martes, 17 de mayo de 2016

¿QUÉ HACER CON DONALD TRUMP?


 LA CONSOLIDACIÓN DE DONALD TRUMP COMO CANDIDATO REPUBLICANO Y SU AUMENTO EN LAS ENCUESTAS COLOCAN AL MUNDO FRENTE A LA POSIBILIDAD DE QUE SEA EL NUEVO PRESIDENTE ESTADOUNIDENSE.

EL CANDIDATO INESPERADO
El mundo observa con sorpresa el fenómeno Trump. Parece insólito que la primera potencia mundial, una sociedad que ha hecho de la defensa de la libertad su principal estandarte pueda terminar eligiendo como presidente a un político de las características de Donald Trump.
Este exitoso desarrollador inmobiliario de Manhattan, contra todos los pronósticos, casi ha logrado la candidatura presidencial del Partido Republicano con un discurso antisistema, xenófobo, racista, misógino y marcadamente populista.
Quizá deberíamos preguntarnos porque un pueblo educado, creativo y multirracial como el estadounidense -o al menos una parte significativa de él- se siente inclinado a elegir como presidente a un hombre que ostenta el perfil del magnate inmobiliario.
Donald Trump carece totalmente de experiencia en la gestión pública o en la política práctica de su país como no sea en calidad de financista. En el pasado Trump se caracterizó por apoyar económicamente a diversos candidatos, en especial al matrimonio Clinton. Pero no intervino directamente en política ni compitió electoralmente.
Como empresario ha tenido notables éxitos pero también algunos dolorosos traspiés. En 1991, algunas malas decisiones llevaron a sus empresas a la quiebra comercial y lo pusieron a él al borde de la quiebra personal. Tardó una década, pero se repuso del golpe.
Es imposible tratar de interpretar la personalidad de Donald Trump sin caer en la tentación de compararlo con el italiano Silvio Berlusconi. Ambos nacieron ricos y son empresarios que ven a política como una suerte de natural expansión de sus negocios, carecen de una sólida formación ideológica o política, no tienen ningún pudor frente al ridículo y su gran debilidad son las mujeres muy jóvenes y bonitas a las que suelen coleccionar.
En lo carismático y demagógico, algunos estadounidenses no pueden dejar de verlo, con preocupación, como una versión americana de Hugo Chávez, con quien comparte la incoherencia de sus discursos y la incontenible verborragia.
¿QUÉ DICEN LAS ENCUESTAS?
Pero, lo cierto es que cuanto más ha atacado la prensa, el establishment y aún algunos líderes internacionales más ha crecido en las primarias y ahora en las encuestas.
Algunos analistas estadounidenses han insistido con que la candidatura de Trump por el Partido Demócrata es la mejor garantía del triunfo de su rival demócrata Hillary Clinton. Pero lo cierto es que las encuestas dicen otra cosa.
Una encuesta reciente de Reuters desconcertó a todos posicionando al millonario de Nueva York a un punto de Hillary, ex senadora por Nueva York, cuando las encuestas venían favoreciendo a la ex secretaria de Estado por más de diez puntos.
Otras dos encuestas, una llevada a cabo por Quinnipiac University en los “swing states” o “estados swing” – es decir, los que suelen oscilar entre republicanos y demócratas de elección en elección-, y otra a nivel nacional por Public Policy Polling (PPP), una empresa con tendencia de izquierda, muestran a Trump y a Hillary muy cerca, peleando cabeza a cabeza en la elección general.
La de PPP muestra a Clinton por encima de Trump por tan solo cuatro puntos, 42% a 38%, mientras que la de Quinnipiac los encontró empatando en Florida, Pensilvania y Ohio. Sin embargo, el promedio de todas las encuestas que difunde RealClearPolitics, todavía posiciona a Hillary por encima del magante por casi seis puntos.
Trump, con su propuesta de “hacer a América grande otra vez”, parece provocar un corte transversal en el electorado americano cosechando apoyos tanto de los republicanos como de importantes sectores del voto demócrata, aunque seguramente no entre el electorado latino o afroamericano.
No obstante, nada está determinado y aún faltan seis meses para la votación y la verdadera campaña presidencial todavía no ha comenzado.

¿Y SI GANA TRUMP?

Sin embargo, aquellos que pretenden frenar la posibilidad de que Donald Trump se convierta en el nuevo presidente de los Estados Unidos quizá deberían comenzar por no atacarlo ni intentar ridiculizarlo se ha demostrado que esto solo lo fortalece frente al electorado. Ignorar sus sandeces y errores podría resultar una mejor estrategia.
Luego deberíamos analizar cuáles son las políticas que realmente pretende llevar a cabo como presidente, quienes son los asesores que efectivamente escucha y a quienes podría convocar como funcionarios si finalmente resulta electo presidente.
Sería una buena forma de estar preparados para lo peor.
Por último, deberían prepararse para que finalmente Donald Trump sea el próximo presidente del país más poderoso del planeta y en capacidad de tomar decisiones que afectaran a toda la humanidad.
Si ese día llega, deben tener siempre presente que cualquier ataque al presidente Trump será visto como un ataque al pueblo estadounidense.
Los americanos son muy cuidadosos de la institución presidencial y no siempre distinguen entre la persona y el cargo ni entre el presidente y la Nación.
Los estadistas extranjeros especialmente deberán ser muy prudentes en esta campaña presidencial de los Estados Unidos, con uno de los dos candidatos deberán sentarse a negociar en 2017 y posiblemente no sea el que más les agrade.