera su llamamiento a las partes y los Estados vecinos a cooperar más plenamente con las Naciones Unidas y uno con otros y de consolidar su compromiso para poner fin a la actual situación de estancamiento y avanzar hacia una solución política.”
El órgano ejecutivo de las Naciones Unidas ha insistido, además, sobre la necesidad de un registro de las poblaciones en los campamentos de Tinduf, en el suroeste de Argelia, y alentar “los esfuerzos a este respecto”.
Este texto indica que el Consejo de Seguridad privilegió la estabilidad de la región saharo – saheliana ante las maniobras llevadas a cabo por el Secretario General y el lobby pro Polisario intentando cambiar el mandato de la Minurso para llevarla a realizar misiones no convenidas y cumplir acciones ajenas a su creación.
Por último, la resolución del Consejo de Seguridad destacó los logros alcanzados por Marruecos en materia de derechos humanos, especialmente, a través del Consejo Marroquí de Derechos Humanos y sus delegaciones en Laayún y Dajla, así como la adopción por parte del reino magrebí del Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Redactada en estos términos la Resolución, garantiza la continuidad de la MINURSO en el Sáhara y la estabilidad de la región.
La Resolución del Consejo de Seguridad aprobada en estos términos constituye una clara victoria de la diplomacia marroquí que logró el apoyo decisivo de otros estados árabes y europeos que abalaron su posición frente a las maniobras de Ban Ki-moon y preservaron el statu quo.
También es una clara señal del peso cada vez mayor que adquiere Marruecos en la política internacional. No sólo es la nación con mejores indicadores de gobernabilidad y crecimiento económico de la región, sino que el rey Mohamed VI es el estadista africano de mayor con mayor influencia política y religiosa en el continente.
Ahora bien, después de cuarenta años desde el inicio del Conflicto del Sáhara y de 25 años de funcionamiento de la MINURSO sin que se hayan registrado avances significativos parece haber llegado el momento de introducir cambios en el esquema para alcanzar resultados distintos.

Esos cambios pasan, sin lugar a duda, por la implementación de la “Iniciativa para la Negociación de un Estatuto de Autonomía para la Región del Sáhara”, que Marruecos impulsa desde 2007 y que ha recibido el apoyo de importantes actores internacionales. Este es el único camino realista y eficaz para resolver el Conflicto del Sáhara, las Naciones Unidas cuentan con él desde hace tiempo solo deben aplicarlo si realmente quieren poner fin al diferendo, proteger los derechos humanos de la población involucrada y efectivamente impulsar el desarrollo de los Estados de la Unión del Magreb Árabe.