domingo, 10 de agosto de 2014

COMENTARIOS AL LIBRO DE LAURA DI MARCO: "CRISTINA FERNÁNDEZ. LA VERDADER HISTORIA"


LA AUTORA
Laura Di Marco es una periodista y ensayista argentina que actualmente escribe en los diarios La Nación y en Noticias Urbanas. Entre los libros que ha publicado figuran: “Las Jefas” (2009) y “La Campora” (2012).

Esta biografía no autorizada de la presidente argentina es un texto de 314 páginas, de fácil lectura, claro, ameno, sin demasiada adjetivación y publicado en una adecuada tipografía es un texto que puede leerse en un  par de días. La obra sigue un estilo periodístico, para nada académico, que omite en la mayoría de los casos el origen de los datos consignados, no tiene ni referencias bibliográficas ni nómina de la bibliografía consultada, lo cual es una falencia en la medida que es evidente la consulta de otras obras sobre el tema.
Sin embargo, el libro contiene datos interesantes que nos parece útil reseñar para el lector que no tiene tiempo para leer o por el contrario para orientar a quien se interesa por estos temas, sobre que puede encontrar en el libro de Laura Di Marco.

LA OBRA
Di Marco retrata a la presidente como una persona de escasas ideas propias, sin mayor formación intelectual, que pese a su innata desconfianza termina por caer bajo la incidencia de las personas que la rodean. La mayor influencia en su vida fue su esposo Néstor y tras su muerte, al menos en los primeros tiempos, se sintió un tanto desprotegida, hasta que encontró apoyo en las sugerencias que le formulaba el periodista Horacio Verbitsky. Después de un tiempo comenzó a sospechar de las intenciones de este y dejó de lado sus opiniones para atender los consejos que recibía del Papa Francisco.

La autora describe a la presidente como una mujer empeñada continuamente en ocultar su origen humilde adoptando un vestuario y poses propias de la alta burguesía. A medida que fue pasando su juventud, fue adquiriendo un perfil más propio de una dirigente política, entonces evidenció una mayor ansiedad para ser vista como una “intelectual progresista” una suerte de Rosa Luxemburgo o Hannad Arendt de las pampas. Aunque, ni este libro ni otras biografías escritas sobre Cristina Fernández ponen en evidencia que la presidente tenga algún tipo de real preocupación intelectual o que haya realizado las lecturas suficientes para que alguien la considere una “intelectual”.
El perfil que Laura Di Marco nos traza de la presidente es el de una mujer solitaria, casi sin amigos personales de la infancia o la juventud –salvo el actual embajador en España, Carlos Bettini- que mantiene una relación cuando menos distante con su madre y su hermana. La frialdad y hasta cierta indiferencia llega incluso al vínculo que mantiene con su hija Florencia. Su principal apoyo afectivo y político en la actualidad parece ser su hijo Máximo.

Mucho se ha escrito acerca de la soledad que conlleva el poder, pero la imagen que Di Marco nos proyecta de una presidente pasando sus fines de semana en medio del tedio y viendo películas con la sola compañía de su entrenadora personal, Luciana López o su biógrafa oficial devenida en amiga, Sandra Russo, resulta un tanto insólita por no decir patética.
Esta biografía de Cristina Fernández contiene muchos datos reveladores, hemos realizado una sucinta selección de aquellos datos que nos parecieron más ilustrativos o insólitos para despertar el interés del eventual lector sobre que puede encontrar en este libro. Veamos entonces estos datos:

PRINCIPALES CONTENIDOS
1.- Origen Familiar:

Laura Di Marco pone en cuestión el origen familiar de Cristina Fernández para ello comienza señalando el hecho poco inusual de que su nacimiento se produjo en el domicilio materno y no en un sanatorio u hospital como era usual en ese tiempo. Curiosamente no presenta copia de la partida de nacimiento ni aclara con que nombre fue inscripta de niña la presidente. Pero si consigna, que fue reconocida como hija por Eduardo Fernández cuando se casó con su madre, Ofelia Wilhelm, cuando Cristina tenía seis años de edad. Curiosamente no consigna ninguna referencia sobre el origen de la familia Wilhelm, no sabemos si originariamente provenían de Alemania, Austria o Suiza, ni que religión practicaba el primer Wilhelm que llego al Río de la Plata ni cuando lo hizo. Tampoco ningún autor ha hecho un estudio similar sobre los orígenes de la familia Kirchner antes de su arribo a Santa Cruz.
Luego de analizar en detalle las diferencias físicas entre Eduardo Fernández y su hija adoptiva y la mala relación que siempre tuvieron, Di Marco consigna la versión de que el padre biológico de la presidente en realidad se llamaba Florencio Lattaro, fallecido en 1972, que había sido compañero de trabajo de su madre en la Dirección General de Rentas del Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires durante muchos años. Porqué Lattaro no habría reconocido a su Cristina, la autora consigna lo que denomina la respuesta que dan en los círculos platenses: “Porque no estaba seguro de que fuera hija suya”. (Páginas 32 a 35) 

2.- La Salud de la Presidente
Di Marco realiza un pormenorizado análisis de los males que aquejan la salud presidencial. De ello solo consignaremos que según un equipo médico que habría realizado una evaluación de la personalidad de Cristina Fernández esta presentaría cuatro patologías: Hiperestrés, egocentrismo patológico, síndrome de Hubris y bipolaridad. (Página 67)

La evaluación final de la autora es la siguiente: “La salud de Cristina es frágil. Uno de los médicos de los tres centros de salud en los que está repartida su historia clínica lo detalla así: - Tiene síncopes a repetición, una arritmia y aún no se sabe si va a necesitar o no un marcapasos. Y esos desmayos o síncopes están relacionados con un tema cardíaco. Lo cardiológico en ella es un problema. Está sin tiroides, que se la sacaron innecesariamente. Eso implica que cuando la medicación que la reemplaza está baja, la persona sin tiroides tiende a querer quedarse en cama, no come, el pulso desciende, se deprime, se constipa, tiene sensación de frío. En cambio, cuando la hormona tiroidea sube sucede lo contrario: esta explosiva, con taquicardia, no duerme de noche. No es un cuadro sencillo.” (Páginas 69 y 70)
3.- La Militancia Setentista

Di marco niega que tanto Cristina Fernández como Néstor Kirchner hayan tenido una activa militancia política durante sus años como estudiantes universitarios de derecho en la década de los setenta.
Así consigna la autora: “Cristina había tenido un vínculo muy laxo con el Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP) –hay testigos que la ubican asistiendo a algunas charlas pero no mucho más, en 1974 ya no existía. Igual que la FURN, donde militaba Kirchner, ambos grupos se habían diluido en 1973 y fusionado con la Juventud Universitaria Peronista. Una síntesis que había acompañado a la Unión de las FAR y Montoneros.

“Lo cierto es que en 1974 no hay testigos que acrediten que Cristina y Néstor Kirchner militaran orgánicamente en alguna organización universitaria; tampoco en las organizaciones armadas, una vía con la que nunca estuvieron de acuerdo. Y Cristina mucho menos que el marido.” (Página 133)
Luego la autora apela al testimonio de Juan Vilaboa, historiador, investigador y profesor en la Universidad Nacional de la Patagonia Austral quien fundó la UES en Río Gallegos: “- Yo estaba desesperado, él me venía a ver en Buenos Aires porque se nos venía el mundo encima. Kirchner estaba desesperado por él, no por los que detenían, ni luego, ya después del golpe, por los que desaparecían. Y esto a mí no me lo contó nadie, lo escuche y lo vi porque lo charlaba conmigo. Kirchner tenía miedo y ya en 1974 comenzó a despegarse de lo poquito que había orbitado en Montoneros. Y así como era el primer montonero en Gallegos en 1973, al año siguiente, cuando Perón echa a Montoneros, empieza con que teníamos que hacernos leales. Recuerdo que tuvimos una larguísima discusión. Nosotros veíamos que había problemas, que habíamos perdido consenso en la sociedad, pero no estábamos para pasarnos a leales. Lo que él quería, luego me quedó claro, era quedar despegado. Y nos quería dividir.” (Página 133)

4.- ¿Es Abogada?
Laura Di Marco nos cuenta que ocurrió con la denuncia presentada en el año 2007, por el abogado Sergio Bergenfeld y el periodista Christian Sanz poniendo en duda de que Cristina Fernández fuera abogada. La denuncia fue presentada ante el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Nº 5, a cargo del juez Norberto Oyarbide. La causa fue cerrada debido a una respuesta de parte del rector de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, Hérnán Gómez, donde se afirmaba que existían las constancias y pruebas del hecho. En 2014, Gómez fue nombrado fiscal de Estado en La Plata.

Luego agrega: “En el marco de la investigación para este libro, se accedió a su matrícula de abogada a través de fuentes de la Asociación de ABOGADOS DE Río Gallegos. Así, Cristina figura en el padrón de letrados de la Justicia de Santa Cruz con la matrícula 10.433.615, inscripta el 12 de febrero de 1980 (tomo II, folio 160=. También existe una inscripción ante la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, el 7 de octubre de 1985 (tomo 57, folio 322)

El dato, además, fue corroborado por el socio de Cristina en el Estudio Kirchner, Ortiz de Zarate, y por dos periodistas independientes, Diego Gueler, especializado en temas judiciales y ex integrante del staff de Perfil y Muñoz, de OPI Santa Cruz. Ortiz de Zárate confirmó que la presidenta accedió a su matrícula a través de un oficio presentado ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) local.”
¿Lo que ni Di Marco ni nadie parece entender es por qué, si tiene título de abogada, no lo presenta? Nadie lo puede explicar. Gueler especula que se debe a sus bajas calificaciones. Pero el diploma de abogado no consigna el promedio de egreso. Por lo tanto, las sospechas sobre el tema continúan…

Lo que Di Marco no puede explicar es por qué nunca la presidente ha presentado su diploma de abogada poniendo fin al debate, a menos que las inscripciones y constancias no sean auténticas… 
5.- ¿Boudou es Amado?

En lo referente a la relación que une o ha unido a Cristina Kirchner con su vicepresidente Amado Boudou, Laura Di Marco no apela al condicional sino que es clara y directa: “La misma fuente sugiere que la breve relación con el ministro de Economía, a quien Cristina eligió como vicepresidente para secundarla en la fórmula de 2011, podría haber nacido como un refugio, en medio de la depresión de la viudez.

“Como fuere, el hechizo terminó de manera amarga cuando Máximo interceptó –se supone que a través de informes de inteligencia- una comunicación en la que Boudou soltaba frases hirientes sobre la madre: “La gorda ya está molestando de nuevo”, decía. O: “Yo la manejo”, el vicepresidente se jacta así de la supuesta influencia que, luego de la muerte de Kirchner, suponía estar ejerciendo sobre Cristina.

“Así fue como su verborragia terminó provocando el quiebre de la relación con Máximo y, más tarde, con la presidenta.” (Página 65).
La autora no menciona la fuente de esta versión, pero es muy posible que sea el libro de Franco Lindner, titulado “Los amores de Cristina”, que dedica el primer capítulo para analizar la relación entre ambos personajes y donde hay una detallada descripción de la misma que coincide en todos sus aspectos con la referencia de Di Marco.

6.- El Affaire Verbitsky
Laura Di Marco atribuye a la influencia que el periodista Horacio Verbitsky muchas de las decisiones erróneas adoptadas por la presidente en su segunda presidencia.

Para Néstor Kirchner el periodista era un ser casi despreciable, se le atribuye sobre el mismo la siguiente frase: “Muchachos, quédense tranquilos, que yo a éste le doy un pedestal, un espejito para que se mire, y ya lo tenemos…”, dice Laura Di Marco y nuevamente coincide con otra fuente bibliográfica. La misma versión se encuentra en el libro de Edi Zunino, titulado “Periodistas en el Barro. Edición Final”, página 102.

Más tarde insiste sobre el tema:
“Una tarde, Kirchner llamó a uno de sus secretarios.

-       ¿Dónde está la doctora?

-       En su oficina, con Horacio Verbitsky – informó el asistente.

-       Decile que se saque a ese pelotudo de encima y venga.”
Pero como la autora no nos indica que bibliografía consultó para su obra ni realiza citas no podemos saber de donde obtuvo la versión.

Lo que sí sabemos es que le dijo el ex canciller Rafael Bielsa sobre Verbitsky: “- Siempre quiso influir en las sombras. Tiene una enorme capacidad de mentir, de intriga, de sembrar cizaña, de manipulación, una enorme insensibilidad e irresponsabilidad política en sus actos, una incoherencia pasmosa. Tiene la arrogancia despiadada de la enmohecida aristocracia británica. Detrás de la mayoría de las teorías conspirativas que circulan en el gobierno y de los giros jacobinos, está Verbitsky, su patología y sus compromisos con intereses externos a las fronteras del país.” (Páginas 168 y 169).
La autora no parece tener una buena opinión sobre el “perro Verbitsky” y lo deja muy claro en diversas partes del capítulo que le dedica a la relación entre la presidente y el periodista, en especial cuando recoge todas las suposiciones sobre la supuesta colaboración de este con la dictadura militar en los setenta. (Páginas 178 y 179).

EVALUACIÓN FINAL
El libro de Laura Di Marco, más allá de los cuestionamientos metodológicos que puedan formulársele, es un trabajo interesante y valioso. El lector encontrará en él mucho material para el análisis: como la referencia al tiempo en que Néstor y Cristina permanecieron detenidos durante la Dictadura, los complots de Néstor Kirchner para impedir que el cardenal Jorge Bergoglio se convirtiera en Papa, como se construyó la relación entre Francisco y Cristina Fernández, los vínculos con el sindicalismo, etc.

Lamentablemente, también son muchos los temas que se omiten, la relación entre Cristina y sus hijos, los vínculos con Hebe de Bonafini y Estela Carlotto, los vínculos económicos con Lázaro Báez y Cristóbal López, etc. Seguramente, la autora en el futuro podrá analizar estos temas en otro libro.
Recomendación: no se lo pierda.