domingo, 25 de junio de 2017

UN EXPERTO EN DELITOS DE CUELLO BLANCO PARA EL FBI



Hace unos días, cuando la atención estaba centrada en lo que podía declarar el fiscal Jeff Sessions ante el Comité de Inteligencia del Senado, el presidente Donald Trump presentó a su nominado para ocupar el cargo de director del FBI para los próximos diez años.

El nominado, un abrogado republicano de 50 años, que se ha especializado en casos que involucran delitos de cuello blanco, con larga experiencia, tanto como litigante como dentro de la burocracia del Departamento de Justicia, de nombre Christopher A. Wray.

El abogado Christopher Asher Wray, nació en la ciudad de Nueva York, el 17 de diciembre de 1966. Su padre Cecil Wray Jr. era también un abogado litigante de la firma Debevoise & Plimpton y su madre, Gilda Gates Wray trabajaba para la Fundación Charles Haydeen.

Wray comenzó sus estudios en un colegio privado, Phillips Academy, en Andover, Massachusetts. En 1989, Wray se graduó cum laude en la Universidad de Yale y como abogado en la Escuela de Derecho de Yale, en 1992, donde fue redactor ejecutivo del Yale Law Journal.

Una vez recibido, trabajó brevemente para el juez J. Michael Lutting, en la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos para el Cuarto Circuito.

Entre 1993 y 1997 trabajó como abogado para la firma legal Kings & Spalding, en la ciudad de Atlanta.

En 1997, ingresó a justicia como asistente de Fiscal Federal para el Distrito Norte de Georgia.

En 2001, se trasladó al Departamento de Justicia como subprocurador asociado y principal procurador general adjunto.

En 2003, el presidente George W. Bush propuso a Wray como asistente del fiscal general para dirigir la División Criminal del Departamento de Justicia. Su nominación fue aprobada por unanimidad en el Senado.

Como jefe de la División Criminal combatió la ola de escándalos por fraudes corporativos y trabajó para restaurar la integridad a los mercados financieros. Sirvió también en la “Fuerza de Tareas de Fraude Corporativo” del presidente y supervisó el Grupo de Trabajo para Enron.

Desde esa posición dirigió investigaciones, procesamientos y desarrollo políticas en casi todas las áreas del derecho penal federal, incluyendo fraudes en valores, fraude de salud, ley de prácticas corruptas en el extranjero y violaciones a las sanciones comerciales, corrupción, piratería de marcas y de propiedad intelectual, cibercrimen y ley RICO.

También cumplió un papel clave en la supervisión de la guerra contra el terrorismo.
Al concluir su mandato, en 2005, Wray recibió el Premio Edmund J. Randolph, el mayor premio otorgado al servicio público.

Mientras Christopher A. Wray se desempeñaba como procurador general adjunto, entre 2003 y 2005, el hoy destituido ex director del FBI, James Comey era el procurador general adjunto y el hoy asesor especial del Departamento de Justicia para la investigación del papel de Rusia en las elecciones de 2016, Robert Mueller, era director del FBI, cargo para él está nominado Wray.

Actualmente, los tres altos funcionarios y abogados prestigiosos se vuelven a reunir en el centro del tablero, aunque en posiciones muy distintas.

Después de dejar la función pública, Wray retornó a la firma jurídica Kings & Spalding para llevar adelante casos de delitos de cuellos blanco. Allí dirigió el Grupo Kings & Spaling para Investigar Temas Especiales y Prácticas Gubernamentales, considerado el “grupo legal sobre crímenes de cuello blanco” del año por Law360 y fue denominado “la firma principal en esta área de práctica legal” por US News & Word Report.

Wray tuvo como clientes a muchas de las empresas que figuran entre las 100 mayores de la lista elaborada por la revista Fortune.

Durante su etapa como litigante en Kings & Spalding, Wray actuó como abogado personal del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, durante el escándalo en Bridgegate, provocado por el cierre de carriles en el puerto George Washington, en 2013, como medio de atacar a los opositores políticos.

Si bien Christie fue declarado inocente, dos de sus colaboradores fueron condenados y la actuación de Wray fue cuestionada, después de que dos años más tarde, apareció en su poder un teléfono perteneciente a Christie, buscado durante el juicio.

El principal problema para la candidatura de Wray al FBI es que la firma Kings & Spaldins, que emplea unos 600 abogados, entre ellos Bobby Burchfield quien se desempeña actualmente como asesor de ética del presidente Trump; es que entre sus clientes se cuentan las grandes empresas estatales rusas Rosnefl y Gazprom. Nuevamente, los vínculos con Rusia aparecen en segundo plano.


Si bien Wray presenta buenas credenciales para ocupar el cargo de director del FBI, falta saber si esta opinión es compartida por la mayoría de los senadores o pesarán más las sospechas sobre Kings & Spalding y el affaire Bridgegate.  

viernes, 23 de junio de 2017

ULTIMATUM SAUDI AGUDIZA LA CRISIS DEL GOLFO




Arabia Saudí y sus aliados del Golfo presentaron un virtual ultimátum al Emirato de Qatar que solo sirve para agudizar la crisis.

Dos semanas después de Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Egipto rompieran relaciones diplomáticas y establecieran un bloqueo contra su hasta entonces socio en el Consejo de Cooperación del Golfo, el Emirato de Qatar, la crisis parece agravar con la presentación de un humillante ultimátum.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, mediando en el conflicto sugirió al grupo encabezado por Riad precisar sus demandas a Qatar.
Tillerson específico que estas demandas deberían ser “razonables y procesables” para que se pudiera avanzar en la solución del diferendo.

Pero, los cuatro países presentaron un verdadero ultimátum, con cláusulas humillantes para cualquier estado soberano.

El diario británico The Guardian ha resumido estas demandas en la siguiente forma:

1.- Reducir las relaciones diplomáticas con Irán y cerrar las misiones diplomáticas allí. Expulsar a los miembros de las Guardias Revolucionarias iraníes de Qatar. Doha niega que haya miembros de las Guardias Revolucionarias. Solo se permitirá el intercambio y el comercio con Irán que respete las sanciones internacionales impuestas a Teherán.

2.- Terminar todos los vínculos con organizaciones terroristas, especialmente los Hermanos Musulmanes, al Qaeda, Hezbolla y Daesh o Estado Islámico. Qatar debía también denunciar oficialmente a esas organizaciones como grupos terroristas.

3.- Cerrar la cadena noticiosa Al Jazzera y sus estaciones afiliadas.

4.- Cerrar los medios informativos que financia directa o indirectamente en el mundo árabe: Arabi21, RASSD,  Al Jadeé, Al-arabí y Middle East Eye.

5. Cesar inmediatamente la cooperación militar con Turquía y en especial expulsar a los militares turcos que actualmente se encuentran en territorio qatarí. Con la llegada esta semana de 23 militares turcos y cinco vehículos blindados, los “asesores militares” de ese país suman 111 hombres. El objetivo inicial del convenio de cooperación militar entre Qatar y Turquía, de 2014, era el despliegue de un contingente de mil militares turcos en una base para entrenar al Ejército qatarí.

6.- Detener todos los medios de financiamiento de individuos, grupos u organizaciones que hayan sido designados como terroristas por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Bahréin y la OTAN.

7.- Entregar a las “personalidades terroristas” e individuos que son requeridos por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin a sus países de origen. Incautar sus bienes y proveer cualquier información deseada sobre su lugar de residencia, movimientos y finanzas.

8.- Terminar con la interferencia en los asuntos internacionales de países soberanos. Cesar de otorgarle ciudadanía qatarí a los nacidos en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin, que estos países reclaman.

9.- Cesar todos los contactos con la oposición política en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin. Entregar todos los documentos que describen los contactos previos entre Qatar y estos grupos opositores, así como detalles del apoyo que se les brindó.

10.- Pagar reparaciones y compensaciones por la pérdida de vidas y otros daños, así como las pérdidas financieras ocasionadas por las políticas de Qatar en los últimos años. La suma será determinada en coordinación con Qatar.

11.- Permitir auditorias mensuales durante el primer año luego de acceder a las demandas. El segundo año auditorias trimestrales y los diez siguientes auditorias anuales para verificar el cumplimiento de estas cláusulas.

12.- Alinearse con los restantes países del Golfo militar, política, social y económicamente, en concordancia con el acuerdo suscripto con Arabia Saudí, en 2014.

13.- Aceptar todas las demandas dentro de los siguientes diez días de ser enviadas a Qatar o la lista perdería su validez.

Las demandas del grupo encabezado por Arabia Saudí son tan agresivas que aceptarlas significaría para Qatar una auténtica capitulación. Por lo cual parecen redactadas para que sean rechazadas y la crisis siga su curso.

Es indudable que la crisis en el Golfo Pérsico no pasa ni por el financiamiento al terrorismo -algo en lo que ninguno de los países involucrados puede “arrojar la primera piedra”- ni por las molestas críticas de Al Jazzera.

En el fondo de la cuestión está la confrontación entre Arabia Saudí e Irán que se proyecta en diversos escenarios geopolíticos de la región.

Por otra parte, Arabia Saudí parece haber establecido una auténtica “esfera de influencia” en el Golfo y Qatar estaba intentando apartarse de la misma con el apoyo de Irán y Turquía. Pero, al menos por el momento, Riad no parece muy dispuesta a permitirlo.


La pregunta del millón es hasta donde está dispuesta Arabia Saudí a llegar para doblegar al pequeño y rebelde emirato y si Qatar está dispuesto a resignarse a ser un “Estado Satélite” de los saudíes o insistirá en resistir y luchar por su independencia. 

jueves, 22 de junio de 2017

EL PRESIDENTE MACRI ENFRENTA A LA ECONOMÍA INFORMAL



El presidente argentino parece convencido de que debe terminar con la economía informal de la “Argentina Trucha” para captar inversiones extranjeras y mejorar la calificación del riesgo país.  

Desde que asumió la presidencia de la Argentina, en diciembre de 2015, el ingeniero Mauricio Macri ha tratado de dotar al país de una economía seria y previsible, liberando la compra de divisas, sincerando las tarifas de los servicios públicos, permitiendo la repatriación de ganancias de las empresas extranjeras y combatiendo la inflación.

No obstante, las condiciones sociales del país y la propia correlación de fuerzas políticas han impuesto que el gobierno deba aplicar las reformas en forma gradual para evitar un estallido social.

Una parte de este programa implica combatir la economía informal que sirve de refugio a los sectores menos favorecidos de la sociedad, pero que también facilita las grandes ganancias de las organizaciones criminales y alienta la corrupción de los funcionarios públicos.

Primero combatió a los manteros y puestos ilegales de ventas que se habían adueñado de importantes arterias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ahora se vuelve contra las ferias informales, como La Salada, que alimentan a la economía en negro.

Según un estudio elaborado por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, sobre una muestra de 465 ciudades de Argentina, la economía informal operó, tan solo en mayo de 2017, por valor de 5.958.- millones de pesos (unos U$S 350 millones).

Esta economía paralela opera a través de 662 ferias informales, que reciben el nombre de “saladitas”, establecidas en 110 localidades del país. A ellas se suman los 86.728 vendedores informales que comercializan sus productos dentro de las saladitas o en la vía pública.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde gobierna el oficialista Rodríguez Larreta, los manteros fueron erradicados de lugares emblemáticos como la calle Florida, en el microcentro, en la Avenida Avellaneda y sus colaterales en el barrio de Flores y diversas arterias del barrio de Once.

Muchos de los manteros que se desplazaron de allí, fueron reubicados en predios espacialmente preparados para ellos por el gobierno porteño. Aunque el comercio ilícito sigue alto por los vendedores callejeros que persisten en barrios como Liniers o San Telmo entre otros.

En los últimos nueve meses se produjeron desplazamientos de vendedores informales desde la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires y la instalación de seis nuevas ferias en ciudades del interior del país.

En el día de ayer, la acción de la justicia contra el comercio ilícito se volcó sobre el complejo Feria Punta Mogotes – La Salada, sito en Ingeniero Budge, Partido de Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires, con la detención del empresario Jorge Castillo y otras veinte personas, en 55 allanamientos simultáneos en los cuales se incautaron $ 11.000.000.

Castillo, quien había acompañado en una misión comercial a Angola a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, está imputado de asociación ilícita, evasión impositiva, lavado de dinero, tenencia de armas de guerra e intento de asesinato.

La Salada, que ganó gran popularidad con la crisis económica de 2001, es considerada por la Unión Europea como la feria ilegal más grande del mundo. Sea esto cierto o no, La Salada es, sin lugar a dudas el mayor mercado mayorista de productos textiles de la Argentina, que recibe compradores de todas las provincias. Allí se abastece todo el comercio minorista del país, el de los comercios legales, los locales de las “saladitas” y la venta callejera en las provincias.

La Salada opera por la noche, desde las 19.00 horas hasta la madrugada, tres días a la semana. En el lugar trabajan en forma permanente unas 15.000 personas, que atienden unos 30.000 puestos, y se realizan operaciones comerciales estimadas en unos 71.500 millones de pesos al año (unos U$S 4.200 al cambio actual).  

Una buena cantidad de los productos comercializados en La Salada vulnera los derechos sobre marcas y patentes de empresas multinacionales, por lo cual la Oficina del Representantes de Comercio de los Estados Unidos incluyó a la Argentina en la llamada “Lista de Vigilancia Prioritaria” de países que violan esas normas. Algo que molesta al gobierno de Macri que pretende captar inversiones estadounidenses para reforzar la economía argentina.

La lucha del gobierno contra la economía informal parece estar dando sus primeros frutos. En las ciudades que cuentan con “saladitas”, donde solía registrarse el mayor número de “manteros”, la presencia de estos vendedores ambulantes se redujo en 35,1%. De 20.920 vendedores, censados en agosto de 2016, se pasó a 13.576, en mayo de 2017, es decir, 7.344 menos. El 22% de esta reducción se produjo en la ciudad de Buenos Aires.

En cambio, en las localidades sin saladitas, el número de manteros creció de 6.150 puestos, en agosto de 2016, a 10.840 en mayo pasado.

A las personas que trabajan en ferias o venden en puestos callejeros hay que agregar a quienes lo hacen en los innumerables talleres textiles clandestinos donde se fabrican las mercancías que se comercializan a través de canales informales.

La economía informal es un fenómeno que en América Latina se alimenta de la existencia de grandes sectores de población sin estudios, ni capacitación laboral suficiente para incorporarse a la actividad laboral formal.

Muchos de estos trabajadores marginados, al menos en Argentina, son inmigrantes provenientes de Bolivia, Paraguay o Perú, que carecen de documentación y permisos de residencia y trabajo en el país.

Seguramente, La Salada seguirá operando, aunque con menos puestos ilegales instalados en la periferia del complejo y todas sus actividades serán más controladas para evitar la evasión fiscal, la adulteración de marcas y otros ilícitos hasta hoy frecuentes en el lugar.


De todas formas, avanzar contra La Salada significa atacar al núcleo duro de la economía informal y de las mafias que se alimentan de ella en la Argentina, un paso muy audaz para un gobierno que necesita ganar las elecciones legislativas de medio término en octubre próximo.

miércoles, 21 de junio de 2017

CUANDO EL FIN PARECE JUSTIFICAR LOS MEDIOS




Los dirigentes populistas, sin importar su signo ideológico, suelen apelar a cualquier medio para llegar al poder y luego para mantenerse en él. Aunque esto lleve a intimidar periodistas o buscar el apoyo de gobiernos extranjeros poco recomendables.

Puede haber algo en común entre un magnate inmobiliario de 71 años devenido en presidente de los Estados Unidos y un académico de izquierda devenido en político que, a sus 39 años, puja por convertirse en Jefe de Gobierno de España.
A priori, uno pensaría que no, pero las apariencias pueden inducir a engaño.
Tanto el anciano presidente como el joven diputado son dirigentes populistas. Aunque uno defienda al capitalismo y el otro admire las maravillas del socialismo de Estado. Los dirigentes populistas no pueden evitar parecerse.
Por ejemplo, los dirigentes populistas suelen mostrar un bajo umbral de tolerancia a las críticas. Especialmente cuando estas críticas provienen del periodismo.
Todo populista que se precie de tal debe embestir periódicamente contra el periodismo y recibir algún tipo de cuestionamiento por parte de asociaciones de prensa.
Veamos cómo responden a esta cuestión, el presidente Donald Trump y el diputado Pablo Iglesias Turrión, líder del partido Unidos – Podemos de España, que de ellos hemos estado hablando.
Decir que Donald Trump mantiene una relación conflictiva con la prensa no tiene mucho de original, bastaría con señalar que es el primer presidente estadounidense, en 36 años, en no asistir a la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. En ese evento, los más altos funcionarios de la Administración se mezclan con miembros de la prensa y celebridades de Hollywood.
Precisamente, esa cena fue el escenario que eligió, en abril de 2011, el presidente Barak Obama para responder a las acusaciones de Trump de que no había nacido en los Estados Unidos. En esa ocasión Obama se burló de la posibilidad de que Daniel Trump pudiera convertirse algún día en presidente de los Estados Unidos.
Proyectando una imagen trucada de la Casa Blanca transformada en un casino y con un gran cartel en la cima y los jardines convertidos en un campo de golf.
Todos los comensales rieron con la ocurrencia. Nadie podía imaginar que seis años más tarde, Obama debería traspasar el cargo precisamente al hombre que estaba humillando esa noche.
Donald Trump terminó por convertirse en presidente de los Estados Unidos, pero alberga una herida narcisista con relación a los corresponsales de la Casa Blanca.
Esta huella psíquica, puede ser la causa de que Trump haya declarado a la prensa como “el enemigo del pueblo”, ha acusado a los periodistas de publicar “fake news” (noticias falsas y ha vetado la asistencia de prestigiosos medios de prensa a una sesión informativa en la Casa Blanca.
Entre sus declaraciones más polémicas sobre la prensa pueden mencionarse: “La prensa se ha tornado deshonesta y, si no hablamos de ello, estaríamos faltando al pueblo estadounidense. La prensa está fuera de control, el nivel de deshonestidad ésta fuera de control. Muchos de nuestros informantes no te dirán la verdad y no tratarán con el respeto que mereces.” […] “Los medios están intentando atacar a nuestra Administración porque estamos impidiendo nuestras promesas y eso no los hace felices”.
Trump, al igual que su colega venezolano Nicolás Maduro, considera a la CNN como la bȇte noire del periodismo. En una ocasión Trump le dijo intimidante a un corresponsal de la CNN: “El público no os cree.”
Estos excesos verbales del presidente estadounidense provocaron el repudio, entre otros, de la célebre Sociedad Interamericana de Prensa que rechazó en un comunicado “Las acusaciones en espiral ascendente del gobierno de Donald Trump contra los medios de comunicación.”
Pero, que ocurre del otro lado del Atlántico con Pablo Iglesias y el partido Unidos – Podemos.
El diputado Pablo Iglesias es más inteligente ha estudiado, además de derecho y ciencias políticas, periodismo, conducción televisiva, locución y hasta teatro. Sin lugar, a dudas en un “chaval” bien preparadito, de esos que acumulan maestrías y doctorados como se usa hoy en día. Ha leído mucho a Nicolás Maquiavelo -aunque no lo suficiente o no lo ha comprendido totalmente- como para caer en los excesos verbales del magnate, aunque comparta sus ideas sobre la prensa.
Pablo Iglesias también considera a la prensa como el verdadero partido político de oposición a Podemos.
Por lo tanto, mientras que él mantiene el silencio y la sonrisa, sus esbirros se dedican a amedrentar periodistas y censurar medios y agencias de noticias.
A través de las redes sociales y mensajes de SMS, el círculo íntimo de Pablo Iglesias intimidar periodistas con frases tales como: “No publiques eso o te voy a destruir” o “no deberías escribir cosas como la de hoy, te degradan como persona” o “Eso que dices es cierto y no te cambiaría ni una coma, pero no te voy a permitir que hagas ese artículo.”
En otros casos, los jóvenes dirigentes progresistas de Podemos, vetan a ciertos periodistas o medios de sus conferencias de prensa a reuniones de “off the récord”, como hizo el 19 de junio cuando organizó un desayuno de trabajo con la prensa para presentar sus nuevos portavoces.
Los más atacados por los dirigentes de Podemos son los periodistas pertenecientes a medios que, pese a tener una línea editorial progresista, no comulgan con sus próceres. Entre ellos, se encuentran los que trabajan para el Grupo Prisa, que entre otros medios edita el diario “El País”; la Cadena Ser, el Periódico de Catalunya y los medios digitales: El Independiente, Voz Pópuli y Ok diario.
En noviembre de 2016, Podemos lanzó una campaña en las redes sociales contra el Grupo Prisa bajo el lema “La máquina de fango”. En esa ocasión el mismo Iglesias no pudo escapar a la tentación de acusar a Prisa de montar una “repugnante máquina de fango para influir en las primarias,” tras lo cual cientos de seguidores del partido replican en sus mensajes.
Esta aptitud discriminatoria fue condenada tanto por la Asociación de Prensa de Madrid y la Asociación de Prensa de Madrid y la Asociación de Periodistas Parlamentarios.
En su comunicado la APM dijo: “Consideramos los testimonios y las pruebas documentales aportados por estos periodistas, la APM exige a Podemos que deje de una vez por todas la campaña sistematizada de acoso personal y en redes que viene llevando a cabo contra profesionales de distintos medios, a los que amedrenta y amenaza cuando está en desacuerdo con sus informaciones.
“…el acoso de miembros de Podemos se materializa de manera reiterada y desde hace más de un año en ataques a periodistas en sus propias tribunas, en reproches y alusiones personales en entrevistas, foros y actos públicos, o directamente en Twitter.
“Estas presiones también se realizan en forma personal y privada con mensajes y llamadas intimidantes.
“El acoso pretende minar la credibilidad y el prestigio de estos profesionales, sometidos en ocasiones a un bombardeo constante de mensajes que intentan descalificar o ridiculizar su trabajo y recortar su libertad de información.
“La APM considera totalmente incompatible con el sistema democrático que un partido, sea el que sea, trate de orientar y controlar el trabajo de los periodistas y limitar su independencia.
LOS VINCULOS EXTERNOS
Otro aspecto en que coinciden Trump e Iglesias es en los sospechosos vínculos con países extranjeros.
Como es sabido, Donald Trump es el blanco de investigaciones sobre los contactos que miembros de su equipo de campaña, entre los que se encuentra su yerno Jared Kushner, mantuvieron con diplomáticos y otros funcionarios rusos. El FBI desea conocer si miembros del equipo de campaña entraron en colusión con los rusos para alterar los resultados de las elecciones presidenciales de noviembre de 2016.
Aunque no hay pruebas concretas son demasiadas las personas del entorno de Trump con extraños vínculos con Rusia: Paul Manafort, Michael Flynn, el secretario de Estado Rex Tillerson, el fiscal general Jeff Sessions y Jared Kushner son los más próximos, pero no los únicos.
De todas formas, estos contactos sospechosos no son nada cuando analizamos los vínculos de Pablo Iglesias y otros miembros de Podemos con Venezuela e Irán.
Los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han abonado casi cuatro millones de euros a la fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales -CEPS- a cambio de “asesorías políticas” encaminadas a destruir a los opositores venezolanos para perpetuar al chavismo en el poder. Cada asesor de CEPS, entre los que se encontraban el propio Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, Luis Alegre o Alberto Montero, que llegaba a Caracas percibía siete mil euros mensuales de honorarios.
Por otra parte, Pablo Iglesias ha recibido fondos por un monto aproximado de 97.000 euros de la productora 360 Global Media S.L., perteneciente al empresario iraní Mahmoud Alizadeh Azimi, por la producción y realización de un programa de debates y entrevistas denominado “Fort Apache” que se emite por el canal de televisión iraní en español Hispan TV.

Evidentemente, tanto para Donald Trump como para Pablo Iglesias el fin justifica los medios. Es decir, todo está bien con tal de llegar y mantenerse en el poder. Sea esto intimidar periodistas o recibir favores y dinero de gobiernos extranjeros. 

martes, 20 de junio de 2017

EL PRESIDENTE ENFRENTA UN INTENSO INVIERNO



La oposición peronista se dispone a incrementar la tensión social en Argentina en los meses previos a las elecciones legislativas de medio término que tendrán lugar en octubre próximo.

ELECCIONES LEGISLATIVAS

Argentina vive este año un tiempo electoral. El pueblo votará en dos oportunidades. El 13 de agosto concurrirá a las urnas para determinar, en internas abiertas y obligatorias, a un costo de 2.800 millones de pesos (unos U$S 165 al cambio actual), los candidatos de cada partido. La elección legislativa nacional, provincial y municipal efectiva tendrá lugar el 22 de octubre de este año.

Estos comicios de medio término constituyen una dura prueba para el presidente Mauricio Macri y su coalición de gobierno, el espacio “Cambiemos” que comparte su partido PRO comparte con la “Coalición Cívica” de la diputada Elisa “Lilita” Carrió y en algunos distritos con los socialdemócratas de la Unión Cívica Radical.

El gobierno deberá demostrar, al menos, que mantiene intacto el 34,33% de los votos que obtuvo en la primera ronda de las elecciones presidenciales de octubre de 2015, para poder optar con posibilidades a la reelección en 2019.

Mientras que la oposición, encarnada por el peronismo no parece haber superado la crisis generada por su derrota en las elecciones presidenciales de 2015 y, en particular, por la pérdida del gobierno de la estratégica provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país, que controlaba en forma ininterrumpida desde 1987.

EL ROMPECABEZAS BONAERENSE

La derrota sumió al peronismo en crisis de liderazgo y en la fragmentación. Donde más se observa la fractura del peronismo es precisamente en la provincia de Buenos Aires donde al menos tres alianzas electorales se disputan los restos de la herencia del ex gobernador Daniel Scioli, a quién recientes escándalos sexuales lo han relegado al ostracismo político y social.

Por un lado, se sitúa el Frente Renovador que impulsa el ex intendente de Tigre y actual diputado Sergio Massa. Este ex Jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, dejó en 2013, al peronismo disconforme con el manejo que la presidente hacía del partido oficial y, en especial, de la forma en que digitaba a su antojo las candidaturas.

En las elecciones legislativas de medio término de 2013, derrotó a la lista kirchnerista, pero dos años más tarde quedó tercero en las elecciones presidenciales. Su candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires, el ex gobernador Felipe Solá también se situó tercero, y muy lejos, de las preferencias electorales de los bonaerenses.

Ahora, Sergio Massa termina su mandato como diputado y aspira a ser elegido como senador nacional por esta provincia. Para ello construyó una alianza electoral denominada “Bloque Una” sumando a su partido, al GEN, que lidera la diputada Margarita Stolbizer, al Movimiento Libres del Sur, que conducen Héctor Tumini y la diputada Victoria Donda. Además, integran este espacio otras expresiones testimoniales como el Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo o el Movimiento de Integración y Desarrollo.

El Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, en segundo término, definirá su candidatura en las próximas elecciones primarias del 13 de agosto. Entre sus precandidatos figuran, por un lado, el ex ministro del Interior de Cristina Kirchner, Florencio Randazzo, un político hoy enfrentado con la ex mandataria y a quienes apoyan doce intendentes bonaerenses.

El otro precandidato, es el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, aunque no se sabe con exactitud cuáles son sus apoyos partidarios.

La ex presidente Cristina Fernández de Kirchner ha decidido, al menos por el momento, dejar al Partido Justicialista (para no verse forzada a competir contra Randazzo en la elección interna).

Por lo tanto, los candidatos kirchneristas (no se sabe aún si la misma Cristina Kirchner será candidata) no emplearán el rótulo de “Frente para la Victoria” sino el de “Frente Unidad Ciudadana”. La nueva alianza, es una coalición formada por el Partido Nuevo Encuentro, que conduce Martín Sabbatella, la Corriente de Liberación Nacional, Kolina, que conduce la gobernadora de la provincia de Santa Cruz, Alicia Kirchner, el Frente Grande, el Partido Miles del dirigente pro iraní Luis D´Elia y otros grupúsculos de izquierda y organizaciones sociales como las Madres de Plaza de Mayo que conduce la inefable Hebe de Bonafini.

Se descuenta que en espacio kirchnerista estarán presentes algunas de las más desprestigiadas figuras del anterior gobierno como el ex presidente Amado Boudou, el ex jefe de gabinete, Aníbal Fernández, el diputado Julio de Vido, el ex secretario de Comercio Exterior Guillermo Moreno y hasta el ex gobernador Daniel Scioli.

El Frente de Unidad Ciudadana cuenta también con el apoyo de los militantes juveniles de la agrupación ultrakirchnerista “La Cámpora”, que conduce el diputado Máximo Kirchner y el respaldo de unos treinta intendentes peronistas.

La izquierda más radicalizada -eso es si hay algún sector más radicalizado que el kirchnerismo- está representado por el “Bloque Frente de Izquierda y de los Trabajadores”, formado por el combativo Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas y la Izquierda Socialista.

LA SITUACIÓN EN EL INTERIOR

Si el panorama político en la provincia de Buenos Aires es complejo, no lo es menos en las provincias del interior del país.

El peronismo controla los gobiernos de catorce de los veinticuatro distritos en que se divide el país. Pero no todos los mandatarios provinciales peronistas aceptan el liderazgo de Cristina Fernández.

Gobernadores peronistas, como Juan Manuel Urtubey, de la norteña provincia de Salta, o el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, están abiertamente enfrentados con la ex mandataria.

Otros, como el gobernador de la provincia de La Pampa, Carlos Verna, prefieren no expresarse abiertamente contra Cristina Kirchner, pero tampoco acatan sus directivas, abren sus listas para los candidatos kirchneristas o mantienen canales de contacto con ella.
Actualmente, la ex mandataria parece concentrada en ratificar su control sobre la provincia de Buenos Aires y deja la expansión de su liderazgo en el interior para después de octubre.

LOS PROBLEMAS DE MACRI

El mayor problema que enfrenta la coalición gobernante en la provincia de Buenos Aires es la carencia de una figura con suficiente conocimiento por parte del electorado y de capacidad de liderazgo para encabezar la campaña política en ese complejo distrito.

Esto ha forzado a la gobernadora María Eugenia Vidal, una figura con muy buena imagen en el electorado, a hacerse cargo de la campaña. Una solución que no deja de encerrar ciertos riesgos.

No obstante, la situación de Cambiemos en 2017 es considerablemente mejor que en los comicios de 2015 cuando María Eugenia Vidal derrotó al peronismo. En esa campaña el Pro solo controlaba un municipio: Vicente López y dependía del radicalismo en muchos otros. En la actualidad la coalición Cambiemos controla 64 intendencias de un total de 135, de ellas 9 están en manos de intendentes del Pro. El peronismo solo gobierna en 58 intendencias y 13 están en manos de partidos vecinalistas. Además, Cambiemos tiene concejales en todos los municipios de la provincia.

Cambiemos cuenta con 29 diputados provinciales, el Frente Renovador otros 29 a los que suma 4 del GEN y el peronismo solo 29. En el Senado provincial ocurre otro tanto: de los 46 senadores, 16 pertenecen a Cambiemos, 9 al Frente Renovador, en tanto las distintas expresiones del peronismo (que no siempre votan juntos) suman 17 y el resto a pequeños bloques vecinalistas.

Además, la oposición peronista no sólo se ha fragmentado, sino que ha perdido el control del gobierno provincial cuyos recursos económicos, políticos y especialmente propagandísticos solía utilizar descaradamente en su provecho durante los años electorales.

Ahora cuenta con muchos menos recursos, no obstante, dista mucho de darse por vencido y enfrenta al gobierno con lo mejor de su arsenal de trucos sucios de campaña: desde la violencia al clientelismo más desembozado.

Así, ha comenzado con una suerte de guerra de guerrillas electoral para acosar al gobierno y crear una imagen de caos en el país.

En ese marco, el lunes 19 se recibió una alerta de bomba en el Senado de Nación que, aunque resultó ser falsa, obligó a la evacuación del edificio.

En simultáneo, manos anónimas hackearon la página oficial del Ejército Argentino dejando consignas favorables al grupo yihadista Estado Islámico con la clásica leyenda de “Allahu Akbar”. Aunque parece poco probable que el hecho se vincule con el terrorismo islámico, la página web quedó transitoriamente fuera de servicio y el hecho causó preocupación en la población.

Por último, ese mismo lunes, los sindicatos peronistas reunidos en la CGT, reclamaron un aumento de sueldos, adicional al pactado a comienzo de año, del 25%, amenazando con un nuevo paro nacional si sus demandas no son atendidas.

La CGT realizó un primer paro contra el gobierno de Cambiemos el pasado 6 de abril con un elevado, aunque no total, acatamiento por parte de la población.
Curiosamente, los sindicalistas pidieron no vincular el anuncio de la medida de fuerza con las próximas elecciones legislativas.

Para finalizar, pequeños grupos kirchneristas (usualmente de entre 30 y 50 activistas) siguen tanto al presidente Macri como a la gobernadora Vidal en todas sus apariciones públicas, para pronunciar discursos o inaugurar obras, provocando escraches, profiriendo gritos de repudio y arrojando objetos.

El propósito de este hostigamiento es evitar que, tanto el presidente como la gobernadora, aprovechen sus presentaciones públicas para hacer campaña en favor de los candidatos de Cambiemos.

La semana pasada, el presidente y la gobernadora sufrieron este hostigamiento cuando visitaron un comercio en la localidad de Tigre -base territorial de Sergio Massa-. El lunes 19, la situación se repitió en la ciudad de Mar del Plata, cuando la gobernadora María Eugenia Vidal se disponía a inaugurar las obras del “Metrobús” sobre la avenida Luro, en compañía del intendente Carlos Arroyo, perteneciente a Cambiemos.

La intención del kirchnerismo es bloquear a Cambiemos su mejor herramienta electoral: la presencia de sus principales figuras políticas.

UN INVIERNO TENSO

El caldeado clima preelectoral anticipa un invierno conflictivo para el presidente Macri que deberá enfrentar piquetes y agitación callejera, demandas salariales desbocadas, paros por parte de los sindicatos y toda suerte de maniobras desestabilizadoras por parte del kirchnerismo.

No obstante, nada indica que este clima de zozobra impactará sobre el electorado inclinándolo hacia los candidatos kirchneristas.

Muchos argentinos están acostumbrados a este tipo de comportamiento antidemocrático por parte de un sector del peronismo y no caen fácilmente en la trampa.

Por el contrario, estos hechos son permanente recordatorio de porque se votó un cambio después de décadas de gobierno peronista.


viernes, 16 de junio de 2017

FALLECE EL PADRE DE LA REUNIFICACIÓN ALEMANA


A los 87 años de edad, falleció el ex canciller alemán Helmut Kohl artífice de la reunificación pacífica de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial y arquitecto de la Unión Europea.

Helmut Joseph Michael Kohl, nació el 30 de abril de 1930, en la misma ciudad en que moriría casi nueve décadas más tarde. Como él mismo se encargaría de señalar, Kohl tuvo la suerte de nacer tarde, así lo dijo ante la Knesset, en su primera visita a Israel, por lo cual escapó al servicio militar en la Segunda Guerra Mundial. Aunque fue reclutado por la Wehrmacht, muy brevemente, al final de la contienda cuando era niño de apenas 14 años.

Si bien escapó a los horrores de la guerra, creció en los duros tiempos que siguieron a la rendición, ocupación y división de su patria a partir de 1945.

Su condición de católico lo orientó a incorporarse tempranamente, en 1947, a la Unión Demócrata Cristiana, creada dos años antes.

Poco después ingresó a la Universidad de Heidelberg donde estudio ciencia política e historia. El 1958, se convirtió en Doctor en Historia con una tesis sobre: “El desarrollo político en el Platinado y el surgimiento de los partidos políticos después de 1945”.

Se transformó en Canciller de la entonces República Federal Alemana, en 1982. Kohl reemplazó en el cargo al socialdemócrata Helmut Schmidt a través de una moción de confianza, cuando el Partido Liberal de Alemania, que hasta ese momento había apoyado a los socialdemócratas, decidió modificar su alianza parlamentaria y pasó a apoyar a los demócratas cristianos.

Inicialmente se lo subestimó, pensando que sólo sería un canciller de transición. Su imagen algo tosca de un hombre común, incluso vulgar, un robusto gigantón de casi dos metros y aire provinciano que no hablaba otro idioma que el alemán llevó a que sus adversarios se burlarán de él, aplicándole a menudo el mote despectivo de “birne” (pera en alemán), ya que la cabeza de Kohl era representada por los caricaturistas alemanes en esa forma.

Sin embargo, Kohl sería el canciller alemán que ejercería ese cargo durante más tiempo: dieciséis años. Sólo fue superado en este campo por Otto Eduard Leopold von Bismarck -Shönhausen, Príncipe de Bismarck y duque de Lauenburgo, conocido como Otto von Bismarck, el llamado “Canciller de Hierro”, el otro gran reunificados de Alemania.

En 1862, Bismarck se convirtió en primer ministro de Prusia y luego en Canciller del Imperio Alemán, hasta que, en 1890, debió presentar su renuncia después de enfrentarse al emperador Guillermo II.

En síntesis, podría decirse que Helmut Kohl fue un político normal, sin lo que Max Weber denomina “carisma”, pero dotado de una tenacidad y laboriosidad muy alemana, que llevaría al presidente Bill Clinton a calificarlo como “el estadista europeo más destacado desde la Segunda Guerra Mundial.”

Sin su claridad de ideas, su buen criterio y empeño, o su capacidad para la toma de decisiones complejas y riesgosas o su liderazgo, tanto dentro como fuera de Alemania, la reunificación de su país no habría tenido lugar en tan sólo los once meses que transcurrieron desde la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989 y el 3 de octubre de 1990, cuando los seis Länder que constituían la antigua “República Democrática Alemana” se incorporaron a la República Federal Alemana.

En sus memorias, publicadas en 2009, bajo el título de “De la caída del Muro a la Reunificación. Mis recuerdos”. Relata la aptitud de los principales líderes europeos de entonces frente al resurgimiento de una nueva y más poderosa Alemania en el seno de Europa.

“La caída del Muro y perspectiva de la reunificación de Alemania supusieron una conmoción para nuestros vecinos y socios europeos. Muchos contaban con que la unidad alemana se produciría algún día, pero no pensaban que llegarían a verla con sus propios ojos. Por eso, para la mayoría, la caída del Muro llegó simplemente a destiempo. Por supuesto, en muchos tratados firmados en años anteriores se establecía el derecho de los alemanes a la unidad. Ahora bien, eso se había hecho ayer con la vista puesta en pasado mañana.

“Pero ahí estaba nuestra oportunidad histórica de conseguir una patria alemana unida. Aunque no tardó mucho en avivarse de nuevo la antigua desconfianza frente a los alemanes, por poco tiempo, pero de forma intensa. Entre nuestros aliados europeos, solo hubo uno que nos apoyó resueltamente desde el primer momento: el presidente español Felipe González, que no dudó ni un instante acerca de cuál era la posición que debía adoptar.

“Margaret Thatcher, la más sincera entre los adversarios de la unidad, llegó a decir: “Prefiero dos Alemanias a una”. También dijo: “Hemos derrotado a los alemanes en dos ocasiones, ¡y aquí los tenemos de nuevo!” La jefa del Gobierno británico, que finalmente dejó de oponerse a la reunificación de nuestro país al comprender lo inevitable del curso de los acontecimientos, había dado por sentado erróneamente que Gorbachov jamás aprobaría la pertenencia a la OTAN de una Alemania unificada.

“Su posición coincidía, al menos en un primer momento, con la de François Mitterrand. Del presidente de la grande nation también nos llegó alguna que otra palabra poco amable hasta que finalmente, adoptó una posición clara y amigable hacia los alemanes. Seguramente el cambio de parecer de Mitterrand desde su actitud inicial, crítica hacia la reunificación alemana, se debió en buena medida a que logré convencerle una vez más de que la unificación alemana y la unificación europea eran dos caras de la misma moneda. Clara prueba de ello fue la iniciativa franco – alemana para implantar la moneda común europea, el euro, la unión política que impulsamos con pasos muy concretos en la primavera de 1990 en paralelo al proceso de unificación alemana.”

Como muy bien destaca, en estos párrafos de sus memorias, el canciller alemán fue también un gran impulsor de la unidad europea, gestor de la creación de una moneda común, que se concretó en la Unión Europea, instituida en 1993, cuando entró en vigor del Tratado de Maastricht. Además, fue el generoso partidario de ampliar las fronteras comunitarias hasta las puertas de la Federación de Rusia, con la incorporación de nuevos miembros hasta alcanzar los 28 estados miembros.

Su última acción en asuntos europeos fue participar en aprobación del Tratado de Ámsterdam que giraba en torno a varios aspectos fundamentales: empleo, libre circulación de ciudadanos, justicia, política exterior y de seguridad común, y reforma institucional para afrontar el ingreso de nuevos miembros. Estos asuntos habían quedado pendientes en Maastricht. El tratado entró en vigor en 1999, después de que Kohl perdió su cargo.

En 1998, fue derrotado en las elecciones por el socialdemócrata Gerhard Schroeder y luego se vio obligado a abandonar la política al año siguiente, por el escándalo de la financiación ilegal de la Unión demócrata cristiana.

Su vejez fue amargada por el suicidio de su esposa Hannelore Renner, en 2001, y las peleas familiares con sus hijos.

El 8 de mayo de 2008, contrajo matrimonio con una antigua funcionaria de su gobierno, Maike Richter, 34 años, menor que él. Poco después sufrió un accidente cerebro vascular que lo postró en una silla de ruedas, pero no afectó su lucidez mental.


Hoy, sus padecimientos han cesado y el mundo lo despide recordando su aporte a la reunificación alemana y a la construcción de la Europa comunitaria.