sábado, 28 de junio de 2014

1914: LA MANO NEGRA INCENDIA A EUROPA


LA BELLE EPOQUE TOCA A SU FIN

El 28 de junio de 1914, la Belle Epoque tuvo un abrupto final. Un brutal asesinato ensangrentó a Europa interrumpiendo una época dorada y desatando una cruel guerra que pronto se extendería por las más diveras geografías del planeta.

La Gran Guerra involucró a setenta millones de combatientes, diez millones de los cuales perdieron su vida en el conflicto y muchos más resultaron heridos o mutilados. Tres grandes imperios desaparecieron (el Imperio Austro-Húngaro, el Imperio Ruso y el Imperio Otomano) y fueron reemplazados en el escenario internacional por un conjunto de estados débiles e inestables. Los nuevos países nacieron enfermos. En su seno albergaban elementos que dificultaban su gobernabilidad: minorías iderrentas, fronteras artificiales con las cuales nadie parecía estar conforme, conflictos étnicos y religiosos diversos que despertaban pasiones nacionalistas desbocadas, etc.

Ese día fatídico, en la ciudad de Sarajevo, por entonces capital de la provincia austro-húngara de Bosnia y Hersegovina, fue asesinado Francisco Fernando, Archiduque de Austria-Este, príncipe imperial de Austria, príncipe real de Hungría y Bohemia, junto a su esposa morganática,[i] Sofía Chotek, duquesa de Hobenberg.

EL POLVORÍN DE LOS BALCANES

En 1878, el Tratado de Berlín pusó el vilayet de Bosnia, bajo administración austrohúngara, aunque oficialmente continuó formando parte del Imperio Otomano. Por ese mismo tratado, Austro–Hungría, el Imperio Británico, Francia, Alemania, Italia, el Imperio Otomano y el Imperio Ruso reconocieron al reino de Serbia como un Estado soberano.

En un primer momento, los monarcas serbios aceptaron reinar dentro de los límites establecidos por ese tratado, aunque un millón de serbios permanecieron como subditos del Imperio Austro–Húngaro ansiando reunirse con sus compatriotas. Unas décadas después, el nacionalismo serbio irrumpió desenfrenado, prosperaron las organizaciones secretas y el fanatismo contra las autoridades austrohúngaras.

En 1909 se formó en Belgrado, una sociedad secreta denominada Narodna Odbrana (Defensa Nacional). Su propósito era convencer a los austrohungaros de entregar a Serbia, la provincia de Bosnia, intimidándolos con atentados   terroristas. Ese mismo año, el Imperio Austro–Húngaro exigió  al gobierno serbio que impidiera el accionar de los nacionalistas fanáticos y que pusieran fin a la propaganda antiaustríaca en su país. El gobierno serbio inicialmente pensó resistir las demandas del Imperio, pero se encontró con a reticencia de su aliado tradicional, el Imperio Zarista, a involucrarse en el conflicto y debió, por el momento, ceder a las exigencias austríacas.

LA MANO NEGRA

El rencor contra la monarquía austro-hungara se incrementaba en los serbios con cada nueva exigencia. En mayo de 1911, diez funcionarios del gobierno se reunieron en secreto para conspirar. El propósito de los conspiradores era la creación de la Gran Serbia, un reino que agrupara a todos los territorios que eran habitados por población serbia. Para ello crearon un sociedad secreta denominada    "Ujedinjenje ili Smrt" (Unión o Muerte), y oficialmente tanto en el ejército como el gobierno se la conocia como la Mano Negra (Chorna Ruka). A diferencia de las otras organizaciones secreta que había en Serbia, esta contaba con el apoyo incondicional del ejército y del gobierno serbio.

La Mano Negra estaba dirigida por el coronel Draguitin Dimitrijević, conocido como “Apis”, jefe de Inteligencia Serbia del Estado Mayor del Ejército Serbio, en estrecha colaboración con el mayor Voja Tankosić, jefe de las escuelas de entrenamiento para agentes saboteadores de Belgrado. Ambos oficiales contaban con el respaldo del general Milos Ciganović, miembro del Parlamento.

Los extremistas serbios al ingresar a la Mano Negra juraban solenmemente: "Juro por Dios, por mi honor y por mi vida, que me llevare todos los secretos de ésta organización a la tumba conmigo".

Durante las guerras balcánicas, miembros de la Mano Negra, entrenados para llevar a cabo operaciones clandestinas, fueron enviados al frente y con ayuda de los soldados, realizaron acciones exitosas de sabotaje contra trenes, depósitos de armas, y otras instalaciones de los ejercitos turco y búlgaro. El gobierno serbio les proporcionaba dinero, armas, documentos y ordenes para llevar a cabo sus acciones. Al principio conto con más de dos mil miembros. Entre ellos, personas destacadas del gobierno y ejército serbios. Había diputados, tesoreros, ministros, jueces, funcionarios, oficiales de las fuerzas armadas, miembros de la nobleza serbia e incluso de la familia real.

La Mano Negra contaba con una enorme red de células en todas las áreas de la península balcánica que estaban bajo dominio austrohúngaro. Hasta se piensa que tuvo células en Checoslovaquia, por ese entonces una provincia imperial y mantenía contactos con algunos líderes de la Triple Entente a quienes informaba de los movimientos de Austria-Hungría y sus aliados.

En 1913, el emperador Francisco José I de Austria le encargó a su sobrino y heredero, el archiduque Francisco Fernando, que asistiera a las maniobras militares que se desarrollarían en Bosnia en junio de 1914. []Tras la inspección, el archiduque planeaba visitar Sarajevo con su esposa, donde inauguraría las nuevas instalaciones del museo público.

A comienzos de 1914, tras recibir un telegrama de camaradas serbios desde Zagreb (Croacia), la Mano Negra se entera de la petición del Archiduque Francisco Fernando, de visitar Sarajevo con motivos militares el 28 de junio. Integrada por fanáticos nacionalistas serbios, la Mano Negra interpretó esa visita como un insulto a la soberanía serbia, y por ello, sus tres líderes, tras un minucioso proceso de selección, escogieron ocho jovenes serbios para llevar a cabo el  magnicidio. Dos de los asesinos, Nedjelko Čabrionović y Gavrilo Princip, eran enfermos terminales de tuberculosis. Los conspiradores seleccionaron  también a un bosnio, Mehmed Mehmedbašić, para que el grupo no levantara inicialmente demasiadas sospechas.

El 28 de junio de 1914, siete asesinos de la Mano Negra, armados con pistolas y bombas de mano, incluyendo a Gavrilo Princip, se establecieron en Sarajevo a lo largo de la ruta que seguiría la comitiva imperial para matar al Archiduque Francisco Fernando.

EL MAGNICIDIO
La mañana del 28 de junio de 1914, Francisco Fernando y su comitiva salieron en tren de Ilidža hacia Sarajevo, donde fue recibido con gran pompa por el gobernador Oskar Potiorek. Seis coches fueron puestos a disposición de la comitiva. Al mismo tiempo, por equivocación, tres agentes de la policía local montaron en el primer coche junto con el jefe de seguridad especial, mientras que los oficiales a su servicio fueron dejados atrás. El segundo coche llevaba al alcalde y al jefe de la policía de Sarajevo. El tercer coche era un Gräf & Stift Double Phaeton, donde iban Francisco Fernando, Sofía, el edecán imperial, el teniente-coronel, conde Franz von Harrach y el gobernador Potiorek. Según el programa oficial de la visita, la primera parada de la comitiva fue un cuartel, para una rápida inspección. A las 10 de la mañana, el grupo siguió hacia el ayuntamiento.
La comitiva pasó delante del primer terrorista, Mehmedbašić, enfrente del jardín del café Mostar. Sin embargo, no consiguió tirar la bomba sobre el coche del archiduque. Vaso Čubrilović, que estaba a su lado con una pistola y una bomba, tampoco consiguió reaccionar. El siguiente terrorista por el que pasó la comitiva era Nedeljko Čabrinović, armado con una bomba, que se encontraba en el lado opuesto de la calle paralela al río Miljacka.
A las 10:10, el coche de Francisco Fernando se acercó y Čabrinović lanzó la bomba. Sin embargo, el artefacto rebotó en la capota abierta del vehículo, cayó en la calle y explotó bajo el coche siguiente de la comitiva. La explosión abrió en el suelo un agujero de 30 cm de diámetro e hirió a un total de veinte personas. Tras el ataque, Čabrinović se tragó una cápsula de cianuro y se tiró al río Miljacka. Sin embargo, el intento de suicidio fracasó pues el terrorista vomitó el veneno, ya que el cianuro dentro de la cápsula estaba en mal estado, y el río tenía allí muy escasa profundidad. Detenido por la policía, Čabrinović fue agredido por la multitud antes de ser llevado al cuartel.
Después del ataque, la comitiva real se reorganizó rápidamente, los heridos fueron trasladados al hospital, el coche averiado fue reemplazado y se dirigió nuevamente hacia el ayuntamiento. Los restantes asesinos: Cvjetko Popović, Gavrilo Princip y Trifun Grabež no consiguieron efectuar ningún ataque contra el grupo debido a la velocidad a la que se desplazaban y sufrieron un momento de confusión.
Luego de la ceremonia en el ayundamiento de Sarajevo, Francisco Fernando y Sofía decidieron cancelar su agenda para visitar a los heridos por el atentado. El conde von Harrach se apostó en el estribo izquierdo del coche para proteger al archiduque. A las 10:45, Francisco Fernando y Sofía subieron, como antes, al tercer coche de la comitiva. Para evitar el centro de la ciudad, el gobernador Potiorek decidió que el vehículo imperial debía seguir en línea recta por los embarcaderos Appel hasta el hospital de Sarajevo. Sin embargo, a Potiorek se le olvidó avisar al conductor, Leopold Lojka, de esto. De camino al hospital, Lojka giró a la derecha en la calle Francisco José.
Tras saber que el plan del asesinato había fracasado, Princip fue hasta una tienda de delicatessen de las proximidades. Estando allí, el terrorista serbio observó pasar al coche abierto de Francisco Fernando maniobrando cerca del Puente Latino. En ese momento, el conductor daba la vuelta para tomar el camino correcto hacia el hospital de Sarajevo, pero el motor del vehículo se paró durante la maniobra y Princip aprovecho su oportunidad.
Princip avanzó y disparó dos tiros a una distancia aproximada de cinco metros, empleando una pistola semiautomática FN Browning, modelo 1910, calibre 9 X 17 mm o .380 ACP.[ii] La primera bala alcanzó al archiduque en la yugular y la segunda dio en el abdomen de la duquesa que se encontraba encinta. Princip fue detenido inmediatamente. Durante el juicio, afirmó que su intención no era matar a Sofía, sino al gobernador de Bosnia, Potiorek.
Gravemente heridos, llevaron a la pareja real para que les atendiera un médico en la residencia del gobernador. Según el relato del conde Harrach, las últimas palabras de Francisco Fernando fueron “¡Sofía!, ¡Sofía! No te mueras... vive para nuestros hijos”, seguidas de seis o siete “No es nada”, en respuesta a las preguntas del conde sobre su estado. Sus palabras fueron seguidas por un largo estertor. Sofía murió antes de llegar a la residencia del gobernador. El Archiduque Francisco Fernando falleció tan solo diez minutos después.
Las autoridades austrohúngaras capturaron y procesaron a los conspiradores de Sarajevo, así como a los agentes y los campesinos que ayudaron a ejecutar los planes. Mehmedbašić fue apresado en Montenegro, pero escapó hacia Serbia, donde se unió a las tropas auxiliares del mayor Tankosić. En 1916 fue finalmente apresado.
La principal acusación fue alta traición por conspirar con el Reino de Serbia, cuya pena era la muerte. El juicio se celebró entre el 12 y el 23 de octubre y el veredicto fue dictado el 28 de octubre de 1914. Tres de los conspiradores: Danilo Ilić, Veljko Čubrilović y Mihaijlo Jovanović fueron condenados a muerte y ejecutados. Los otros procesados sufrieron condenas que iban de tres a veinte años de cárcel. Princip y Čabriović, por ser menores de edad, fueron condenados a veinte años de cárcel, pero murieron de tuberculosis en la prisión.

Dragutin Dimitrijević –Apis- fue ejecutado por el gobierno serbio en 1917, Voja Tankosić murió en el campo de batalla y Muhamed Mehmebašić, condenado a quince años de cárcel en 1917, fue liberado en 1919. Tras la guerra, el gobierno de una Serbia victoriosa, perdonó a los miembros de la ex Mano Negra.

En 1920 el gobierno, el ejército, la Mano Negra y otras organizaciones nacionalistas  realizaron un funeral de honor, en Sarajevo, para Gavrilo Princip, tras la entrega de su cuerpo por parte del gobierno de la Checoslovaquia independiente. En 1992, Gavrilo Princip fue declarado héroe nacional de Serbia y se designó con su nombre el Puente Latino.
CONSECUENCIAS
El asesinato del archiduque Francisco Fernando conmocionó a toda Europa y causó un clima de simpatía internacional por la posición austriaca. Dos días después del asesinato, Austria-Hungría y Alemania exigieron a Serbia la apertura de una investigación, pero Slavko Gruić, secretario general del Ministerio de Exteriores serbio, respondió con un “No se ha hecho nada hasta ahora y el asunto no atañe al gobierno serbio”. Hubo enseguida una tensa negociación entre el encargado de negocios austriaco en Belgrado y Gruic.
El gobierno austríiaco, tras realizar una investigación criminal y asegurarse de que Alemania iba a honrar su alianza militar envió una carta formal al gobierno de Serbia recordándole su compromiso de respetar la decisión de las grandes potencias sobre Bosnia y Herzegovina y de mantener buenas relaciones con Austria-Hungría. La carta exigía también medidas para evitar la divulgación de propaganda alusiva a la destrucción violenta de Austria-Hungría, la destitución de los responsables que pertenecían a las fuerzas armadas serbias, la cárcel para todos los involucrados en la trama de asesinato que se encontraran en su territorio  y terminar con el contrabando de armas y explosivos desde Serbia.
El gobierno austrohúngaro amenazó con retirar a su embajador en Belgrado si Serbia no aceptaba todas las exigencias en un plazo de 48 horas. A esto se le conoció como la crisis de julio. Tras recibir un telegrama de apoyo de Rusia, Serbia movilizó a su ejército y respondió al ultimátum aceptando los artículos Nº 8 —que exigía el fin del contrabando de armas y el castigo para los oficiales fronterizos que habían colaborado con los asesinos— y Nº 10 —que exigía un informe sobre la ejecución de las medidas impuestas conforme se fueran realizando. Astutamente, Serbia aceptó de forma parcial y rechazó cortésmente los elementos del preámbulo y los artículos Nº 7 y 9. Austria-Hungría reaccionó rompiendo relaciones diplomáticas con Serbia.
El día siguiente, reservistas serbios, transportados por barcos, cruzaron la frontera austrohúngara del río Danubio, en Temes-Kubin, y fueron advertidos por soldados austríacos con disparos al aire. El informe de este incidente fue esbozado y relatado inicialmente al emperador Francisco José I como “un conflicto considerable”. Ante esto, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914 y movilizó a la parte de su ejército que iba a enfrentarse al ya movilizado ejército serbio. En los términos de la alianza franco-rusa, Rusia y Francia también se verían obligados a movilizar sus ejércitos. Pronto, todas las grandes potencias, a excepción de Italia y Gran Bretaña, habían escogido sus aliados para el conflicto, que pasaría a la historia como la Primera Guerra Mundial.




[i] MATRIMONIO MORGANÁTICO: Se conoce con ese hombre a la unión realizada entre dos personas de rango social desigual —por ejemplo, entre un príncipe y una condesa o entre un noble y una  plebeya—, en el cual se impide que el cónyuge y cualquier hijo de dicha unión herede u obtenga los títulos, privilegios y propiedades del noble.
[ii] PISTOLA FN BROWNING: Esas pistolas eran muy precisas y rara vez se encasquillaban, a partir de ese hecho fueron conocidas como “Mataduques”. Tres de esas armas, muy modernas por ese entonces, fueron adquiridas por el Ejército serbio y terminaron en manos de los asesinos de Francisco Fernando. Fabricadas en calibre 7,65 x 17 ó .32 ACP y 9 x 17 mm ó .380 ACP, estas pistolas fueron ampliamente utilizadas en ambas guerras mundiales y sirvieron de modelo para el diseño de las otras pistolas muy famosas, como la alemana Walter PPK y la  rusa Makarov. Es posible observar una de estas pistolas en el Museo de la Policía Federal Argentina.