sábado, 14 de mayo de 2016

CUMBRE CHINO - MARROQUÍ: NUEVAS ALIANZAS ESTRATÉGICAS



La reciente visita del Rey Mohamed VI a Beijing marcó un importante cambio en las alianzas internacionales del país magrebí y en el equilibrio estratégico de la región.
EN BÚSQUEDA DE NUEVOS ALIADOS

La mayor potencia del Magreb, el Reino de Marruecos se encuentra en pleno proceso de rediseño de sus alianzas internacionales. Tradicionalmente, sus principales aliados eran potencias occidentales. En especial los Estados Unidos y sus mayores socios comerciales: Francia y España. Mientras que en el mundo árabe sus principales vínculos son con los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo. Esta situación está cambiando rápidamente. Ahora el reino alauí intenta reforzar sus apoyos dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Así, el pasado 20 de abril, en un discurso desde Riad, Mohamed VI reivindicó el derecho de Marruecos a forjar nuevas “alianzas estratégicas” con  las potencias que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad, como Rusia y China y también con los BRICs como India pues “es libre en sus decisiones y no es coto de ningún país.”
Ello se debe a diversos acontecimientos que tuvieron lugar los últimos años. Entre los que cabe consignar el diferendo que Marruecos mantiene con el saliente Secretario General de la ONU, el coreano Ban Ki-moon, después de que el funcionario internacional infiriera un “ultraje al pueblo marroquí” con sus actitudes y declaraciones durante su visita a la región en el pasado mes de marzo.
Además, al enfriamiento de los vínculos con la Comunidad Europea después de que el Tribunal Europeo de Justicia anuló el acuerdo comercial de productos agrícolas y pesqueros, suscripto en 2012, entre los 28 países comunitarios y el reino magrebí, aduciendo que el texto incluía productos provenientes de las provincias marroquíes del Sáhara.
Es por ello que, en la búsqueda de nuevas asociaciones estratégicas, Mohamed VI se traslado, en octubre de 2015, a Nueva Delhi para asistir a la Tercera Cumbre del Foro Marruecos – India donde se suscribieron trascendentes acuerdos bilaterales de cooperación para el comercio y el desarrollo económico.

VISITA A MOSCÚ

En marzo de 2016, Mohamed VI hizo lo propio con Rusia. En una visita de tres días, donde fue recibido por el presidente Vladimir Putin también se suscribieron importantes acuerdos. Como parte de estos acuerdos Rusia se comprometió a vender a Marruecos el primer submarino para la marina real. Se trata de una nave de última generación, de la clase Amur-1650, que destacado en la nueva base naval de Ksar Sghi, situada frente a Gibraltar, permitirá a Marruecos vigilar las aguas del Estrecho desde Cádiz al mar de Alborán y las circundantes al archipiélago canario. Las nuevas capacidades que este navío agrega, Marruecos se perfila como la mayor potencia naval en el frente africano del Atlántico Sur.
Pero, este no fue el único tratado suscripto con Moscú. Otros acuerdos incluyeron ventajosos convenios de cooperación pesquera, energética y de prospección minera. Al mismo tiempo abrieron el importante mercado rusa a las exportaciones de frutas y verduras marroquíes.    
Los acuerdos con Rusia fueron especialmente significativos si se toma en consideración que, tradicionalmente, Rusia ha sido un socio clave y un aliado importante de Argelia, el principal rival regional de Marruecos. Ahora, esta alianza seguramente no será tan sólida.

CUMBRE EN CHINA

Completando su cambio de alianzas, la diplomacia marroquí se dirigió a forjar mayores vínculos con China. La última semana, Mohamed VI viajó a Beijing, en visita de Estado acompañado de una numerosa delegación del más alto nivel, para reunirse con el presidente Xi Jin Ping y al mismo tiempo suscribir numerosos y trascendentes convenios bilaterales.
Las relaciones diplomáticas entre ambos estados se remontan a 1958 y esta es la tercera visita de monarca alauí a China. En 1991, el Rey visitó a la gran nación asiática siendo, por ese entonces, príncipe heredero, años más tarde retornó, esta vez como monarca, y ahora lo hace para inaugurar una nueva alianza estratégica, obtener trascendentes ventajas económicas e inversiones chinas para reforzar el crecimiento de la economía de Marruecos.
Por medio de esta alianza estrategia, ambas partes esperan que los intercambios comerciales, qu en 2015, alcanzaron a los 3.430 millones de dólares, adquieran un nuevo y decisivo impulso.
Marruecos aguarda que la cooperación con China a través de estos nuevos acuerdos se materialice en un desarrollo de su infraestructura, la instalación de líneas férreas de alta velocidad e industrias ecológicas. Además, el Reino aspira recibir una parte sustancial de los más de cien millones de viajeros chinos que anualmente dejan su país para realizar viajes turísticos.
En síntesis, cabe destacar que el mayor dinamismo de la diplomacia marroquí liderada por su Rey responde no sólo al deseo de diversificar y ampliar sus alianzas estratégicas sino al natural crecimiento de la influencia política y económica de Marruecos en África donde el país se perfila como las importante potencia continental y Mohamed VI, en el estadista de mayor peso y prestigio tanto en el contexto africano como entre las naciones árabes.