lunes, 5 de enero de 2015

CAMBIOS GEOPOLÍTICOS DEBILITAN AL FRENTE POLISARIO


Una serie de cambios geopolíticos, producidos hacia finales de 2014, tienden a debilitar los apoyos internacionales de que ha disfrutado hasta hoy el Frente Polisario.

ARGELIA EN LA ENCRUCIJADA

Como es bien sabido, el Frente Polisario ha sido una creación del gobierno argelino. Este grupo de separatistas marroquíes ha sido siempre de gran utilidad a los gobernantes de Argel para intentar frenar el desarrollo de Marruecos y su influencia regional. Debido al conflicto del Sáhara, Marruecos durante décadas ha debido destinar importantes recursos económicos, esfuerzos diplomáticos y medios militares para reafirmar su soberanía en las provincias del Sur. Al mismo tiempo, el diferendo abierto sobre el Sáhara ha sido un factor limitante para la consolidación de la Unión del Magreb Árabe –UMA-, además de mantener a Marruecos lejos de la Unión Africana.

Ahora bien, Argelia es un país esencialmente petrolero cuya economía depende de sus exportaciones de petróleo y gas. El 97% de los ingresos de Argel provienen de sus exportaciones de combustibles fósiles, los que a su vez componen un 26,2% del PBI del país.

Pero el precio del petróleo ha caído bruscamente en el último año. En julio de 2014, por un barril de Brent se pagaban 110 dólares estadounidenses, pero en diciembre pasado el precio había descendido a menos de 60 dólares. Lo que es aún más grave, algunas estimaciones formuladas por expertos, como la realizada por el banco Morgan Stanley, consideran que el precio del barril se podrían acercar a los 43 dólares durante el segundo trimestre de 2015.

El actual precio del crudo está poniendo en jaque la estabilidad presupuestaria y el crecimiento de aquellos países cuya economía está fuertemente ligada a sus exportaciones de hidrocarburos. Se trata  en especial de Argelia, Venezuela, Ecuador e Iraq, que dependen de un precio de entre 115 y 120 dólares por barril para que sus economías funcionen óptimamente.

Esta situación se ha hecho evidente, hace pocos días, cuando el presidente argelino Abdelaziz Buteflika a admitir que “Argelia atravesará grandes dificultades por las graves perturbaciones que padece el mercado internacional de hidrocarburos.”

En consecuencia, Argel con menores recursos financieros deberá reprogramar sus prioridades y reducir sus gastos. Con menos dinero disponible, Buteflika deberá decidir cuantos fondos asignará a apoyar las actividades del Polisario y a mantener una estéril carrera armamentista en el Magreb y cuántos recursos destinará a cubrir las legítimas necesidades del pueblo argelino.

VENEZUELA TAMBIÉN EN PROBLEMAS

Lo mismo le ocurrirá al presidente venezolano Nicolás Maduro, que deberá dedicar todos sus esfuerzos a evitar que Venezuela entre el default y a encontrar los recursos financieros necesarios para importar los productos de primera necesidad –en especial alimentos y medicinas-  de los que hoy carece el pueblo venezolano.

El Banco Central de Venezuela confirmó hace unos días que el PBI del país se contrajo en un 2,3%, al mismo tiempo la inflación es la más alta del continente -63,6%- y hay una acuciante escasez de uno de cada cuatro productos básicos.

Las exportaciones de Venezuela se componen en un 96% de hidrocarburos, pero el precio del crudo venezolano es de solo 46,77 dólares por barril.

Enfrentado a una crítica situación económica, el gobierno de Caracas difícilmente encuentre el tiempo y las energías necesarias para seguir auspiciando los viajes y otras actividades propagandísticas de los activistas del Polisario en América Latina, tal como ha hecho en los últimos años.

LOS CAMBIOS EN CUBA

Además de una reducción en la ayuda que recibía de Argelia y Venezuela, el Frente Polisario también deberá hacer frente a los grandes cambios que se están operando en Cuba. En las últimas décadas, Cuba ha recibido petróleo gratis de Venezuela, ahora éste último país además de la caída en el precio del barril se ha visto obligado a importar este hidrocarburo de Argelia y a reducir sus exportaciones a la Isla. Cuba recibe de Venezuela unos doce mil millones de dólares al año en pago de servicios profesionales –como el programa denominado “Misión Barrio Adentro”- y exportaciones de petróleo en el marco de la alianza energética Petrocaribe.

La reducción del apoyo económico venezolano ha contribuido a que Raúl Castro haya arribado a un entendimiento sin precedentes con los Estados Unidos terminando con cincuenta años de rivalidades y enfrentamientos.

Ahora bien, para mantener sus buenas relaciones con Washington, el gobierno cubano deberá revisar su sistema de alianzas internacionales. Aunque posiblemente los cambios sean sutiles y graduales, Castro dejará paulatinamente de invertir recursos para patrocinar a diversos movimientos insurreccionales que durante años han sido sus clientes y aliados en los más diversos escenarios del Tercer Mundo.

Entre estos movimientos apoyados por Cuba se encuentra el Frente Polisario. Los separatistas polisarios han recibido armamento, entrenamiento militar y “becas educativas”, además de apoyo político y diplomáticos de los cubanos. Los dirigentes del Polisario se enfrentan actualmente con la posibilidad de que el reciente viraje de la política exterior cubana los deje sin este apoyo.

Actualmente, Raúl Castro está más interesado en que Cuba sea vista en el mundo como un país estable y confiable en transición hacia una economía de mercado, para atraer las inversiones extranjeras que tanto necesita su estancada economía, que en continuar siendo un centro promotor de “revoluciones socialistas” y añejas utopías separatistas.

MARRUECOS EN UN BUEN MOMENTO

Mientras el Frente Polisario se ve sometido a una reducción de sus apoyos internacionales, Marruecos, por el contrario, ve reforzada su posición internacional. Marruecos, que a diferencia de Argelia no tiene una economía dependiente de sus exportaciones de combustibles fósiles, como importador de petróleo se ve favorecido por la baja en el precio del barril de Brent.

El rey Mohamed VI ha llevado a cabo una política especialmente orientada hacia sus vecinos del Sur de África que ha consolidado su liderazgo regional. Pero, al mismo tiempo ha sabido cultivar una buena relación con la Unión Europea y, en particular, con España.

Europa valora especialmente la cooperación que Marruecos ha bridado en el control de la inmigración subsahariana y de las actividades de los grupos fundamentalistas islámicos, entre otros factores.

En tanto que las relaciones entre Rabat y Madrid atraviesan por un período de singular armonía, alimentado especialmente por la fluida relación personal entre Mohamed VI y Felipe VI. España ha incrementado sus inversiones en el país del Magreb y ambos estados han arribado a equitativos acuerdos en materia de explotación pesquera.

Las buenas relaciones entre Marruecos y España no favorecen a los intereses del Polisario que también depende de la abultada ayuda humanitaria que recibe de diversos municipios y ONG’s españolas y que será aún más vital si se reducen los fondos que los separatistas reciben de otras fuentes.

Por otra parte, en la Península ha disminuido considerablemente la simpatía que antes despertaba la causa separatista. Los españoles enfrentados a sus propios problemas de separatismo, en Cataluña y en el País Vasco, han perdido el romanticismo con que veían a los polisarios.

UN BUEN MOMENTO PARA EL REALISMO

Este complejo panorama internacional, que seguramente se agravará en los próximos años, puede servir de base a los dirigentes del Frente Polisario para que realicen un acto de realismo similar al que llevó a cabo Cuba.

Es el momento oportuno para terminar con cuatro décadas de un conflicto artificial que solo ha beneficiado a Argelia y a un conjunto de autodesignados dirigentes al precio de miles de víctimas confinadas en un estéril desierto de piedra.

En este sentido la Iniciativa Marroquí para la Negociación de un Estatuto de Autonomía en la Región del Sáhara establece las bases correctas para arribar a un acuerdo realista que contemple los intereses de todas las partes involucradas.