viernes, 30 de octubre de 2015

ACTIVIDADES TERORISTAS DE ANSAR AL DIN EN ARGENTINA


 
En el día de la fecha ha circulado en los medios informativos y supuesto documento interno de la Dirección de Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad donde se alertaría sobre actos terroristas del grupo salafista “Ansar Dine” franquicia de Al Qaeda en el Magreb Islámico.

Al respecto quiero recordar la caracterización que hiciera de esta organización en mi libro “Geopolítica del Sáhara-Sahel”: Ansar al Din: (Defensores de la Fe) Se trata de un movimiento yihadista salafista creado por Iyad Ag Ghaly, un líder tuareg ifora, del clan de los Irayakanes, también conocido como Abu Al-Fadl.

Nacido en la región de Kidal, en proximidades de la frontera entre Mali y Argelia, es bajo de estatura, con larga barba negra y semblante adusto. Entre los tuaregs se lo considera un erudito y un noble respetado y consultado por la comunidad, que lo apoda el León del Desierto.

Hijo de ganaderos, apasionado por las carreras de camellos en su juventud, Iyad Ag Ghali desarrolló entre otras actividades la de mecánico y empleado administrativo en Libia y Argelia. En 1988 fundó el Movimiento Popular para la Liberación de Ghaly de Azawad, que acaudilló la rebelión de 1990 a 1996. En la noche del 28 de junio de 1990, Yyad ag Ghaly dirigió los ataques del Movimiento Popular para la Liberación de Azawad (MLPA) en Tidemèn y Menaka (en el extremo Este) que originaron la muerte de dieciocho personas, incluidos cuatro soldados de Mali. Con estas incursiones nocturnas comenzaron las rebeliones tuaregs en el norte de Mali. Desde 1991 hasta la tregua formal con el gobierno de Mali, en 1996, Iyad Ag Ghaly lideró el grupo más radical del MPLA y fue el quien firmó los Acuerdos de Tamanrasset, en Argelia, en nombre del pueblo tuaregs que luchó por su independencia. En 2003, tuvo una participación decisiva en la negociación que llevó a la liberación de catorce turistas alemanes secuestrados por los salafistas argelinos del Grupo Salafista para la Peregrinación y el Combate (GSPC).

A finales de 2011, Iyad Ag Ghali intentó asumir el liderazgo del grupo tuareg Kel Adagh, pero fracaso. Incapaz de asumir el liderazgo pleno del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad en la rebelión creó su propia organización salafista. Así, se dio a conocer como líder de Ansar al Din al iniciarse la rebelión tuareg de marzo de 1212.

Iyad Ag Ghali inspira su salafismo en los principios del movimiento paquistaní Tablighi Jama’at. Estuvo en Pakistán en el 2000 donde descubrió su verdadera fe. Su principal preocupación no es el crear un estado tuareg sino la aplicación de la sharia o ley islámica. Los combatientes de Ansar al Din llevan largas barbas y banderas negras con el “Shahada” –credo islámico inscrito en blanco.

El 3 de abril de 2012, Iyad Ag Ghaly, en una entrevista radial en la recientemente capturada ciudad de Tombuctú, anunció la imposición de la sharia, el velo a las mujeres, y la aplicación de brutales castigos tales como la lapidación a los adúlteros, y la mutilación punitiva de ladrones y blasfemos. El anuncio causó que casi la totalidad de la población cristiana de la ciudad huyera hacia Burkina Fasso.

Ansar al Din tiene su base principal entre los miembros de la tribu Ifora de la parte sur del territorio tuareg. Se lo ha relacionado con la organización Al Qaeda del Magreb Islámico porque su líder Iyad Ag Ghali es primo del comandante de AQMI, Hamada Ag Hama. Al declarar su obediencia a Al Qaeda su preocupación principal pasó a ser la yihad global aunque para financiar sus actividades proselitistas continua con sus antiguos negocios.”

Como puede apreciarse este grupo terrorista sólo opera en Malí y a lo sumo desarrolla alguna actividad terrorista en la inestable región del Sahel. Se especializa en el contrabando de armas, cigarrillos y combustibles como así también en el secuestro de europeos que viajan por el Sahel. Sus miembros pertenecen casi exclusivamente a la tribu Ifora.

Por lo tanto, parece poco probable que desarrolle algún tipo de accionar fuera del continente africano porque carece de capacidades para ello. Al mismo tiempo, es difícil –sino imposible- encontrar alguna motivación por la cual este grupo realizaría atentados terroristas contra centros de compras en Argentina.

Esto lleva a pensar que el documento es apócrifo. Que quienes lo redactaron conocen muy poco de las características de este grupo salafista y que tan sólo emplearon su nombre para difundir el rumor sobre posibles atentados porque les sonaba bien.

En consecuencia podría atribuirse todo el asunto a una campaña de acción psicológica destinada a sembrar el temor en la población en la etapa previa a la segunda vuelta en la elección presidencial y desalentar a posibles inversores extranjeros dispuestos a apostar por el país en la nueva etapa que se abrirá a partir del 10 de diciembre.