martes, 31 de mayo de 2016

EL SEPARATISMO EN EL SÁHARA PIERDE A SU LÍDER HISTÓRICO


UN LÍDER HISTÓRICO
Mohamed Abdelaziz, el líder separatista marroquí que condujo férreamente al Frente Polisario, falleció el día de hoy a los 68 años, después de padecer durante años un cáncer de pulmón.
Abdelaziz, había nacido en la ciudad de Marrakech en 1947. Era hijo de un suboficial del Ejército Real que hoy aún vive y disfruta de su retiro viviendo tranquilamente en Marruecos.
Creció en Marruecos durante los años del Protectorado francés. Abandono su hogar natal en Marrakech para trasladarse a Rabat y cursar estudios en la Universidad Mohamed V.
Fue precisamente en sus años de estudiante universitario que adhirió al marxismo. Eran los tiempos de la Guerra Fría en que los jóvenes solían sucumbir ante los cantos de sirena de la Revolución que llegaban desde la vecina Argelia y en especial de la Libia que comandaba el coronel Muhammad Gadaffi.
Fue por entonces que el joven Abdelaziz descubrió que era saharaui, aunque hasta ese momento nunca había pisado el Sáhara y a diferencia de los verdaderos pobladores de esa zona era francófono y no hispanohablante.
De todas formas, tomo parte en la creación del Frente Polisario en 1973 y desde un comienzo formó parte del Buró Político del grupo separatista.
Gracias al apoyo de sus mentores argelinos, en agosto de 1976, durante el tercer congreso del Polisario, se convirtió en Secretario General del grupo separatista enquistándose en la conducción del mismo por cuarenta años, haciéndose reelegir ininterrumpidamente en doce ocasiones. Su última reelección fue en el pasado mes de diciembre, aunque el deterioro de su salud era evidente.
EL STALIN DEL SÁHARA
Abdelaziz fue un líder de corte stalinista que desconfiaba de quienes lo rodeaban y solía mantenerse en el poder realizando frecuentes “purgas” entre sus colaboradores.
Tomaba sus decisiones sin escuchar otra opinión que las directivas que le llegaban desde Argel. Vivía rodeado de una guardia pretoriana y sólo confiaba en la red de delatores y espías que pomposamente calificaba de “servicio de inteligencia” y en una milicia que le era totalmente adicta y que gustaba en denominar “gendarmería”.
Cuando no estaba en viaje por el mundo, vivía en Argel, allí reunía cada seis meses al Politburó del Frente Polisario al solo efecto de cumplir con las formalidades y que este ratificara sus decisiones. Las finanzas del Frente Polisario y su distribución eran un secreto celosamente guardado.
Abdelaziz conducía al grupo separatista con un puño de hierro, quienes evidenciaban el menor cuestionamiento a sus directivas eran apartados o sometidos a “investigaciones de seguridad” que involucraban amenazas y torturas. No era extraño que algunos disidentes debieran afrontar el exilio o incluso pagar con la vida sus rebeldías.
Abdelaziz fue siempre un obstáculo para cualquier solución realista al conflicto del Sáhara.
Siguiendo expresas órdenes de Argelia se negó obstinadamente a siquiera considerar la propuesta de Marruecos de una “Iniciativa para la Negociación de un Estatuto de Autonomía para la Región del Sáhara” presentada en 2007. Esta Iniciativa es la única posibilidad real de encontrar una solución a este Conflicto.
Abdelaziz siempre temió que la solución del Conflicto pusiera fin a sus privilegios, a su estilo rumboso de vida, y significara el fin del Frente Polisario.
UNA SUCESIÓN COMPLICADA
Tras la desaparición de Abdelaziz, el cargo de Secretario General será ocupado interinamente durante cuarenta días por Khatri Addouh, hasta el momento presidente del llamado Consejo Nacional del Frente Polisario.
Los observadores estiman que el futuro Secretario General saldrá del núcleo de dirigentes históricos que participaron de la fundación del Polisario en 1973. Entre ellos el favorito es hoy día Brahim Ghali, antiguo representante en España, hasta su expulsión, y que actualmente se desempeña en esa misma función en Argel.
Otros incluso imaginan el acceso al poder de la viuda de Abdelaziz, la actual ministra de Cultura Jadija Hamedi. Aunque para algunos es poco probable que el liderazgo del Polisario recaiga en una mujer, Jadija controla actualmente la ayuda humanitaria que es una de las fuentes principales de recursos de los separatistas. Además, pertenece al círculo íntimo del poder, es de origen argelino, y diversas fuentes le atribuyen fluidos contactos con la inteligencia de este país.
No obstante, en los últimos años han surgido, cada vez con mayor fuerza, voces disidentes que demandan una mayor democratización de la vida en los campamentos argelinos de Tinduf y el cese de los desmesurados privilegios de que disfrutan los líderes del movimiento. Esto hace prever que la renovación del liderazgo no será todo los pacífica y armónica que sería deseable y puede terminar involucrando fuertes confrontaciones tribales.

Como siempre, la última palabra en este sentido la tendrá el gobierno de Argelia autentica autoridad de los polisarios.