viernes, 11 de julio de 2014

VI CUMBRE DE LOS BRICS


 UN GRUPO CREADO POR GOLDMAN SACHS

Al finalizar la Copa Mundial de Futbol, Brasil albergara entre el 14 y el 16 de julio, en la ciudades de Fortaleza y Brasilia, la VIª Cumbre de los BRICS, un grupo de países de rápido crecimiento económico formado por Brasil, Rusia. India, China y Sudáfrica.

El acrónimo “BRIC” fue creado por el economista británico Jim O'Neill, presidente de la firma Goldman Sachs, en 2004, y empleado en su artículo “Building better global economic BRICS” –Construyendo mejores ladrillos económicos globales-, haciendo un juego de palabras entre el acrónimo originado con la combinación de las primeras letras de los países mencionados y el vocablo inglés “brick”, que significa ladrillo. El término fue rápidamente adoptado por analistas y académicos de temas internacionales, pues resumía un concepto oportuno: el de los países muy poblados, con economías ascendentes, una clase media en expansión, crecimiento superior a la media global y capacidad para heredar el liderazgo mundial.   

Los BRICS, reúnen a países con gran extensión territorial que albergan en conjunto el 43% de la población del mundo. En conjunto reúnen el 21% del PBI mundial y el 20% de la inversión. Entre sus miembros se encuentran el mayor productor global de energía y octava economía mundial –Rusia- y, a la segunda economía del planeta, a punto de convertirse en la número uno, posición que China ocupó durante dieciocho de los últimos veinte siglos.

El propósito de la VIª Cumbre es la creación del “Banco de Desarrollo de los BRICS”, con un capital inicial de cincuenta mil millones de dólares, de los cuales cada país aportará inicialmente diez mil millones, y estará destinado a la financiación de proyectos de infraestructura y para el desarrollo económico de estos países. Los BRICS pretenden crear una fuente internacional de financiamiento al margen del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial instituciones que consideran creadas, controladas y al servicio de los intereses económicos y geopolíticos de los Estados Unidos. 

Por lo tanto, el foro internacional de los BRICS debe considerarse como una institución, especialmente hegemonizada por Rusia y China que la utilizan como una importante herramienta de su estrategia destinada a redefinir el orden global.

LA ALIANZA SINO-RUSA

La alianza estratégica sino-rusa se basa en el dominio de Eurasia con iniciativas tales como contratos los contratos gasíferos entre la rusa Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China por 400.000 millones de dólares, o la construcción de una gran variedad de las llamadas “rutas de la seda”[i], masivas conexiones de ferrocarriles de alta velocidad, oleoductos, gasoductos, puertos, y redes de fibras ópticas por inmensas partes de Eurasia. Estas incluyen una carretera del Sudeste Asiático, una autopista de Asia Central, una “carretera marítima” del océano Índico e incluso una conexión de ferrocarril a través de Irán y Turquía que vincula incluso a Alemania.  

La más relevante de estas “rutas” vincula a la ciudad alemana de Duisburg, sobre el río Rin, con el mayor puerto tierra adentro del mundo, situada en el corazón de la industria de acero del Ruhr con Pekín y Vladivostok. Esta ruta se basa en el empleo del ferrocarril Chongquing – Xinjiang – Europa que ya va de China a Kazajstán, luego a través de Rusia, Bielorrusia, Polonia y finalmente Alemania. Un recorrido que demanda quince días en tren, veinte días menos que barcos de carga navegando desde el litoral oriental de China.

La intención, tanto de Rusia como de China, es terminar con el mundo unipolar hegemonizado por los EE. UU., que siguió a la desaparición del Bloque Socialista en 1991. Por el momento al menos, la confrontación es esencialmente económica y comercial. Los ejemplos sobran, mientras Washington hegemoniza el mercado de  venta a crédito y de comercialización por Internet con sus tarjetas Visa y Mastercard, Rusia se propone competir en ese campo con un sistema alternativo de tarjetas de pago y crédito que no esté controlado por los organismos financieros occidentales. Algo similar a la “Unión de Pagos”, el sistema chino de tarjeta cuyas operaciones ya han superado actualmente a American Express en volumen global.

TENSIONES ARMAMENTISTAS

No obstante, existen áreas de conflicto territorial que podrían alterar el clima internacional. A las disputas entre China y sus vecinos del Mar de China Meridional,  y entre ese país y Japón por las islas Senkaku/Diaoyou se suma la crisis de Ucrania. Es evidente que, tanto Rusia como China, consideran que sus zonas fronterizas y vías marítimas son de su exclusiva propiedad y no van a aceptar tranquilamente los desafíos –sea mediante expansión de la OTAN, cerco militar de fuerzas de los EE. UU., o escudos antimisiles-.

Es evidente que ni Pekín ni Moscú tienden a la forma usual de expansión imperialista, sus líneas estratégicas siguen siendo de naturaleza esencialmente defensiva más allá de la retórica que emplea su propaganda.

No obstante, la competencia comercial es acompañada de rivalidades diplomáticas e incluso de veladas carreras armamentistas. Rusia suministra a China aviones de combate polivalentes Sukhoi Su-35, submarinos de la clase “Lada” y el sistema de defensa antiaérea y antimisil S-400, considerado uno de los más avanzados del mundo. A su vez Rusia ha invertido 1.600 millones de dólares para adquirir en Francia dos buques anfibios portahelicópteros clase “Mistral”, su mantenimiento y otros servicios auxiliares, como capacitación del personal y transferencia de tecnología. Incluso las armadas de ambos países han realizado maniobras conjuntas en aguas del mar de China Meridional.

A MODO DE REFLEXIÓN FINAL

En la medida en que el bloque de los BRICS se consolide y crezca la cooperación económica, diplomática y militar entre Rusia y China, el escenario internacional se hará menos unipolar de lo que ha sido en los últimos veinticinco años.

Pero, al mismo tiempo, los conflictos regionales adquirirán una dimensión global y serán acompañados por un discurso apocalíptico, dando la impresión de que el mundo se acera a situaciones de no retorno. Sin embargo, es muy probable que detrás de esta retórica incendiaria prime siempre la cordura de los estadistas.

   

 



[i] RUTA DE LA SEDA: se refiere a la antigua comercial y cultural entre China, Asia Central, Sur de Asia, Medio Oriente y Europa, que funcionó desde el siglo II a. C. hasta el 1500.