lunes, 2 de junio de 2014

EL APOYO DE LA ONU A SU POLÍTICA DE DD. HH. CONSOLIDA EL LIDERAZGO REGIONAL DE MARRUECOS



CONSTRUCTOR DE PUENTES ENTRE OCCIDENTE Y ÁFRICA
Entre el 26 y 29 de mayo pasados, se llevó a cabo la primera visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Navanethem Pillay, a Marruecos, que ha dejado un importante saldo positivo para la imagen internacional de este importante país del Magreb. A punto tal que, al término de su visita, Pillay no dudó en calificar al reino magrebí como un “socio tradicional” en materia de derechos humanos y un “importante constructor de puentes entre Occidente, África y los países árabes.”

Navanethem Pillay, es de nacionalidad sudafricana, fue una prestigiosa jurista que durante años combatió las políticas del apartheid y las violaciones a los derechos humanos en su país. En 1995, al terminar el apartheid, fue designada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica cargo que desempeñó durante unos pocos meses debido a que casi inmediatamente se la eligió como magistrada del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, cargo que desempeñó durante ocho años (1999 – 2003), los últimos cuatro de ellos como presidenta. Entre 2003 y 2008 fue jueza de la Corte Penal Internacional de La Haya. Desde el 1º de septiembre de 2008, se desempeña como Alta Comisionada un cargo que ha sido renovado periódicamente cada dos años hasta la actualidad.

Invitada a visitar Marruecos por el rey Mohammed VI, la Dra. Pillay se reunió, con total libertad, tanto con autoridades marroquíes como con sectores independientes, de la oposición y de diversas ONG.

La visita de la Alta Comisionada se inscribe en el marco de los compromisos que Marruecos ha asumido a nivel internacional como parte de su construcción de una sociedad más democrática y en la promoción de los derechos humanos.

Como miembro fundador del Consejo de Derechos Humanos, Marruecos ha trabajado constantemente para fortalecer el espíritu de cooperación y diálogo en favor de la protección de los derechos humanos. El país magrebí fue el iniciador junto a Argentina de dos resoluciones vinculadas a esta problemática: la resolución que establece el “Procedimiento Especial Sobre la Promoción de la Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de no Repetición” y la resolución “Sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Personas”.

Marruecos también ha iniciado un proceso de aceptación gradual de los convenios del Consejo de Europa para la protección de los derechos fundamentales abiertos a la participación de países no miembros del Consejo.

La política llevada a cabo por Marruecos en materia de derechos humanos también involucra a sus vecinos africanos y árabes al contribuir a la creación y consolidación de instrumentos legislativos e institucionales sobre esta cuestión, en especial a través del plan árabe para la protección de la cultura de los derechos humanos, de 2010, y la asistencia técnica brindada a los países africanos en relación con el derecho al desarrollo.

REUNIONES Y CONTACTOS

Entre los representantes gubernamentales, además del rey Mohammed VI, Pillay se reunió en diversas oportunidades con el ministro de Relaciones Exteriores, Salahedín Mezuar, varios ministros, el presidente del Consejo Económico, Social y Mediambiental (CESE), Nizar Baraka, el presidente de la Cámara de Representantes, Rachid Talbi Alami y el presidente de la Cámara de Consejeros, Mohammed Cheikh Biadillah, entre otros funcionarios.

POSITIVA EVALUACIÓN FINAL

En la conferencia de prensa que marcó el final de su visita a Marruecos, la Dra. Pillay destacó entre otros las siguientes conclusiones:

En principio señaló, que Marruecos vive una importante transición en materia de derechos humanos, especialmente, porque su Constitución y sus leyes (al igual que en Argentina) dan primacía a los tratados internacionales por sobre la legislación nacional en este campo. Además, el nuevo texto constitucional, aprobado por referéndum en 2011, garantizó la irreversibilidad de los avances y compromisos asumidos por el país a nivel internacional. Mientras que instituciones como “El Consejo Nacional de Derechos Humanos” y “El Wassit – Defensor del Pueblo” son  fundamentales de este proceso.

“Mi equipo ha sido testigo de proyectos de desarrollo y enormes inversiones realizados por el Estado en los ámbitos económicos, social y cultural en el Sáhara”, destacó la Dra. Pillay, agregando que el modelo de desarrollo en las provincias saharauis, implementado por el CESE en las provincias saharauis, implica la participación de la población local. Concluyó felicitando al Consejo Económico, Social y Medioambiental por su trabajo al decir: “Veo que hubo una concertación amplia y una gran transparencia.”

En cuanto al derecho a manifestar, la Dra. Pillay expresó su “conformidad” por el hecho de que en Marruecos se pueda organizar protestas pacíficas añadiendo haber propuesto, durante sus discusiones con las autoridades marroquíes, la organización de sesiones de sensibilización, para los agentes encargados de la aplicación de la ley, a los efectos de que comprendan “que su primera responsabilidad consiste en la protección de la ciudadanía.”

Según subrayó, la Alta Comisionada, los responsables marroquíes, con quienes se reunió le aseguraron que “la tortura no es un política del Estado y que se necesitará tiempo para erradicar las malas prácticas”, sin embargo propusieron medidas para controlarla, como la instalación de cámaras de video vigilancia en las dependencias policiales y la capacitación de los miembros de las fuerzas de seguridad en la protección de los derechos humanos.

Pillay destacó la existencia de “una voluntad política desde la cima del poder para proseguir los esfuerzos destinados establecer bases firmes y sólidas para la vigencia plena de los derechos humanos en la sociedad marroquí”. Y destacó la necesidad de “engendrar una cultura de respeto a los derechos humanos en todas las instituciones del Estado”.

Finalmente, la Dra. Pillay, consideró, como un modelo en la región, a la iniciativa marroquí destinada a dar un trato humanitario y a solucionar la situación de los inmigrantes subsaharianos que ilegalmente ingresan a su territorio.

EN PERSPECTIVA

La presencia en Marruecos de las más altas autoridades de Naciones Unidas en materia de derechos humanos demuestra la importancia que las autoridades de este país conceden a esta problemática. Especialmente, en una región donde otros gobiernos emplean gases tóxicos para reprimir las disidencias que surgen en su población o aplican indiscriminadamente la pena de muerte para hechos violentos de naturaleza política.

La visita de la Alta Comisionada y su positiva valoración del respeto a los derechos humanos en Marruecos fortalece el liderazgo que este país ejerce en una región convulsionada por guerras civiles, recurrentes protestas violentas y problemas de gobernabilidad. En ese marco, la estabilidad política y los avances institucionales que puede exhibir actualmente Marruecos son un alentador ejemplo para el resto de los países del Norte de África.