viernes, 15 de diciembre de 2017

LA ARGENTINA NECESITA UNA NUEVA POLÍTICA MIGRATORIA


La Argentina debe revisar con urgencia su política migratoria que, en gran medida, aun depende de la filosofía del proyecto de la “Generación de 1837”.

Domingo F. Sarmiento, el único educador y periodista que llegó a ser presidente de la Argentina, comienza su libro “Facundo, Civilización y barbarie en las pampas argentinas”, con las siguientes palabras: “El mal que aqueja a la República Argentina es la extensión: el desierto la rodea por todas partes, y se le insinúa en las entrañas: la soledad, el despoblado sin una habitación humana, son, por lo general, los límites incuestionables entre unas y otras provincias. Allí, inmensidad por todas partes: inmensa la llanura, inmensos los bosques, inmensos los ríos, el horizonte siempre incierto, siempre confundiéndose con la tierra, entre celajes y vapores tenues, que no dejan, en la lejana perspectiva, señalar el punto en que el mundo acaba y principia el cielo…”

El “Facundo” fue escrito por Sarmiento, en 1845, como folletín en el diario chileno “El Progreso”, donde el sanjuanino trabajaba como periodista. Hoy es el libro considerado como la obra en prosa más importante del siglo XIX y le ganó con justicia el título de “sociólogo de la Pampa”. Pero, la voz de Sarmiento en favor de la inmigración fue la única entre los hombres de la “Generación de 1837”.

Juan Bautista Alberdi hizo célebre la frase “Gobernar es poblar” y el ex canciller Estanislao Ceballos escribió en su libro “La rejión del trigo” (1883) con igual dramatismo: “! Nos ahoga el desierto¡ ¡El desierto es la muerte, la barbarie, la soledad cuando menos¡”

Esta visión de la Argentina se plasmó en la Constitución Nacional de 1853 y la Ley 817 de “Inmigración y Colonización” sancionada en 1876 por el presidente Nicolás Avellaneda, quien había sido ministro de Justicia e Instrucción Pública de su predecesor, Domingo F. Sarmiento.

El ministro de Guerra de Avellaneda y su sucesor en la presidencia fue el general Julio A. Roca quién incorporó efectivamente las tierras de La Pampa y la Patagonia a la explotación productiva. Luego como presidente firmó el Tratado General de Límites con Chile consolidando ese dominio territorial y delimitando la más extensa frontera argentina, extendió el ferrocarril hasta la provincia de Tucumán. Además, creó las instituciones necesarias para la asimilación de los inmigrantes y sus hijos. Sancionó la Ley de Registro Civil que aseguraba el matrimonio civil y el derecho a los inmigrantes no católicos de registrar el nacimiento de sus hijos, las defunciones y el acceso a los cementerios públicos hasta ese entonces tareas gestionadas en exclusividad por las iglesias católicas. En su segunda presidencia completó la obra de asimilación con la creación, en 1902, de la ley de Servicio Militar Obligatorio donde los hijos de los inmigrantes se forjaban en el amor y el servicio a su patria.

Cuando se llevaron a cabo esas reformas y se implementaron esas leyes, el mundo albergaba menos de mil millones de personas. La Argentina tenía una población de 1.877.490 habitantes (según el primer censo nacional, realizado en 1869, organizado por iniciativa del presidente Sarmiento).

El grueso de la inmigración que llegaba a las costas del Río de la Plata provenía de la Europa mediterránea, de Rusia y Europa Central, de Medio Oriente y en mucho menor medida del Norte de África. Para la época, la mayoría de esta población por sus conocimientos agrícolas o industriales y sus hábitos laborales debían ser considerados como “mano de obra calificada”. Especialmente si se la comparaba con la mayoría de los trabajadores autóctonos.

El viaje en barco de vela desde el puerto de La Coruña tenía una duración aproximada de 45 días según el clima y el número de escalas que realizaba la nave. El viaje se incrementaba aún más si se realizaba desde el puerto de Génova. La navegación, sobre todo en la tercera categoría que empleaban los inmigrantes pobres era costosa, incómoda e insegura. El único medio de comunicación de los inmigrantes con sus familias es su lugar de procedencia era epistolar. El correo demoraba varios meses en llegar y además tanto el inmigrante como sus familiares era analfabetos y debían recurrir a amigos, sacerdotes y escribas profesionales para comunicarse.

Con un país vacío, en un mundo notoriamente menos poblado y sin problemas de cambio climático, era lógico que el país buscara atraer población. Y lo logró ampliamente. Para el segundo censo, realizado en 1895, la población había aumentado un 200% y registraba 4.044.911 habitantes. Aunque todavía era un gran país semidesértico desde el punto de vista demográfico.

Hoy la situación demográfica y las posibilidades tecnológicas son totalmente distintas. Hoy el mundo alberga a 7.500 millones de seres humanos de los cuales 2.000 millones están en continuo movimiento por el planeta ya sea por turismo, negocios, estudios o la búsqueda de atención médica de mejor calidad. Los viajes entre continentes se reducen a pocas horas y las comunicaciones por vos e imagen son instantáneas, directas y muy económicas.

Los flujos migratorios que en el siglo XIX iban del mundo industrializado hacia el mundo en subdesarrollo (en su mayoría colonias europeas) en búsqueda de mejores oportunidades de vida.

En el siglo XXI los flujos migratorios van del mundo subdesarrollado del sur hacia el mundo desarrollado del Norte. Con casos particulares, como el del desaparecido Bloque Socialista y de Rusia hacia la Unión Europea y América del Norte (EE. UU. y Canadá). Mientras que Rusia intenta contener la inmigración que recibe de sus ex repúblicas soviéticas: Azerbaiyán, Kazajistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Ucrania, Armenia, Moldavia, etc.; en su mayoría formada por rusos étnicos nacidos y radicados durante décadas en esas nuevas repúblicas.

Las mayores barreras antiinmigración establecidas en los países industrializados han generado una fuerte corrientes migratoria Sur – Sur en África y América Latina, donde la población de los países más inestables o en crisis económica se trasladan a países vecinos con menos resistencia a la inmigración, aprovechando facilidades idiomáticas y mejores servicios educativos y sanitarios y otras ventajas.

Las migraciones forzadas, que tradicionalmente eran provocadas por guerras, inestabilidad y persecuciones, ahora se ven incrementadas por los denominados “refugiados ambientales” que dejan sus hogares escapando a catástrofes naturales tales como sismos, maremotos, terremotos, o los efectos de calentamiento global que provocan desertificación, inundaciones, aumento de nivel de los mares y otros daños ecológicos y, frecuentemente, grandes hambrunas y pandemias.

La pregunta es hasta cuando la Argentina puede continuar con una política de puertas abiertas con respecto a la inmigración y sin adoptar una legislación especial con respecto a los extranjeros que delinquen.

Tampoco tiene ningún sentido tratar de aplicar una política de “inmigración cero” que no aplica ningún país del mundo o políticas fuertemente restrictivas como las que pretenden implementar sin éxito tanto los Estados Unidos, Canadá o la Unión Europea.

La Argentina posee una superficie de 2.780.400 km², que sitúa como el octavo país más extenso del planeta. Además, el 90% de ese territorio es apto para la instalación humana y el desarrollo de actividades económicas y además dispone con el 1,1% del agua potable del mundo. A diferencia de países muy extensos como Libia, con 1.759. 450 km², se sitúa en el puesto 17 en extensión, pero donde sólo el 8% del territorio es apto para la vida humana permanente y dispone del 0% del agua potable del mundo.

El territorio argentino es habitado, según el censo realizado en 2010, por 44.044.811 personas. La densidad poblacional es de tan sólo 13 habitantes por kilómetro cuadrado. Aunque la distribución poblacional esta muy distorsionada, podemos considerar que el país continúa estando muy poco poblado.

Esta situación convierte a la Argentina en un potencial receptor de inmigración. Lo que obliga a rediseño de los criterios con que se aceptan a los inmigrantes y el conjunto de derechos y obligaciones que tendrán cuando se conviertan en residentes o ciudadanos naturalizados.

Es curioso que la mayoría de los partidos políticos (la Unión Cívica Radical, el Partido Justicialista y todos los partidos de izquierda) que son los más críticos de la “Generación del Ochenta” y del modelo de desarrollo librecambista aplicado de 1880 a 1916 (y aunque los radicales lo nieguen enérgicamente siguió en vigencia en sus gobiernos de 1916 a 1930) que convirtió a la Argentina en uno de los países de mayor crecimiento del planeta en ese período. Se aferran insistentemente a los criterios demográficos de ese modelo.

Esos criterios eran acertados en la segunda mitad del siglo XIX, por las condiciones que imperaban en Argentina y en el mundo en ese momento, pero hoy son obsoletas y deben ser urgentemente modificadas.

No se puede aceptar a todos los inmigrantes sin distinguir en cuanto a sus antecedentes penales, su capacitación o las condiciones para desarrollar actividades laborales en el país. 

No podemos seguir aceptando, trabajadores sin capacitación ni especialización, en muchos casos analfabetos, en otros analfabetos tecnológicos, que escasamente hablan español. Tampoco a ancianos sin recursos que terminan siendo una carga para sus familias y para el Estado porque requieren asistencia médica e inmediatamente reclaman pensiones a la vejez sin haber vivido o trabajado en Argentina.

Debemos dar prioridad al ingreso de inmigrantes que sean útiles para el desarrollo del país y no meros demandantes de asistencia social, alimentos y vivienda, así como demandantes de servicios educativos y sanitarios gratuitos. Argentina necesita trabajadores y no solicitantes de planes sociales y subsidios.

Tampoco en justo mantener a los potenciales trabajadores en la ilegalidad. Hoy los inmigrantes ilegales provenientes de países latinoamericanos ingresan al país sin visa, en condición de turistas por 90 días y no pueden trabajar.

No obstante, comienzan inmediatamente a trabajar en forma clandestina y por supuesto permanecen en el país más allá de los tres meses permitidos.

Los más afortunados, con mayor capacitación o con conocimientos de algún oficio, consiguen un trabajo como operadores de computadoras, diseñadores gráficos, como trabajadores en la construcción, las mujeres con buena presencia como vendedoras en comercios legales o empleadas en el servicio doméstico.

Pero, en todos los casos los inmigrantes ilegales terminan alimentado la economía informal. En muchos casos se convierten en víctimas de las mafias como trabajadores en talleres clandestinos que alimentan con sus productos tanto a las “saladas y saladitas” como a los locales de los más lujosos centros comerciales.

Otros, los menos capacitados, terminan trabajando al servicio de las mafias que controlan la venta informal e ilegal en las calles y en temporada de veraneo en las playas y centros turísticos.

Hay también inmigrantes que son víctimas del “trabajo esclavo” en instalaciones agropecuarias y en las llamados “supermercados y autoservicios de comida rápida” gerenciados por miembros de la comunidad china.

Por último, están los que ingresan directamente en el ámbito de delito. Las mujeres en las redes de prostitución, los jóvenes en el traslado (como mulas y camellos) drogas o en el comercio al menudeo en los barrios. Los más propensos a la violencia se transforman en ladrones, motochorros o incluso sicarios.

Pero, en todos los casos, los recién llegados, aún con residencia ilegal, deben vivir en la marginalidad en contacto con el delito. Sin embargo, se convierten inmediatamente en demandantes de ayuda social, piden alimentos, subsidios, utilizan los hospitales y escuelas, para ellos o para sus hijos. Es decir, todo aquello de lo que no disponen en sus países de origen.

Si tienen hijos menores pueden, aún sin residencia legal, tramitar su Asignación Universal por Hijo. Si ingresaron al país con sus padres o abuelos, o los trajeron al poco tiempo, comienzan a gestionar para ellos una pensión a la vejez, aunque nunca hayan residido o trabajado en Argentina.

Curiosamente, aquellos políticos y dirigentes sociales que defienden con todas sus fuerzas las políticas de puertas abiertas a la inmigración proveniente de los países vecinos, no se preocupan en absoluto por la explotación laboral y humana que sufren los recién llegados.

Ningún gobierno nacional puede terminar con un 33% de población en la pobreza si continuamente ingresa población en situación de pobreza extrema y con residencia ilegal proveniente de los países limítrofes que se asienta en villas y asentamientos poblacionales ilegales, sobrecarga los servicios públicos de educación, sanidad, seguridad, etc.

Hasta cuando seguiremos subsidiando indirectamente a los países vecinos recibiendo a sus pobres y desocupados sin exigir pagos compensatorios. O, al menos demandando una reciprocidad de trato cuando un argentino gestiona un permiso de residencia o laboral en Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay o Uruguay. Los profesionales (médicos, abogados, docentes y periodistas) y futbolistas que han pretendido trabajar en esos países saben bien de lo que se habla.

También se deben crear mecanismos confiables para garantizar la expulsión de los residentes ilegales, especialmente para aquellos que han cometido delitos, han sido condenados y han cumplido su condena. Hoy estos extranjeros ilegales luego de cumplir la condena no son expulsados, sino que continúan ilegalmente en el país. En muchos casos reincidiendo en sus actividades criminales.

Es perentorio formar una comisión interministerial e interdisciplinaria para estudiar el tema migratorio en todos sus complejos aspectos. Realizar audiencias públicas para que se expresen todos los sectores involucrados en la cuestión. Sin discriminaciones o planteos utópicos.

A los efectos de llevar a cabo una profunda y realista reforma de la política migratoria argentina.  



jueves, 14 de diciembre de 2017

LA CRISIS CATALANA ENTRA EN UNA ETAPA DE DEFINICIONES



A una semana de las elecciones en Cataluña, las tensiones entre “independentistas” y “constitucionalistas” siguen creando una profunda grieta social que amenaza extenderse al resto de España.

El problema del separatismo catalán dista mucho de haber sido superado. La aplicación del artículo 155 de la Constitución Española por parte del gobierno nacional detuvo la DUI (Declaración Unilateral de Independencia), llevó al exilio forzado a ex presidente Carles Puigdemont y a la cárcel a Oriel Junqueras y otros dirigentes independentistas, en la mayoría de los casos sin debido proceso judicial.

Pero, los “independentistas”, que superan al 40% del electorado siguen siendo tan partidarios de separarse de España como siempre.
Mientras que los “constitucionalistas”, es decir los que se sienten tan españoles como siempre y que hoy son una escasa e inestable mayoría, mantienen sus temores de que, algún día, Madrid termine cediendo y dejándolos librados a su suerte.

La tensión se mantiene en la sociedad. Mientras tanto más de tres mil empresas radicadas en Cataluña han dejado la autonomía. Los rubros son diversos van desde bancos, grandes empresas aseguradoras, editoriales, productoras de alimentos y hasta sedes de empresas extranjeras.

Como suele decirse, el “capital es cobarde” y ninguna empresa está interesada en permanecer en una Cataluña que termine fuera de la Unión Europea.

También han cambiado su domicilio -real y fiscal- pequeñas y medianas empresas legales, abogados independientes, estudios de escribanía, contables y registradores. Incluso algunos españoles que cobran pensiones nacionales han modificado su domicilio declarando como lugar de residencia el de familiares y amigos fuera de Cataluña.

En verdadero daño que el llamado “proces” ha causado a la economía, a nivel de inversiones canceladas, empleos perdidos y reservaciones de hotelería y turismo canceladas, sólo se determinará en los próximos años cuando se tengan datos fidedignos.

Además, la economía catalana constituye el 20% del total de la economía española por lo cual el daño se expandirá al resto de la Península.

El próximo 21 de diciembre los habitantes de Cataluña concurrirán a las urnas en un intento de normalizar la Autonomía. Unos esperan ratificar una mayoría que les permita retomar una transición, posiblemente más gradual y ordenada, hacia la independencia y el establecimiento de una república catalana.

Los otros apuestan a crear un gobierno comprometido en el respeto a la constitución y la integridad territorial de España terminando con décadas de delirios independentistas. Son los españoles que se sienten españoles en Cataluña.

A una semana de las elecciones, la fragmentación de los partidos en uno y otro bando, la poca confiabilidad de las encuestas y la incertidumbre sobre cuál será el porcentaje de participación del electorado no permiten avizorar un panorama claro.

Ciudadanos, el partido liberal de centro, que fue la voz que más claramente se ha opuesto a la independencia, encabeza las preferencias, pero sin una mayoría suficiente para formar gobierno. Su líder a nivel nacional es Albert Rivera y la cabeza de lista en Cataluña es Inés Arrimada.

De confirmarse esos resultados el 21 D, Ciudadanos dependerá de lograr un acuerdo con otras fuerzas constitucionalistas (PP y PSC) para controlar la Generalitat y cerrar el paso a los independentistas.

Segundo en las encuestas se sitúa Esquerra Republicana de Catalunia – ERC-, una fuerza de centro izquierda liderada por el detenido Oriol Junqueras, es un partido histórico que apoyo la DUI realizada por Puigdemont.

No obstante, cualquiera sea el resultado en las urnas, a la votación seguirá un intenso proceso de negociaciones donde cada bando buscará alcanzar una mayoría para formar gobierno acordando un programa en común.

Aunque difícilmente el resultado electoral o los pactos políticos que se alcancen consigan soldar la profunda “grieta” que divide a la sociedad española.

Es que el separatismo, que algunos catalanes radicalizados se empecinan en denominar “independentismo republicano”, constituye un verdadero “cáncer” que enferma al cuerpo social español en su conjunto. El separatismo se difunde en diversas regiones de España y otros individuos disconformes se radicalizan, crean supuestas identidades “nacionales”, inventan una historia reivindicativa, imaginan agravios y se lanzan a reclamar la independencia.

Pronto todo el cuerpo nacional sufre los efectos de la multiplicación de reivindicaciones separatistas. En España, algunos vascos, gallegos, andaluces siguen con atención la evolución el “proces” catalán. Observan y esperan. En ocasiones sin demasiada paciencia.

El 8 de diciembre, por ejemplo, en Zaragoza, capital de Aragón, en un bar llamado “El tocadisco”, un cliente Víctor Láinez, fue ultimado a golpes por Rodrigo Lanza, un miembro del movimiento anarquista “Okupa”, con una condena previa de seis años de cárcel por dejar tetrapléjico a un guardia urbano de Barcelona, en 2006.

El asesinato de Láinez fue claramente un “crimen de odio” entre españoles. El delito de la víctima fue simplemente lucir unos tiradores con los dolores de la bandera española. Eso fue suficiente para que Lanza y sus acompañantes (otro hombre y dos mujeres) lo agredieran llamándolo “Facha” (en Cataluña la palabra “facha”, puede traducirse como “fascista” o “franquista” y suele aplicarse a todos los que defienden la integridad territorial de España).

Cuando Láinez dejaba el establecimiento para evitar la confrontación. Lanza lo golpeo por la espalda en el cráneo con un hierro y lo pateo en el suelo hasta matarlo.
El asesinato de Láinez puede ser considerado como un hecho de violencia extrema. Quizá se trate de un caso aislado que no debe generalizarse. Pero es algo que ha ocurrido recientemente.


Quien crea que el problema del independentismo catalán se ha resuelto con la aplicación del artículo 155 de la Constitución y con un llamado a elecciones esta equivocado o busca conformarse con una solución transitoria.  

martes, 12 de diciembre de 2017

FRANCIA RECONOCE EL CRECIENTE PROTAGONISMO DE MARRUECOS EN ÁFRICA


La reciente escala del presidente Emmanuel Macron en Argel, a su regreso de la Cumbre de la Unión Africana – Unión Europea, ha dejado un regusto amargo al régimen del anciano presidente Abdelaziz Bouteflika.

Desde el comienzo de su mandato, el presidente francés Emmanuel Macron marcó su distancia con el régimen argelino. Tradicionalmente, la primera visita a un país africano de un nuevo presidente francés suele realizarse a Argelia.

Los lazos entre ambos países son antiguos, se forjaron en ciento treinta años de presencia colonial francesa en Argelia. La francofonía también los une culturalmente. Francia es el hogar de una numerosa población de origen argelino y las exportaciones de gas y petróleo argelinos son vitales para el funcionamiento de la economía gala, tanto como las inversiones y empresas francesas lo son para Argel. Con casi 8.000 millones de dólares de intercambio comercial, Francia es el segundo socio comercial de Argelia después de China.

Sin embargo, Macron decidió romper con esa tradición diplomática y escogió visitar primero Marruecos para dialogar con el rey Mohamed VI. Francia es el segundo inversor extranjero en Marruecos y en esa ocasión el presidente Macron no dudó en afirmar que el Reino era “un aliado estratégico y un país amigo”.

El mensaje llegó fuerte y claro a Argel. Francia estaba redefiniendo sus prioridades en el Magreb y en África.

La aptitud de Macron respondía a las nuevas realidades que se estaban viviendo en África.
Mientras Argelia esta envuelta en una puja por la sucesión de Bouteflica, con un liderazgo envejecido que proviene de los tiempos de la lucha por la independencia, y una economía jaqueada por el alto nivel de desempleo, y el descenso de los precios internacionales de petróleo, de donde proviene el 95% de sus exportaciones, pierde posiciones en África. Además, Argel enfrenta un serio problema de separatismo en la región de Kabilia, en el norte de su territorio.

Marruecos cuenta con una economía más dinámica y diversificada que la esta convirtiendo en el gran motor de África y en el principal donador africano de ayuda humanitaria y para el desarrollo a los países del continente.

Por otra parte, Mohamed VI es un estadista respetado y cada vez más escuchado por los jefes de Estado y de Gobierno de África y un referente para el resto del mundo. Es un líder mundial en la lucha contra el cambio climático, preocupación que comparte con Macron. Al igual que este último, Macron nació después de que el proceso de descolonización de África había concluido.

Mohamed VI, con gran paciencia y hábil diplomacia, llevó a Marruecos de regresó a la Unión Africana y gradualmente lo está integrando a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO).

También acercó posiciones con gobiernos que durante décadas fueron los principales apoyos internacionales de Argelia y que hoy adoptan posiciones más equidistantes en el tema del Sáhara.

Restableció relaciones diplomáticas con Cuba, está desarrollando un megaproyecto conjunto de gasoducto con Nigeria. Recientemente aprovecho la V° Cumbre Unión Africana – Unión Europea, en Abijan, para entrevistarse con el presidente de Angola, Joȃo Lourenҫo y el presidente sudafricano Jacob Zuma. Ambos países son tradicionales aliados de Argel.

Pero, si alguien necesitaba una ratificación de la política francesa para la región la encontró la semana pasada. Macron realizó una primera visita de “trabajo y amistad” de corta duración, escasas diez horas, a Argel para conversar con el liderazgo argelino y atender a la prensa local.

La precaria salud del presidente Abdelaziz Bouteflika, de ochenta años, le impidió reunirse con su par francés que solo se entrevistó con el Primer Ministro y el Ministro de Relaciones Exteriores. La agenda estuvo centrada en la lucha contra el terrorismo, el problema migratorio y, especialmente, la cuestión del Sáhara.

Macron es un político joven y realista, que creció lejos del trauma de colonialismo. Es por ello por lo que comprende la importancia que, para la seguridad de Europa, y especialmente de Francia, tiene un Magreb estable y pacífico. Ello no puede lograrse sin solucionar la cuestión del Sáhara.

El presidente francés entiende que la colaboración entre Marruecos y Argelia es esencial para controlar las actividades de los grupos yihadistas, estabilizar la situación en Libia y trabajar para solucionar el drama humanitario de la migración irregular a través del Norte de África, entre otras muchas cuestiones de común interés a ambas orillas del Mediterráneo. Así se lo ha hecho saber a los dirigentes argelinos.

El presidente Macron, como todos los jefes de Estado europeos, comprende claramente el carácter artificial del conflicto del Sáhara marroquí. Sabe que el Frente Polisario es sólo una entidad títere, creada y sostenida por Argelia para mantener vivo el conflicto y no lo considera una parte de la solución.

Como político realista, Macron sabe bien que la única solución posible pasa por la aplicación de la Propuesta para la Negociación de un Estatuto de Autonomía dentro de un proceso de regionalización avanzada de todo el territorio marroquí.

Es por este motivo que el mandatario galo decidió dejar bien clara cual era la posición de Francia en la cuestión del Sáhara, hablando con voz firme en Argel.

Para ello empleó una entrevista concedida a los dos principales diarios de Argelia: “Alkhabar” (en árabe) y “El Watan” (en francés). El periodista argelino dio pie a la respuesta del primer mandatario galo cuando le pregunto: “La posición de Francia sobre el Sáhara Occidental se percibe favorable a Marruecos. ¿No debería Francia tener una actitud más equilibrada sobre el tema para influir en la resolución de esta disputa pendiente?”

La réplica de Macron no se hizo esperar. “Nuestra posición equidistante sobre este tema es bien conocida y no ha cambiado. Y ella no cambiará. El diálogo entre Argelia y Marruecos sobre el tema es crucial. Juntos, con el apoyo de la comunidad internacional, sus dos países deben trabajar para resolver esta crisis. Su regulación constituye un gran desafío para la integración del Magreb. Representa un importante bloque económico para la región. Espero que Marruecos y Argelia superen su divergencia para construir un Magreb fuerte, unido y próspero”, señaló el presidente.

El presidente francés obvió adrede toda referencia al Frente Polisario e indirectamente responsabilizó a Argel por el mantenimiento durante cuatro décadas de un conflicto artificial que paraliza la integración y el desarrollo del Norte de África.


Por lo tanto, el apoyo explicitó del presidente Emmanuel Macron a los legítimos derechos de Marruecos en el Sáhara y sus exhortaciones a Argel para superar el conflicto no son más que un acto de realismo que reconoce los cambios en África.

viernes, 8 de diciembre de 2017

CONMOCIÓN MUNDIAL POR EL CAMBIOS DE STATUS JURÍDICO DE JERUSALÉN


La intempestiva e inconsulta decisión del presidente Donada Trump de reconocer a la ciudad de Jerusalén como capital del Estado de Israel, desafía el orden internacional y conmueve a los líderes mundiales más allá de sus diferencias religiosas y políticas.

Desde sus tiempos de irreverente candidato presidencial, Donald Trump tiene acostumbrado al mundo a declaraciones intempestivas y decisiones sumamente controversiales.

No obstante, su reciente decisión de convertir a los Estados Unidos en el primer país del mundo en reconocer a la ciudad de Jerusalén como capital del Estado de Israel y trasladar allí a la embajada de su país constituye una innecesaria provocación al mundo islámico y una acción desestabilizadora en gran escala del sistema internacional cuyo total impacto se apreciará en los próximos años.

El presidente ha vuelto a actuar de forma inconsulta enfrentando al resto de los líderes mundiales a la política del hecho consumado. Por ello no pueden sorprender las negativas reacciones que su decisión provocó en sus aliados europeos, en China, entre las grandes potencias del Islam e incluso por parte de los líderes espirituales como el Papa Francisco y los máximos responsables de las iglesias ortodoxa griega, siria, armenia, etíope y copta y hasta los luteranos evangélicos.

MOHAMED VI EN DEFENSA DE QODS

En el mundo islámico, la voz más autorizada, firme pero moderada fue la del Rey de Marruecos, Mohamed VI, Amir al Muminin (comendador de los creyentes) y presidente del Comité al Qods perteneciente a la Organización de Cooperación Islámica.

En nombre de esa representación, el monarca marroquí se dirigió al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en una enérgica carta que, entre otros aspectos señalaba: “Toda vulneración del estatuto jurídico e histórico reconocido de Al Qods, arriesga con reenviar la cuestión en el embrollo de los conflictos religiosos y confesionales, y afectar los esfuerzos internacionales encaminados a crear las condiciones propicias para el relanzamiento de las negociaciones de paz. También arriesga con atizar la tensión, hipotecar las posibilidades de paz y acentuar la violencia y el extremismo.

“Nuestra visión que Compartimos con todos los partidarios y defensores de la paz en el mundo consiste en preservar el estatuto de Al-Qods en tanto que ciudad de paz y de tolerancia, abierta a los fieles de todas las religiones celestes y modelo de convivencia y de coexistencia.

“La cuestión de Al-Qods, es la causa de los palestinos ya que es parte de sus tierras espoliadas, como también es la causa de la Umma árabe e islámica, porque Al-Qods es sede de la Mezquita Al Aqsa bendita, la primera de las dos Qibla y tercer lugar santo del Islam. También es una causa justa para todas las fuerzas amantes de la paz, considerando la importancia de esta ciudad santa y su simbolismo como un lugar de tolerancia y coexistencia entre las diferentes religiones.”

“Al saludar mucho sus sinceros esfuerzos por restaurar la paz y la seguridad en la región del Medio Oriente, tenemos una gran esperanza en sus buenos oficios e intervención activa ante la administración americana para disuadirla de tomar cualquier medida sobre la ciudad de Al Qods, dadas las peligrosas repercusiones que representa tal medida para el futuro de la paz y la seguridad en la región.”

El Reino de Marruecos, en modo alguno limitó su reacción a esta misiva real. Inmediatamente, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional convocó a los embajadores de los países acreditados en Rabat en representación del Consejo de Seguridad de la ONU y al embajador del Estado de Palestina para entregar oficialmente a la encargada de negocios de la Embajada de EE.UU. el mensaje escrito dirigido por el Rey al presidente Donald Trump, en el que el Soberano expresa su profunda preocupación por la decisión que la administración estadounidense tiene pensado tomar, insistiendo en la centralidad de la cuestión de Al Qods, el rechazo de cualquier atentado contra su estatuto jurídico y político y la necesidad de respetar su simbolismo religioso.

PREOCUPACIÓN E INDIGNACIÓN EN EL MUNDO

Por su parte, el Secretario General de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, calificó la decisión de Trump como “totalmente inaceptable” y advirtió que el presidente estadounidense estaba “fortaleciendo a las fuerzas de los extremistas en la región como nunca nadie lo había hecho antes.”
El Rey Salman de Arabia Saudita alertó que cualquier movimiento de ese tipo se vería como una "provocación flagrante" a los musulmanes de todo el mundo.
Mientras que el rey Abdullah de Jordania, que actúa como custodio de los sitios islámicos en Jerusalén, afirmó que la decisión "socavaría los esfuerzos para reanudar el proceso de paz" en Medio Oriente y provocaría a los musulmanes.

El Vaticano se expresó a través de la web Vaticam Inside con el siguiente texto : "El Papa expresó su «profunda preocupación» por Jerusalén, en el día en el que el presidente estadounidense Donald Trump debería anunciar el traslado de la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén. Lo hizo llamando, al final de la audiencia general de hoy, 6 de diciembre de 2017, a respetar el “Status quo” de la ciudad, que tiene una vocación «especial a la paz» y es «sacra para los hebreos, cristianos y musulmanes». Francisco indicó que espera que prevalezcan «la sabiduría y la prudencia, para evitar añadir nuevos elementos de tensión en un panorama mundial de por sí convulso y marcado por muchos y crueles conflictos». 
El presidente de Francia, por su parte, dijo durante una visita a Argelia: “Es una decisión lamentable que Francia no aprueba y que va en contra de la legislación internacional y de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. 

POSICIÓN ARGENTINA

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto emitió la “Información de Prensa N° 564/17, donde ratifica La Argentina reconoce el derecho del Estado de Israel a vivir en paz junto a sus vecinos, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, así como el derecho del pueblo palestino a constituir un Estado libre, independiente y viable en base a las fronteras de 1967 y de acuerdo con lo que las partes determinen en el proceso de negociaciones.
“Al igual que la mayor parte de la comunidad internacional, la Argentina apoya el régimen internacional especial de Jerusalén, conforme lo establece la Resolución 181 (1947) de la AGNU, así como el libre acceso, visita y tránsito sin restricción a los Lugares Santos para los fieles de las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e Islam), por lo que Argentina lamenta medidas unilaterales que pudieran modificar este estatuto especial.”

UNA CIUDAD CONFLICTIVA

El estatus jurídico de la ciudad de Jerusalén es uno de los temas más difíciles en las relaciones entre los países islámicos e Israel y un punto central de cualquier negociación de paz entre palestinos e israelíes.

El hecho de ser considerada como una ciudad sagrada por los fieles de las tres grandes religiones monoteístas judíos, cristianos y musulmanes— convirtió a Jerusalén en objeto de numerosas disputas que, a lo largo de siglos, derivaron en reiteradas conquistas y reconquistas, destrucciones y reconstrucciones.

En la ciudad vieja de Jerusalén se ubican algunos de los lugares religiosos más sagrados del mundo : la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa, el Monte del Templo y el Muro de los Lamentos y la iglesia del Santo Sepulcro.
Cuando, en 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181 para la partición de Palestina en un Estado judío y otro árabe, se pensó en considerar a Jerusalén como una "entidad aparte", una ciudad internacional que sería administrada durante diez años por la ONU antes de realizar un referendo para definir su destino.
El documento preveía además garantizar la protección, el libre acceso y la libertad de culto en los lugares sagrados de la ciudad, no solo para sus habitantes sino incluso para los extranjeros sin discriminación por causas de nacionalidad.
Israel ocupó el sector, anteriormente en poder de Jordania, en la guerra de 1967 y, en 1980, declaró unilateralmente que la ciudad entera es su capital indivisible.
Los palestinos afirman, por su parte, que Jerusalén Este es la capital de un futuro estado y, de acuerdo con los acuerdos de paz palestino-israelíes de 1993, su estado final debe ser discutido en las últimas etapas de las conversaciones de paz.

La soberanía israelí sobre Jerusalén nunca ha sido reconocida internacionalmente, y todos los países con los que tiene relaciones diplomáticas mantienen sus embajadas en Tel Aviv.
Desde 1967, Israel ha construido una docena de asentamientos, hogar de unos 200,000 judíos, en Jerusalén Este. Estos se consideran ilegales según el derecho internacional, aunque Israel lo niega.
En 1995, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley ordenando el traslado de su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, pero ninguno de los presidentes anteriores -Clinton, Bush y Obama- se atrevió a implementar tan explosiva medida.
La decisión del presidente Donald Trump no favorecerá realmente a Israel, muy por el contrario, sólo servirá para incrementar las tensiones en la región y proporcionar nuevos argumentos a los elementos más extremistas. Grupos como Al Qaeda y el Estado Islámicoa -DAES o ISIS- utilizarán este hecho para radicalizar a más jóvenes musulmanes mostrando que no se puede confiar en los países occidentales. Para alentar la violencia contra los Estados Unidos bajo el remanido argumento de que el Islam enfrenta una nueva «cruzada» de los cristianos y sus alidos judíos. Esto ya ha comenzado a ocurrir.

El Movimiento Islamista Hamás, por ejemplo, declaró que la decisión de EE UU abría las puertas del "infierno",  llamó este jueves a los palestinos a empezar una tercera intifada. El líder de Hamás calificó Israel de “enemigo sionista” y dijo en una conferencia de prensa celebrada este jueves en Gaza que “mañana viernes 8 de diciembre será un día de la ira y el comienzo de una nueva Intifada, llamada la liberación de Jerusalén”.

Este conflicto innecesario, detonado de pronto, en torno a la ciudad de Jerusalen me recuerda el lamento de un español, después del atentado en la Rambla, cuando señalaba: «los Estados Unidos bombardean en Siria y las consecuencias las sufrimos en Barcelona».


miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL REALITY SIN FIN DE BOB Y GRACE EN ZIMBABUE



Como si se tratara de un montaje televisivo, las implicancias colaterales del golpe de Estado en Zimbabue no dejan de sorprender al mundo.

EL OCASO DE UN TIRANO

En ocasiones, el vivir demasiado puede tornarse en un contratiempo. Algunas celebridades se convierten en íconos mundiales porque fallecen en su juventud y en la cúspide de su éxito y su poder. Tal lo acontecido con personajes tales como Marilyn Monroe, Freddy Mercuri, Carlos Gardel, Eva Perón o John F. Kennedy en la política, o el mismo Alejandro Magno en la Antigüedad.

Muchos menos recordados son aquellos que, después de haber disfrutado de su juventud, belleza y éxito temprano, deben afrontar el paso del tiempo, de declinación y el ser opacados por nuevos talentos o jóvenes más exitosos. No es fácil envejecer, mucho menos hacerlo con grandeza y gracia, menos aún conservar el aprecio y respeto de quienes nos rodean.

Precisamente, esto es lo que debe estar pensando el anciano ex dictador de Zimbabue, Robert Gabriel Mugabe, quien a sus 93 años acaba de perder no sólo el poder sino también a su joven esposa de 52 años, Grace “Gucci” Mugabe.

Mugabe perdió el poder, que detentaba en forma autocrática desde hacía 37 años, por sus groseros intentos de convertir a su esposa sudafricana en heredera desplazando a la guardia histórica que lo había acompañado en la creación de su partido ZANU – PF (Zimbawe African National Union – Patriotic Front) desde los aciagos tiempos de la lucha contra el colonialismo.

Es que la ambición y el amor por el lujo y la ostentación de “Amazing Grace” no tenía límites.

UNA HISTORIA DE AMOR O ALGO PARECIDO

Robert Mugabe fue a lo largo de su vida un intelectual y pedagogo dedicado a la política (acumuló siete títulos universitarios). Formado en el marxismo – leninismo de inspiración maoísta, sin embargo, nunca abandonó totalmente las enseñanzas religiosas que le impartieron en la infancia los sacerdotes católicos que lo educaron y alimentaron cuando su padre abandonó a la familia de seis hijos.

En su juventud se casó con una joven de Zambia, Sally Hayfron con quien tuvo un hijo, que falleció de malaria a los seis años, mientras Robert cumplía una condena de cárcel de diez años, en la entonces Rodhesia blanca del segregacionista Ian Smith.

Con el paso de los años la falta de descendencia se convirtió en un problema para Mugabe. En la cultura shona, grupo étnico al que pertenece el ex dictador, la procreación es absolutamente prioritaria en toda familia. Hasta el punto de que, si un hombre no puede embarazar a su esposa, lo harán sus parientes cercanos, preferiblemente sin que se entere, con el propósito de garantizarle descendencia. Se considera una tragedia que un varón muera sin tener un hijo.

A los setenta años, y mientras su esposa afrontaba la última etapa de una enfermedad terminal, Mugabe encontró una alternativa para solucionar su problema de descendencia.

La oportunidad se le presentó en la forma de una agraciada secretaria sudafricana de 31 años llamada Grace Ntombizodwa Marufu, bien dispuesta a endulzar su vejez.

La dama en cuestión, por ese entonces, estaba casada con un oficial de la Fuerza Aérea de Zimbabue. Pero eso no fue ningún obstáculo. Por un tiempo fueron felices los cuatro, pero un buen día Grace se embarazó y Robert convenció al poco afligido marido de que se divorciara y prudentemente partiera hacia un puesto de agregado militar en Beijing.

No obstante, Robert seguía conservando sus principios de católico que no apoyaba el divorcio. Además, Sally Hayfron era muy querida por su pueblo que la llamaba “amai” (madre). Era cuestión de paciencia, la enfermedad de Sally era irreversible.

Para cuando Sally finalmente partió, en 1996, la dispar pareja contaba con dos herederos, Bona de siete años y Robert Jr. Luego del matrimonio nacería un tercer vástago: Chatunga.
El dictador Mugabe pagó al padre de la novia la tradicional dote y obligó al arzobispo Patrick Chakaipa a oficiar la ceremonia religiosa.

Ni Bob, ni Grace se andaban con chiquitas. El país estaba en crisis, pero la fastuosa ceremonia congregó a doce mil invitados, con la asistencia especial de otro luchador contra el colonialismo y el racismo, el sudafricano Nelson Mandela.

Ahora, Grace era la Primera Dama, salió de las sombras y durante sus primeros años compensó su matrimonio con un anciano con frecuentes tours de compras en el extranjero donde arrasaba las tiendas de marca adquiriendo exclusivas prendas de diseñador. Pronto se ganó el mote de “Grace Gucci”.

Según revelaron New Yorker y The Economist, en una ocasión, Grace afirmó que: “como tenía pies muy estrechos, solo podía calzar Ferragamo.” En otros medios se le atribuye la significativa cita: “¿Acaso es un delito ir de compras?”

NEGOCIOS PRIVADOS

Pero, su gran iniciativa no se contentaría con algunas costosas compras. Su encumbramiento como esposa oficial le abría también la oportunidad para realizar lucrativos negocios que en un país como Zimbabue siempre podía estar a la vuelta de la esquina.

Comenzó comprando terrenos fiscales a siete veces menos que su valor de mercado invirtió unos seis millones provenientes de los fondos públicos en forma ilegal en construir una fastuosa mansión. Cuando el malestar popular y las denuncias por corrupción se tornaron demasiado insistentes, finalmente vendió el inmueble a Muhammad Gadafi, en veinticinco millones de dólares. Lógicamente, Grace retuvo para sí el pago recibido de los libios.

Según cables revelados por WikiLeaks, Grace Mugabe tampoco tuvo ningún reparo en involucrarse en el infame comercio de los llamados “diamantes de sangre”.

Los cables dan cuenta de que en una ocasión mantuvo una agría disputa con un comerciante libanés que le vendió un diamante por un millón trescientos mil euros. Pronto la Primera Dama consideró excesivo el precio pagado y quiso forzar al libanés a reembolsar el pago. “Estúpido, no vas a volver a entrar nunca a este país”, tronó amenazante, por WhatsApp, contra el comerciante.

Otros aspectos de su vida personal eran también objeto de críticas. En especial, sus poco discretos romances con prominentes figuras del país y altos funcionarios del gobierno de su esposo. Al parecer, el nonagenario Robert toleraba esa realidad con paciencia. Su esposa era 41 años menor que él y tenía otras necesidades.

A Grace se le adjudican al menos dos amantes continuos y, con el más poderosos de ellos, el magnate televisivo James Makamba, se constataron en un mínimo de veinte encuentros sexuales, en 2004, al margen de que ambos poseían empresas y viajaban frecuentemente fuera del país.

Incluso en sus tours de compras por el mundo Grace encontraba la forma de llamar la atención. En Hong Kong agredió a un fotógrafo de The Times, Richard Jones, en Johannesburgo interrumpió violentamente un encuentro sexual de su hijo con una vistosa modelo, en Kuala Lumpur el blanco de su ira fue un poco diligente empleado de aeropuerto y en Dubái varios corresponsales internacionales perdieron sus teléfonos celulares a manos de su custodia. Los aparatos fueron arrojados en una fuente cercana.

Nada de esto pareció afectar seriamente la carrera de esta particular Primera Dama africana.

Los problemas surgieron cuando “Amazing Grace” se percató que su vida de lujos y excesos podría terminar cuando su anciano esposo muriera. En África, las viudas de los ex dictadores nunca suelen ser tomadas demasiado en cuenta.

LA PUJA POR EL PODER

Grace Mugaba se propuso cambiar esto y convertirse en heredera y sucesora de su esposo como presidente cuasi vitalicio de Zimbabue. No se le ocurrió que nacionalidad sudafricana o la notoria impopularidad que generaba fueran un serio obstáculo para ello.

La Primer Dama comenzó a rodearse de un grupo de jóvenes funcionarios, conocidos como la “Generación 40”, que apoyaban sus aspiraciones sucesorias.

Para concretar sus intenciones primero debía apartar de la sucesión a la vieja guardia histórica de fundadores del ZANU – PF que compartía el poder con Mugabe desde los tiempos de la independencia.

Su primera víctima fue Joice Mujuru, vicepresidente y viuda de Solomon Mujuru, antiguo comandante guerrillero de gran influencia en Zimbabue hasta su muerte en 2011.

En 2014, en un agitado Congreso del ZANU-PF, Mujuru perdió su cargo de vicepresidente y Grace ingresó al Politburó del Partido como Secretaria de Asuntos de la Mujer. En tanto, Emmerson “Cocodrilo” Mnangagwa, quien había dirigido el ministerio de Defensa por diez años, se convirtió en Vicepresidente.

Para cimentar su perfil de líder político, Grace Mugabe hizo que la Universidad de Zimbabue le otorgara un “Doctorado en Sociología”, tan sólo dos meses después de haberse matriculado como alumna.

La influencia de “Amazing Grace” comenzó a evidenciarse en múltiples y significativos aspectos. El primer signo fue una modernización en el “estilo” presidencial. Mugabe archivó sus tradicionales trajes oscuros -los favoritos de los dictadores africanos de los sesenta- para lucir coloridas vestimentas -apelando especialmente a los colores del ZANU – PF- con motivos étnicos propios de la estética del África Subsahariana. Las gafas de sol de diseñador completaron el nuevo atuendo.

El siguiente rival que Grace Mugabe se propuso batir fue al vicepresidente Mnangagwa. Pero, “El Cocodrilo” demostraría ser un bocado demasiado indigesto para las aspiraciones de la ambiciosa Primera Dama.

Su primer error lo cometió, a comienzos de 2017, durante un mitin en Buhera, delante de miles de personas. En un exceso de soberbia, cometió un “sincericidio”, dijo lo que realmente pensaba de su pueblo. Llamó a los ciudadanos de Zimbabue “estúpidos”, afirmando que votarían lo que se le dijera que votasen. “Si el presidente Robert Mugabe se muere y les dicen que voten por su cadáver, lo harán felices”, dijo.

Pero, dentro del ZANU – PF había tomando nota de sus opiniones y pretensiones.

Como Mugabe tenía 93 años no era cuestión de perder tiempo. A comienzos de noviembre, Grace convenció a su esposo de que se desprendiera del peligroso Emmerson Mnangagwa. El vicepresidente fue abruptamente destituido y se vio obligado a buscar refugio en la vecina Sudáfrica.

Pero no todo estaba dicho. La pareja presidencial había dado un paso en falso. Mnangagwa controlaba totalmente a las Fuerzas Armadas y, además, la impopularidad de la Primera Dama había acumulado demasiados enemigos.

El Ejército salió a las calles, forzó la renuncia del “Camarada Bob” y colocó en la presidencia a Emmerson “Cocodrilo” Mnangagwa, un veterano de la lucha por la independencia que, a sus 75 años, registra un largo y oscuro historial de violaciones a los derechos humanos.

No obstante, Robert Mugabe tuvo la habilidad y entereza suficiente para negociar con los militares golpistas una serie de jugosas prebendas a cambio de su renuncia. Comenzando por una indemnización de diez millones de dólares, una pensión vitalicia de cien mil dólares para él y de setenta y cinco mil para Grace. El empobrecido Estado de Zimbabue además deberá hacerse cargo de los gastos médicos, de seguridad y viajes de la ex pareja presidencial. Mugabe continuará viviendo en su lujosa residencia de Blue Roof, en Harare, valuada en más de siete millones de dólares.

Incluso los 21 de febrero, día del nacimiento de Mugabe, será feriado nacional bajo la denominación de “Día de la Juventud Robert Mugabe”. Además, logró protección para sus empresas y aún las inversiones de hijos están garantizadas.

UN DIVORCIO ANUNCIADO

Pero, nada de esto parece ser suficiente para la insaciable “Amazing Grace”. No ha transcurrido ni un mes del desplazamiento de Mugabe del poder que detentó omnipotente por casi cuatro décadas que ya Grace Ntombizodwa Marufu ha solicitado el divorcio de su decrépito consorte.

La ex Primera Dama aspira a quedarse con la mayor parte de los mil millones de dólares que, según estimaciones de fuentes occidentales, el ex dictador ha ocultado en paraísos fiscales por todo el mundo previniendo eventualidades como las que hoy vive.
Seguramente, nos falta mucho por conocer de los entretelones de este curioso reality político conyugal.

Por el momento al menos, Grace Mugabe no se siente muy a gusto de permanecer en Zimbabue y seguramente buscará un clima más amigables y mejores tiendas donde realizar sus compras, quizá su destino final sea Hong Kong o Singapur, nunca se sabe…